Luis Barragán, arquitecto del paisaje

Antonio Toca asegura que el trabajo de Barragán como diseñador de jardines no es reconocido.
Antonio Toca Fernández. Arquitecto e investigador de temas d  (Foto: Obras)
Antonio Toca*

Luis Barragán es mundialmente reconocido como arquitecto, pero su consagración llegó tarde con el premio Pritzker (1980), cuando tenía 78 años. Sin embargo, su trabajo como diseñador de jardines, ahora llamado arquitectura del paisaje, no es tan conocido.

En 1925 viajó a Europa, donde encontró las obras de Ferdinand Bac: Jardines encantados y Les Colombiers. Con esa primera influencia realizó algunas obras en Guadalajara. Después construyó casas y edificios claramente influenciados por la arquitectura de Le Corbusier, por quien sentía gran admiración. En 1940 se interesó de manera más clara por los jardines. Ese cambio radical modificó su arquitectura y lo inició en el paisajismo y en la promoción inmobiliaria.

Keith Eggener, un investigador estadounidense, realizó el mejor estudio sobre la obra de Barragán como paisajista. Su trabajo, inédito en español, revela que sus primeros jardines en Tacubaya (1941) y los de la avenida San Jerónimo (1943), ahora destruidos, confirmaron su vocación y lo prepararon para explorar el Pedregal, del que el urbanista Carlos Contreras realizó el diseño del fraccionamiento.

Eggener descubrió un texto de Diego Rivera de 1945 que Barragán conocía y que sirvió para alentar la creación, tanto de la nueva Ciudad Universitaria (1947-1952)), como de los Jardines del Pedregal de San Ángel (1946-1953). En su escrito, Rivera sugería estudiar ciertas obras, especialmente: ... los insuperables ejemplos realizados sobre terreno rocoso por Frank Lloyd Wright, como la casa Kaufmann, en Pensilvania. Curiosamente, un anuncio del diario Excélsior (8 de julio de 1951) muestra la Casa de la Cascada (1936), en los Jardines del Pedregal, como una imagen de la nueva arquitectura de esa zona.

Kenneth Frampton escribió: Luis Barragán vio la necesidad de forjar una nueva simplicidad y un refugio literal, no sólo como forma de resistencia ante la embestida del progreso, sino también como una manera de sustentar la habitabilidad de la tierra. Para Barragán, éste era el rol que debía jugar lo no construido en relación con lo construido; es decir, el paisaje con relación a la arquitectura, siendo ambas formas, a sus ojos, inseparables.

Aunque Barragán siempre consideró que los Jardines del Pedregal eran la obra clave de su historia profesional, también proyectó Jardines del Bosque, en Guadalajara (1955-61), y Las Arboledas (1958-1961). Posteriormente, Louis Kahn lo contrató para que diseñara la plaza de los laboratorios Salk, en La Jolla (1965).

Desafortunadamente, por descuido e ignorancia, se han destruido jardines, fuentes y plazas en sus obras, mostrando que aún no se le reconoce en México como el gran diseñador de paisaje que fue, y que él mismo consideró su mejor aportación. Tampoco se valora su defensa de la sustentabilidad ni su postura crítica con el internacionalismo, que ha sido apreciada por importantes críticos extranjeros.

* Arquitecto e investigador de temas de urbanismo.

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