Arquitectos mexicanos en NY

Los integrantes de PRODUCTORA lograron trascender fuera de México.
Marcos G. Betanzos Correa

La crítica de arquitectura en México está muy poco desarrollada”, afirma Wonne Ickx, integrante de PRODUCTORA, joven taller de la Ciudad de México que recientemente fue seleccionado para presentar su trabajo en el Foro de Arquitectos Jóvenes de la Architectural League of New York.

Desde su inicio en 1981, el Foro ha representado un excelente espacio para que arquitectos y diseñadores de todo el mundo muestren sus ideas y accedan a una plataforma de reconocimiento a su trabajo creativo. Mediante esta competencia anual, la Liga promueve la excelencia e innovación en arquitectura y urbanismo, ratifica su trabajo como promotor de la educación de los jóvenes y aporta una interesante oportunidad de vincular la labor creativa a contextos internacionales, incentivando la discusión y el diálogo para la solución a los problemas urbanos de la actualidad.

100 años atrás, Cass Gilbert y un grupo de jóvenes crearon la Liga a raíz de sus reuniones para el estudio de la arquitectura. En la historia de esta organización se ha premiado a profesionales como: Ross Anderson, Karen Bausman, Neil M. Denari, Tom Narran, Steven Holl y Carlos Jiménez.

Recientemente se dieron a conocer los ganadores de la vigésimo sexta competencia anual bajo el tema “Proof” (prueba): Dominic Leong, Jonathan Lott y Brian Price, (PARA), EU; Jinhee Park (SINGLE speed DESIGN), EU; Chaewon Kim y Beat Schenk (UNI), EU; Benjamin Aranda y Chris Lasch, Aranda/Lasch, EU; Iván Hernández Quintela (Ludens), México, y finalmente, Carlos Bedoya, Wonne Ickx, Víctor Jaime y Abel Perles (PRODUCTORA), México (ver Obras 408, diciembre 2006).

Los miembros de PRODUCTORA platicaron —a una sola voz— para Obras acerca de este reconocimiento.

¿Hacia dónde se aproxima su propuesta?
Creo que tenemos un trabajo muy propositivo a nivel conceptual, el cual refleja nuestra experiencia de pensamiento en la exploración de los caminos posibles para cada proyecto, como sistema de trabajo. Nuestra práctica arquitectónica se basa exactamente en esta idea y en el método de prueba y error.

Al mismo tiempo, creemos en la necesidad de ser sensibles a las situaciones que te rodean, como la historia, los usos y costumbres, y la naturaleza, y entonces transportarlas a la arquitectura. Queremos que esta dimensión poética y formal se vincule siempre con un entendimiento del espacio. Estamos menos interesados en composiciones gráficas de dos dimensiones como encontramos tanto en el ‘fachadismo’ contemporáneo, pero estamos muy interesados en temas clásicos como el ritmo, la repetición, simetría, asimetría, la composición volumétrica, etc., y con ello intentamos analizar ejemplos clásicos y modernos más que las expresiones contemporáneas. Esto nos da cierta frescura al momento de desarrollar proyectos.

Coméntennos sobre el montaje de su exposición
Decidir qué tipo de exposición presentaríamos en Nueva York partió de la problemática del traslado de nuestro trabajo. Fundamentalmente, la cuestión del montaje tenía una importancia sobresaliente ya que trabajamos mucho con maquetas y se nos hacía difícil trasladarlas.

Fue así como diseñamos un set de modelos con un tamaño adecuado que nos permitiera subir al avión con 10 maquetas divididas entre nosotros cuatro. Previamente, calculamos todo el peso de la instalación para que la pudiéramos llevar como equipaje normal y con nuestro carpintero desarrollamos un sistema para montar y desmontar todo rápidamente. Así surgió nuestro formato que, finalmente, vinculó a las maquetas entre sí; un único modelo de exhibición conformado por modelos de diferentes escalas sobre pedestales blancos unificados por una sola “topografía”.

¿Qué representa para ustedes este reconocimiento y cuál es el futuro de la oficina?
El reconocimiento de la Arquitectural League of New York es muy importante para nosotros, porque significa que puedes jugar un papel a nivel internacional que nos ayuda a sentirnos cada vez más profesionales y a la altura de cualquier oficina del mundo. Es una fascinante posibilidad que nuestra profesión nos permite al realizar cosas en otras partes del planeta y entonces, someternos a un juicio analítico y crítico con un espectro más amplio. La crítica de arquitectura en México está muy poco desarrollada mientras que en otros países publican anuarios constantemente invitando a críticos y académicos para dar su visión sobre el trabajo producido. En México esto no existe.

¿Qué está en curso dentro del despacho?
Estamos trabajando en varios proyectos nuevos; entre éstos, un pequeño hotel en el sur de México que nos tiene fascinados. El lugar es precioso y no hay electricidad en el área, así que tenemos que recurrir a sistemas alternativos y a un diseño sutil y de gran sencillez. Esto nos ha obligado de salir de caminos ya conocidos o respuestas espaciales comunes.

Recientemente cambiamos nuestras instalaciones a un antiguo pent-house de la colonia Roma Sur, en la Ciudad de México. Es un espacio con una vista impresionante sobre la ciudad, una caja de cristal de los años setenta con una personalidad sobresaliente (foto de grupo). Las vistas que ofrece nos darán seguramente una sensibilidad más profunda del lugar en donde trabajamos. A veces uno olvida —cuando está trabajando cómodamente en su oficina— que se encuentra en medio del caos surrealista de una ciudad de más de 20 millones de personas. Comprender la estructura íntima de los espacios a intervenir, así como los concursos internacionales, consideramos que son ejercicios cruciales para mantener la oficina despierta y aguda en pro de una arquitectura razonable y analítica.

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