La magia de Renzo Piano

El arquitecto italiano inyecta con sus diseños nueva vida al edificio del museo Isabella S. Gardner; a través de su obra, Renzo Piano busca aliviar las presiones de la falta de espacio del recinto.
Renzo Piano  (Foto: Cortesía Renzo Piano Building Workshop)
Pablo Ramírez

Con un inventario de 5,000 objetos entre pinturas, esculturas, mobiliario, tapicerías, manuscritos, libros raros y arte decorativo, el museo Isabella Stewart Gardner es uno de los puntos históricos de mayor importancia cultural en Boston.

La estructura histórica sigue los lineamientos de diseño de un palacio veneciano: un atrio central que actúa como el espacio conector entre las diferentes galerías que lo circundan.

El edificio original lo diseñó la misma Isabella Gardner, filántropa y coleccionista de arte, con la asistencia del arquitecto estadounidense Willard Sears, y su construcción se concluyó en 1902.

Un siglo después, el incremento en visitantes –de 2,000 a 200,000 al año– motiva al museo a expandirse.

Al frente del proyecto arquitectónico, Renzo Piano muestra, a través de sus diseños, la nueva ala del museo.

La adición abrirá sus puertas al público en 2012, aunque se considera desde ahora como “una obra de arte por sí misma”, según la institución.

“Renzo Piano ha respondido a la necesidad que tenía el museo de contar con espacios funcionales al crear una conversación con los espacios”, comenta Anne Hawley, actual directora del recinto cultural.

 

Los nuevos espacios de Pianorenzo-piano_1.jpg
Compuesta por cuatro volúmenes revestidos de paneles de cobre, tratado con ácido para lograr un color verduzco, la más reciente propuesta del arquitecto italiano pretende que la extensión diseñada para el museo Gardner respete la distancia y la altura del edificio original.

El diseño complementa la arquitectura de la construcción original con “algo de magia” –comenta Piano–, sin cambiarlo demasiado. 

“No intentamos competir con la belleza del palacio”, precisa.

El nuevo edificio apunta también a obtener la certificación LEED. Con este fin, la excavación de pozos geotermales fue una de las primeras y principales consideraciones del proyecto.

Estos pozos alcanzan profundidades de hasta 457.2 metros y tienen la capacidad de proveer de energía limpia y sustentable a los sistemas de calefacción y enfriamiento del nuevo edificio.

La selección de materiales constructivos locales y regionales juega un papel importante en las metas sustentables, al reducir la contaminación derivada del transporte de los mismos.

El máximo aprovechamiento de la luz natural se refleja en el diseño y en la colocación de todos los vanos del nuevo edificio, mediante el uso de sistemas de persianas automatizadas y tragaluces inteligentes.

Esto asegura también un mejor cuidado y mantenimiento de las obras en exhibición.

En su primer nivel, la nueva ala se mantiene transparente, con recubrimientos acristalados. Este espacio sirve de conexión directa con los jardines que rodean el complejo y con la estructura histórica original.

La ampliación se alza unos 15 metros detrás del edificio sin rebasar la altura impuesta por el palacio veneciano.

El programa de la nueva edificación incluye un auditorio con capacidad para 300 personas, laboratorios de conservación de última tecnología y salas educativas, entre otros espacios.

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En este proyecto participan también el despacho Burt Hill y el experto japonés en acústica Yasuhisa Toyota.

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