Entre dichos, frases e infraestructura

Para Yamashiro, los grandes empresarios del sector turístico deben buscar proyectos por sí mismos; para hacer rentables sus hoteles, también participan en la infraestructura, apunta la experta.
Celina Yanashiro  (Foto: Patricia Aridjis)
Celina Yamashiro*

Ante la falta de infraestructura para conectar algunas zonas de México, parece que los grandes empresarios del sector turístico y de la construcción rigen sus inversiones con base en dichos o frases como la del profeta Mahoma: “Si la montaña no viene a mí, yo voy a la montaña”.

Tal es el caso del Grupo Aeroportuario del Sureste (Asur), que opera nueve aeropuertos en el país. La firma busca matar dos pájaros de un solo tiro, al incursionar en el sector hotelero, luego de comprar a Fonatur 130 hectáreas de terreno en las bahías de Huatulco, por un monto de 286.3 millones de pesos (mdp).

La firma, que preside Fernando Chico Pardo, estudió la construcción de un hotel (1,300 cuartos), para detonar las operaciones aéreas y sus ingresos, el cual deberá estar terminado dos años antes de que entre en operación la carretera Oaxaca-Huatulco, en 2014.

Pero Asur no tuvo la misma suerte en las últimas semanas, pues la Comisión Federal de Competencia (CFC) desaprobó su participación en la licitación del aeropuerto de Tulum, debido a que en Quintana Roo ya opera el aeropuerto de Cancún.

Del otro lado de la moneda, para atender a más de 2,000 pasajeros al año, Grupo Vidanta (Mayan Resorts, con el apoyo del Gobierno federal) construyó el Aeropuerto Internacional del Mar de Cortés, en Puerto Peñasco, Sonora, que tiene un valor de 450 mdp.

Desde 2010, Operadora Aeroportuaria Golfo de Cortés, una empresa de Grupo Vidanta, que también construyó y opera el hotel Mayan Palace en este destino, inició vuelos provenientes de Ciudad Juárez-El Paso, Texas, Tijuana-San Diego y Querétaro, y negocia la llegada de otras línea aéreas, como Interjet, Aeroméxico y Global Air.

Grupo Vidanta posee alrededor de 30,000 acres y cerca de 12 km de vista a la playa, donde actualmente desarrolla un total de 10,000 casas vacacionales de propiedad privada y 7,000 cuartos de hotel; espera incrementar la infraestructura turística con numerosos resorts de cuatro y cinco estrellas, y la construcción de una autopista de 47 km que unirá Puerto Peñasco con la frontera norte de México.

ICA no consideró el dicho “zapatero a tus zapatos”, pues tras incursionar en la construcción del complejo turístico Campeche Playa, Golf, Marina & Spa Resort, en Campeche, se quedó con una cuenta por cobrar de 1,600 millones de dólares (mdd) y un litigio, desde septiembre pasado, en contra de la española Grupo Mall, por supuestos incumplimientos.

El complejo, que incluye una inversión de 600 mdd, edificios, un campo de golf y más de 289 hectáreas de playa, debió estar listo en una primera etapa en 2008, pero no fue así.

A ICA sólo le queda poner a mal tiempo, buena cara, para tratar de proteger su inversión, pues aunque posee el control del consejo de administración del proyecto, no puede asegurar la solvencia de las cuentas por cobrar y que el litigio no afectará o retrasará la terminación del complejo turístico.

*Desde 1997 Celina Yamashiro cubre los sectores de infraestructura y transporte en diferentes medios de comunicación.

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