Binomio a favor del planeta

El diseño de espacios interiores amigables con el medio ambiente puede ser la mejor solución; en los proyectos se debe evaluar tanto la propuesta espacial como el respeto por el entorno.
Mtro. Carlos Enrique Razo Ruiz  (Foto: Gunther Sahagún)
Mtro. Carlos Enrique Razo Ruiz*

Hace algunos años, cuando se analizaba el problema ambiental se pensaba en temas como la deforestación o la contaminación, entre muchos otros. Sin embargo, ahora entendemos que el problema es más amplio y grave, por lo que el camino hacia una posible solución tendrá que proponer procesos innovadores para manejar y planear simultáneamente filosofías, técnicas y tecnologías, y hasta nuevas formas de conocimiento que nos guíen en una dirección adecuada.

La relevancia de estudiar esta serie de problemas ambientales frente al diseño de interiores, radica principalmente en la manera como el ser humano ha conformado su entorno; creando ecosistemas artificiales, en los que el diseño se manifiesta transformando los espacios construidos a partir de las necesidades de la gente.

Actualmente se deben evaluar dos factores de forma simultánea: si se obtuvo una buena o una mala propuesta espacial para una adecuada calidad de vida, y si se logró respetar el entorno.

Lo anterior permea en el diseño de interiores con cambios de contenido, creando nuevos modelos y métodos para el desarrollo, la práctica y la enseñanza del diseño sustentable, teniendo un compromiso no sólo formal y funcional, sino también ambiental.

El interiorismo es un mecanismo de expresión de belleza y funcionalidad. Es una práctica que responde directamente al bienestar del usuario –pieza esencial para la creación de ambientes saludables–. Para lograrlo requerimos sentirnos cómodos, tener luz suficiente, libre de deslumbramiento, y lograr un equilibrio correcto entre la temperatura, la humedad y la ventilación.

La salud también posee una dimensión psicológica. Los interioristas somos los responsables de crear ambientes que reduzcan el estrés y que otorguen soluciones a las necesidades de los usuarios.

Es así como la relación entre cuerpo y mente es igualmente importante que la de cuerpo y construcción.

El panorama actual de la sustentabilidad debe presentarse como un elemento integral que asocie lo estético, lo funcional, lo social y lo ambiental en un solo programa; dichos proyectos crearán a la vez comunidades sustentables y establecerán un nuevo paradigma que replantea la forma en que diseñamos, con una visión más amplia que sólo la local.

 

Hacia un interiorismo verde

Algunos interioristas plantean soluciones a través de la innovación en sus diseños y la correcta utilización de los materiales, empleando distintas tecnologías que interactúen en armonía con nuestro anfitrión, el ambiente.

Por tanto, uno de los conceptos básicos será regresar a lo natural, es decir, manejar o utilizar los recursos naturales para crear, luego, lo artificial, buscando así un menor impacto ambiental y un bajo consumo de energía.

Partiendo de esta premisa el interiorismo empieza a experimentar un modelo productivo alternativo en sus diseños, en el que la palabra ‘desecho’ no existe.

El diseño debe considerar en la aplicación de los materiales, mobiliario y ornato, entre otros, un modelo cíclico en el que palabras como reutilizar, reciclar y rehabilitar son claves para definir la naturaleza del proceso.

Por tanto, los recursos empleados pueden recuperarse y reconvertirse en productos aprovechables al final de la vida útil de cada elemento utilizado o bien, de la construcción en conjunto.

Puede establecerse entonces una larga lista de materiales como el cartón, el corcho, el polipropileno, el bambú
o el linóleo, por mencionar algunos, que se convierten poco a poco en las piezas fundamentales para los diseñadores de interiores.

Incluso, el equilibrio de la temperatura de un espacio interior puede conseguirse, en cierta medida, usando materiales identificados por su inercia térmica y su capacidad aislante.

Simultáneamente, al emplear elementos que se podrían considerar desechos, se transforman –vía el diseño y la innovación– en interesantes objetos decorativos y piezas únicas debido a su origen.

Cada día el pensamiento sustentable cobra más fuerza y resulta interesante y extenso abordar la problemática que existe al tratar de legislar o normar el tema en México.

La opinión generalizada que posiblemente permea y une a todos los sectores de la industria de la construcción y el diseño, es que hay mucho por hacer.

A escala internacional existe un método de auditoría ambiental creado por el US Green Building Council: el Leadership in Energy and Environmental Design (LEED), un sistema que califica qué tan sustentable es un edificio, según su diseño, materiales, iluminación y operación, entre otros.

Acudir al sistema LEED se convierte en un elemento de valor para diseñadores y empresarios con el que pueden promover la calidad ambiental de sus obras.

Es necesario establecer que el diseño evoluciona y se transforma por medio de ideas y requerimientos sociales, determinando así nuevos retos, en los que los principios sustentables y ecológicos son las bases para diseñar, estudiar y realizar soluciones eficientes y perdurables.

Así, el interiorismo sustentable se convierte en la fórmula más eficiente de hacer diseño.

 

*Director de Posgrado e Investigación, Universidad Motolinía del Pedregal

www.universidadmotolinia.edu.mx

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