Nueva arquitectura para el siglo XXI

Para Toca, el arquitecto Toyo Ito definió una nueva arquitectura para el siglo XXI; ya que en la opinión del experto en urbanismo, probó que es posible materializar la teoría.
Antonio Toca Fernández. Arquitecto e investigador de temas d  (Foto: Obras)
Antonio Toca*

Exactamente a las 12 de la noche del 31 de diciembre de 2000 se inauguró la Mediateca de Sendai, obra que evidenció la voluntad de posicionar a Japón como líder en la tecnología de la construcción en el siglo que iniciaba.

Con este trabajo, que a la vez es ruptura y evolución, final y comienzo, su creador, el arquitecto Toyo Ito, definió una nueva arquitectura para el siglo XXI, al probar que es posible materializar la teoría.

El edificio integra el proyecto arquitectónico innovador de Ito con la solución audaz e ingeniosa de la estructura, del ingeniero Mutsuro Sasaki, desde la etapa conceptual. Toda la estructura esta realizada en acero y sus elementos logran una obra en la que es difícil separar los aspectos arquitectónicos de los de ingeniería.

A la creatividad de Ito se sumó la de Sasaki, quien logró vencer los formidables problemas técnicos que representaba la imagen inicial del proyecto, mediante la integración de los cimientos, las columnas y las placas metálicas de los entrepisos, a diferencia de las estructuras convencionales, que son un ensamble de elementos constructivos.

En la Mediateca, las columnas prácticamente han desaparecido, ya que es posible ver a través de ellas. Cada una está formada por delgados tubos de acero, que en su interior albergan elevadores, escaleras y ductos para el sistema de aire acondicionado, entre otras instalaciones.

Como en el Pabellón de Barcelona (1929), en el que las ocho columnas casi desaparecen visualmente –por su forma en cruz y el recubrimiento cromado–, en esta obra las columnas desaparecen visualmente, aunque soportan el peso de los siete niveles del edificio. No se había logrado desmaterializar más este elemento, cuya función y características han estado determinadas por la solidez de la piedra, el concreto o el acero.

La metáfora con el mundo acuático presente en el proyecto de la Mediateca es evidente en sus fachadas: el volumen cúbico (50 metros por lado y cerca de 30 de altura) evoca un tanque de agua. Estas formas tienen su origen en la tradición japonesa y en la europea: las delicadas paredes movibles de las casas japonesas (shoji) y la pared-cortina (curtain-wall) son los antecedentes.

Las diversas orientaciones fueron solucionadas con paredes de vidrio hacia el este y el norte, una doble pared de vidrio hacia el sur, y una pared-cortina de metal al oeste. Estas soluciones toman en cuenta las diferentes orientaciones, protegen del asoleamiento, conservan energía y aprovechan la posibilidad del vidrio de cambiar constantemente, debido a las distintas condiciones de luz, creándose así un juego de opacidad y transparencia acuosa.

Si en el siglo XX los cinco puntos de Le Corbusier liberaron a la arquitectura de los muros de soporte; para el siglo XXI, la Mediateca de Sendai representa el punto de partida de una nueva arquitectura, cuya interesante tecnología anticipa la creación de un nuevo entorno humano.

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