CC arquitectos diseña corporativo

Tres cuerpos puros se superponen sin tocarse en un casco de hacienda del siglo XXI.
Prismas semiabiertos de proporciones humanas se extienden fr
Alain Prieto Soldevilla

Frank Lloyd Wright lo hacía, Eduardo Chillida lo hacía. Jugaban con prismas y cubos enormes. Cerrados, abiertos, volados, quebrados, de tamaños y materiales distintos.

Para Manuel Cervantes Céspedes, fundador de CC arquitectos, ese mismo juego analítico con figuras de cualquier escala, estructuradas y visualmente desafiantes para la gravedad es la búsqueda más recurrente en la arquitectura del corporativo Frexport, en Zamora, Michoacán. Frexport es una empresa que pertenece a Grupo Altex, considerada la procesadora de frutas y vegetales más importante de México.

“Fue por dos razones —nos dice el joven arquitecto quien aplica los conceptos de Wright y Chillida—: por una parte, la estructural y la plástica, nos llevaron a hacer esta propuesta. La otra, la más importante, es que en México por cuestiones económicas y sísmicas, lo lineal y lo recto es lo que más le gusta al constructor. En proyectos grandes nos piden no hacer estructuras muy caprichosas”, confiesa.

La planta procesadora de Zamora, donde se inserta el corporativo, está compuesta por naves de primer mundo. Limpias, seguras, con maquinaria de alto rendimiento, personal calificado y estándares rigurosos. Cumplen con normas estrictas como las Buenas Prácticas de Manufactura (GMP, por sus siglas en inglés), auditorías anuales de AIB (organismo internacional e independiente que audita salubridad, inocuidad y calidad de los alimentos) y tienen certificación Kosher. No obstante su prestigio industrial, contaban —hasta hace muy poco— con oficinas muy modestas que no reflejaban su importante papel mundial ni eran, por tanto, afines a la vanguardista imagen de estos edificios. Ante la disparidad de instalaciones, la directiva invita a CC Arquitectos para la realización de este proyecto, solicitado en principio con las características de una hacienda colonial.

La casa grande
Ante la idea inicial, CC Arquitectos retomó los elementos de los cascos de hacienda, pero en vez de maquilar una imitación virreinal, el concepto fue transportado al siglo XXI. Aquellas casonas antiguas, distribuidas en torno a un patio interior a la usanza española, formaban un cuadrilátero de crujías donde se sucedían todos los espacios, ocupados en su mayoría por el hacendado y su familia.

De ahí, el proyecto para Frexport esboza el patio, pero lo flanquea por sólo tres lados, naciendo una herradura, una “U” de tres cuerpos en dos niveles.

El cuerpo central, abierto al centro, vuela en dos secciones de 23 metros entre los volúmenes bajos paralelos entre sí, y puede circularse por debajo. Aquí la estructura juega un importante papel donde intervino el reconocido despacho de ingeniería civil Colinas de Buen, con el cual han trabajado otros proyectos.

La obra, también realizada por CC Arquitectos, está resuelta para los cuerpos laterales con zapatas corridas, columnas y trabes de concreto armado, clase I, con f’c= 250 kg/cm²; losas de concreto armado desde 10 hasta 15 cm de peralte y muros de tabicón macizo e igualmente de concreto.

El ala central presenta una cimentación de zapatas y dados, columnas “I” de acero A-36, vigas o marcos tipo Vierendel para formar el puente doble, y losacero calibre 20 para conformar las losas. Sus dos secciones son cubiertas por un tragaluz corrido que las une por lo alto.

Estructuralmente hablando, la herradura trabaja independiente pero se conecta entre volúmenes en forma clara mediante comunicaciones horizontales y verticales. En la escalera central destaca un mural de mosaico veneciano, obra de Paulina Lasa.

El concepto plástico llevó a marcar con toda nitidez la separación entre elementos macizos y translúcidos (ventanales), por lo que se dejaron entrecalles verticales que tienen la función de dividir visualmente y señalar con sinceridad el cambio de sistema constructivo.

El estudio de la orientación fue esencial para definir fachadas ciegas y abiertas. Para abatir el asoleamiento predominan bloques cerrados hacia el oriente y poniente, al tiempo que se dispusieron los ventanales al norte y al sur.
La climatización artificial es focalizada y se maneja con mini splits, lo cual también permitió reducir alturas.

Por otra parte, la premisa de interrelacionarla con las instalaciones de la procesadora y el estudio de flujos hacia las naves o desde ellas, fue concluyente para proponer las oficinas como un elemento magnético y dinámico al que se pudiera entrar y salir sin seguir un orden riguroso, mediante trayectos variados.

“El corporativo es extrovertido, orgánico —expresa Cervantes—. Debía ser un sitio en el que los empleados pudieran sentirse a gusto y ofreciera un exterior atractivo. Por eso tiene recorridos caprichosos pero a la vez con un sentido práctico”, comenta. Ya que las formas resultaban tan sencillas, el arquitecto buscó justo bajo esa aparente simpleza algo implícito que le agregara un valor particular.

Su respuesta fue matemática y geométrica: la proporción áurea.

