A la sombra del gigante

El bebé comienza a dar sus primeros pasos. ViveICA,
Salvador Félix Troche

ICA nació como una desarrolladora de vivienda. Su primer proyecto, en 1947, fue un multifamiliar en el corazón de la Ciudad de México para trabajadores del gobierno. Pero no fue hasta 2000 que crearon una división específica dentro del gigante constructor, que llamaron ViveICA.

Hoy la división sigue siendo menor en el total de la compañía (7.25% de los ingresos en el primer trimestre de 2007), pero los rumores de venta, fusiones e incluso independencia del conglomerado, se suceden. El objetivo es ser 20% de ICA en 2010, y una de las cinco mayores desarrolladoras de vivienda del país.

ViveICA dirige sus esfuerzos a la mejora de su rentabilidad. El plan para 2007 es duplicar las ventas del año anterior: pasar de 1,530 millones de pesos (mdp) a 2,300 mdp. En número de casas, el crecimiento estimado es de alrededor de 35% (8,000 viviendas frente a las 5,910 de 2006). Diego Quintana, director general de la división, explica que el año pasado fue la cresta más alta desde que iniciaron operaciones en 2000, ya que crecieron 40% respecto de 2005.

Con la bonanza del sector y de la empresa, los rumores acerca de su adquisición por parte de un tercero se dispararon el año pasado. Se habló de varias empresas. Entre ellas, Consorcio Hogar, la más chiquita de las que cotizan en bolsa. También la unieron a a SARE, quinta compañía pública por tamaño. El rumor provocó incluso que la empresa emitiese un desmentido en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV). Además, se habló de la compra por parte de GEO, principal desarrolladora de vivienda del país, porque desde hace tres años tienen un acuerdo para hacer desarrollos conjuntos de vivienda de interés social en la zona metropolitana del Distrito Federal.

"Creo que no ha tenido el éxito que ellos esperaban y me imagino que por eso quieren adquirir otra compañía que tenga fórmulas exitosas para adquirir terrenos y un modelo de negocio que les permita mejorar las ventas", explica Raúl Márquez, analista de la calificadora Standard & Poor’s (S&P). Quintana explica que lo que sí contemplan es la posibilidad de que la viviendera se deslinde de su matriz y cotice en bolsa como empresa independiente. Sería la primera vez que ICA libere uno de sus negocios estratégicos. "No necesariamente tenemos que alcanzar a las empresas grandes, pero sí hacerla un jugador importante y diferente", comenta.

Fusionarla con otra empresa, pues, no es la única opción. Carlos González, del Grupo Financiero IXE, considera que ViveICA ha logrado una alta rentabilidad y es una empresa saludable. La independencia podría venir cuando vendan 10,000 casas al año y la ventaja sería, en opinión de González, permitir un mayor valor a los accionistas por tener sus propios resultados y no depender de otras divisiones que no necesariamente van a crecer tanto como ésta. Raúl Márquez, de S&P, coincide. Escindiéndose tendría una mejor valuación en el mercado. Por el momento, es mejor centrarse en generar volúmenes y alcanzar mayor rentabilidad.

Nacer con experiencia
ViveICA nació después de 50 años de experiencia de la mayor constructora del país, con obras tan emblemáticas como el metro de la Ciudad de México, la Basílica de Guadalupe o el Estadio Azteca. Aunque un proyecto inmobiliario fue justamente el punto de partida, en aquellos años no era un negocio tan productivo, así que ICA Inmobiliaria fue perdiendo peso.

En 2000 resurgieron como Vive ICA, atraídos por las promesas del entonces nuevo presidente Vicente Fox, como una empresa especializada en vivienda de interés social. Para el arranque, el grupo la capitalizó con terrenos donde construir y en su primer año de vida levantaron algo más de 1,000 casas.

Al frente de la nueva división los Quintana pusieron a Diego Quintana, nieto del fundador e hijo del actual presidente del grupo, Bernardo Quintana Isaac. Tercero de siete hermanos, Diego se incorporó primero como director Administrativo y de Finanzas, y desde 2003 ocupa el puesto de director general. Su hermano mayor, también llamado Bernardo Quintana, ocupa la dirección de operaciones de ICA Construcción.

La compañía, que cumple 60 años en 2007, comienza a salir de la amenaza de quiebra que ha vivido en la última década. A principios de los 90 participaron en las licitaciones para la construcción de carreteras del gobierno federal con préstamos en dólares. La crisis del 94 y una mala ejecución del programa, hundió a la empresa. Esto la obligó a salir al extranjero a buscar obras con las que mantener la compañía, principalmente en Centroamérica. Hasta 2003, gracias a un préstamo del empresario Carlos Slim por más de 200 millones de dólares (mdd), no logró sobreponerse a la crisis. El alivio definitivo vino con el contrato ganado para construir la planta hidroeléctrica El Cajón, obra emblemática del sexenio de Fox, por más de 800 mdd.

La división mayor sigue siendo la construcción (80% de los ingresos), seguida de infraestructura (alrededor de 12%) y por último vivienda (7.25% de los ingresos en el primer trimestre de 2007).

El director ViveICA considera que el éxito ha estado en crecer ordenadamente hasta colocarse entre las 10 primeras desarrolladoras que construyen vivienda de interés social. Pero para llegar a ser 20% de la empresa, es consciente de que se necesita algo más que hacer más casas. Su plan, tal y como están haciendo sus competidoras, es comenzar a diversificar sus productos, esto es, hacer vivienda de diferente valor y ser más rentable, además de reforzar sus áreas de ventas, postventa y mercadotecnia para ser más conocidos entre los compadores de casas.

El año pasado crearon ICA Residencial, dedicada a levantar vivienda media y residencial. El objetivo es que este rubro represente 10% de su producción y 20% de sus ingresos. Otro nicho interesante al que comienzan a entrar es la vivienda de descanso. No lo consideran externo a su división de interés social, pero están situadas en zonas de costa. La diferencia está en que en estos desarrollos ofrecen áreas de recreo como albercas, asadores y juegos de niños.

Aliarse con el enemigo
Geo ICASA es la apuesta de ViveICA para la zona metropolitana de la capital de la República, enfocada fundamentalmente en hacer vivienda vertical. Es una alianza al 50% con Casas GEO, que funciona como esquema de capitalización para reservas territoriales en la zona metropolitana. Su primer proyecto está en San Juan de Aragón, Estado de México, donde han vendido hasta la fecha 2,000 de las 3,000 viviendas planeadas.

Quintana confía en mejorarla para cubrir otros mercados. "Hacemos buena sinergia con la parte de ICA edificando y GEO comercializando", explica. "Creamos una empresa, aportamos recursos humanos de las dos y ya es una unidad que tiene su propia constructora, su propio aparato vendedor, su propia administración, maneja sus recursos y le damos apoyo", completa.

Para analistas como Carlos González, de IXE, esta sociedad en realidad no es tan necesaria para la compañía. Aunque es sana y les ayuda en sus planes de crecimiento, González considera que pronto ViveICA podrá hacerse cargo de los proyectos en solitario.

En breve, la hoy división del gigante de la construcción caminará solita. Quintana, su director general, confía en los pasos que están dando. "Es importante hacerla rentable, y si hay una oportunidad para que flote sola en el mercado, habrá que aprovecharla", explica.

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