El trazo de cada uno de los tres cuerpos que componen la herradura está basado en la relación de Vitrubio, quien encontró que el cuerpo humano promedio obedecía a esta proporción en sus diversas partes, resultando en una armonía especial.

El jardín de las delicias
En el mismo camino de la armonía y muy a pesar del propio Wright, quien se anotó la irónica frase “Los médicos tapan sus errores con tierra, los abogados con papeles y los arquitectos aconsejan poner plantas”, aquí las plantas, las zonas verdes, son todo lo contrario a un error: son el espíritu mismo del proyecto y una deliberada tesis muy bien establecida en sí misma.

El jardín adquiere su sentido funcional porque está presente en los recorridos del personal y se transita todos los días. En palabras de Manuel Cervantes, “el diseño de paisaje se ejecuta siempre al último. Nosotros pudimos establecer con nuestros clientes, quienes estaban muy interesados en la exploración arquitectónica más allá de lo convencional, que el jardín era un elemento para el que debíamos reservar los recursos necesarios. Al traer los productos a éste, se volvió atractivo y entonces se demostró que el gasto valdría la pena. No sería un capricho meramente ornamental, sino algo didáctico”, relata.

Además, se buscaba restarle frialdad al aspecto arquitectónico que se había conseguido. Para ello, se dieron a la tarea de enriquecer el proyecto y decidieron concursar el diseño de exteriores. Es aquí donde destaca la propuesta de Entorno Taller de Paisaje, quienes fueron los responsables de darle esa imagen y hacerlo con la calidad y la dedicación requeridas.

En plática sostenida en este taller con Hugo Sánchez (arquitecto por la Universidad La Salle) y Tonatiuh Martínez (paisajista con diplomado en la Universidad Iberoamericana), nos acercamos a su filosofía. “Cuando se arranca un proyecto y vas al lugar, tratas de ver qué es lo que te dice el sitio. Nos llenamos de imágenes de ríos secos para entender cómo se forman las comunidades de plantas y árboles, los parietales rocosos, para desarquitecturizar el sitio que diseñaremos. En Frexport partimos de una historia: ‘Aquí había un río seco...’, como si hubiera existido en ese enclave”, narra Hugo Sánchez.

En total sintonía con el proyecto aparece el prisma formado con las Vierendel como ese romántico puente que necesitaban para su río, una especie de “casa de la cascada” donde la cascada llegara después que la casa, pero pareciera que estuvo ahí en primer lugar.

Partieron de un sembrado casual, para dar riqueza a las veredas peatonales y a la vez provocar que, con el tiempo, las especies plantadas reconocieran las siluetas de estos pavimentos de concreto estampado.

Al principio, el ecosistema nuevo no es maduro ni está consolidado. Como nos comenta Tonatiuh Martínez, “la parte inicial es la más compleja y delicada, se necesita mucho riego para establecer la vegetación. Ésta debía ser alusiva a los cuerpos de agua naturales. Debía existir la fruta para mostrar sus variedades y al mismo tiempo, ambas debían estar de acuerdo con el clima cálido-semitropical del lugar”.

Sánchez anota que “los edificios de Manuel son platónicos. El corporativo blanco es realzado con el jardín en forma muy satisfactoria”.

Entorno trabajó con escalas o estratificación como concepto básico. De pastos y herbáceas a arbustos, trepadoras y después a árboles, además de los frutales.

Propusieron las delimitaciones visuales, acortándolas o alargándolas, de acuerdo con la mitigación de vistas hacia el contexto fabril, las colindancias y el dominio visual de la planta que requería el director.
Algo también muy importante, comenta Manuel Cervantes, es que el diseño de exteriores permite captar y utilizar el agua de lluvia que se lleva a pozos y después se extrae para el riego y la alimentación de los discretos brotes de agua, intervención posterior a cargo del artista Luciano Matus.

Esta idea, ganadora de entre 13, e impulsada por el Patronato de Arte Contemporáneo, es resultado de la intención de enriquecer el proyecto inicial.

Prosigue Martínez: “Debía haber un elemento que rompiera la monotonía y fuera análogo a los paisajes naturales dándole una topografía más complicada. Decidimos añadir piedra en diferentes tamaños”.

Una gran cualidad del diseño del jardín es el escaso mantenimiento que requiere, ya que no es ornamentado. Aunque la ejecución —de 3,460 m2— se acerca a lo artesanal por su detallado y arduo trabajo en campo, “no se ve versallesco. No se necesita manipulación excesiva y por lo mismo es económico”, apunta Sánchez.

En la concepción del taller de paisaje, los materiales son seres vivos y tienen cara. “No se trata de un proceso formal. No hay manera de explicarlo en un plano. Hay que imaginar cómo llegó la roca ahí y acomodarla en forma natural. El lugar no puede ser estático. De acuerdo con las estaciones resulta cambiante en apariencia, aromas y morfología”, concluye Sánchez.

Y precisamente dinámico resulta el corporativo. Un espacio que renueva la imagen de una empresa de primer nivel que ha multiplicado sus ventas y exportaciones en forma importante en los últimos años.
Desde aquí podrán seguir creciendo, tal como lo hacen sus jardines que concentran la riqueza del suelo mexicano. De Zamora para el mundo.

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