Cine Futurama: permanencia voluntaria

El rescate arquitectónico del ex Cine Futurama vive el suspenso de una película de Hitchcock.
La esquina sigue siendo identificable al acusar la misma int
Paola Ortiz

Todo se acabó lenta pero inexorablemente hacia finales de los setenta… la falta de competencia y el control del precio del boleto hacían de la exhibición un negocio muy poco atractivo. La clase media huía en masa y se encerraba en sus casas a ver cine en video. Vendrían acciones desesperadas y atroces: fragmentar las grandes salas sin medir el tiro de la pantalla ni la corrección isóptica, y sin controlar siquiera la acústica, aunque el ruido  de una sala invadiera la contigua, a lo que se sumó la venta de tamales y hasta bebidas alcohólicas", escribía el crítico de cine Gustavo García para Letras Libres en octubre de 2002. Tal era el sombrío panorama que llevó a los cinematógrafos a su declive y posterior reinvención en el formato ahora conocido.

En los últimos años, estos espacios han sufrido transformaciones arquitectónicas y mercadotécnicas que obedecen a la velocidad de los cambios socioeconómicos y a la supervivencia buscada por medio de alianzas con otros espacios comerciales. Esta diversión —todavía rentable— es igual de fugaz pero de mayor frecuencia que antaño dada la necesidad de variedad y la dinámica rotación de la cartelera.

Actualmente, avances sustanciales en los sistemas de sonido, de iluminación, pantallas y proyectores, así como el arreglo en salas múltiples, la estandarización de los acabados, la modernización de sanitarios y dulcerías e incluso de las butacas, han llevado a los cinemas a una nueva época.

Segunda función
Despojadas del glamour y la profusión de estilos arquitectónicos del pasado siglo, las nuevas salas son gobernadas por un modelo de negocio y el ambiente corporativo que ha vuelto predecible la experiencia, desde la impresión de los boletos hasta la compra de un chocolate. No obstante, la receta ha funcionado. Mientras que en estos espacios cosecha éxitos el “sello neutro, aséptico, anglosajón” que refiere el crítico Gustavo García, las salas individuales han padecido un vía crucis que, imposible de sobrellevar, tienen hoy a la mayoría cerradas y abandonadas esperando por su rescate, su dignificación, una segunda función. Al ex Cine Futurama le ha llegado la oportunidad pero sigue sin alcanzarle el presupuesto y su conclusión depende de la inversión privada.

Inaugurado el 15 de mayo de 1969, el Futurama ofrecía 6,000 butacas. Sus proporciones operísticas lo convirtieron en el mayor cine del país. A principios de los 80 —ya bajo la administración de la paraestatal Compañía Operadora de Teatros, SA (COTSA)— llenaba espacios en la radio con el memorable eslogan con que publicitaban las películas: “Véala en Futurama y varios más”.

Después de 30 años de ser uno de los cinemas más importantes de la República Mexicana, con más de 11,000 m y cinco salas —resultado de una subdivisión—, el edificio ubicado en la colonia Lindavista, al norte de la Ciudad de México, no pudo competir con los complejos cinematográficos que surgieron en los 90. Adquirido por el Gobierno del Distrito Federal (GDF) en el año 2000, bajo el programa Rescate al Cine Nacional, fue revendido a la Delegación Gustavo A. Madero (GAM). Hoy, a nueve años de cerrar sus puertas y de cuatro administraciones gubernamentales, el recinto que desde 2002 prometían convertir en un Centro de Arte y Cultura, permanece en su interior en obra negra y lo único concluido es la fachada.

Precios populares
En febrero de ese año, con una inversión inicial de 105 millones de pesos (mdp), 30 en su adquisición y 75 destinados a su construcción, las autoridades de la GAM dieron luz verde al plan de rescate, cuyo proyecto ejecutivo corrió a cargo del arquitecto Luis Vicente Flores, autor de la Escuela Nacional de Danza del CENART, entre otros proyectos.

Pero, contrario a los planes, las cifras sobre el dinero invertido han sido tan variables como las fechas de entrega. Basta recordar que en 2004, durante el mandato de Octavio Flores Millán en la GAM, la obra quedó varada después de que éste se viera involucrado con el notorio empresario Carlos Ahumada, en un fraude de más de 31 mdp por la concesión de obras públicas sin licitación.

Patricia Ruiz Anchondo lo sustituyó y desde entonces hasta la actual administración, a cargo de Francisco Chíhuil, los trabajos de instalación eléctrica, aire acondicionado y equipo contra incendios, no se han concluido, asegura para Obras Óscar Díaz González, actual director general de Obras y Desarrollo Urbano de la demarcación.

De acuerdo con el diputado Miguel Ángel Errasti Arango, en un comunicado del Grupo Parlamentario del PAN, de 2004 a 2006 se gastaron otros 45 mdp, mientras que en 2007 la Asamblea Legislativa del Distrito Federal autorizó un presupuesto superior a los 29 mdp y otros 4.5 para la adquisición de cuatro elevadores, según dicta un comunicado de la GAM.

Ante tales hechos, Óscar Díaz asevera que hasta ahora únicamente se han gastado 143 millones, incluyendo el pago inicial por el inmueble, y afirmó que para el segundo semestre de 2008 el centro cultural se inaugurará parcialmente.

De qué están hechos los sueños
“El concepto era una gran caja con canales expansibles, espacios diáfanos y sin adornos. Básicamente una arquitectura luminosa y fluida”, explica Luis Vicente Flores. Al encontrar que la cimentación del Futurama estaba en impecables condiciones, con 96 pilotes en poco más de 3,000 m, se optó por no demoler el inmueble. La idea original de Flores estuvo inspirada en el Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou de París, “donde el concepto tecno-industrial resalta materiales como el concreto, la lámina y el cristal”, relata Óscar Díaz, quien conoce el proyecto desde 2003. De acuerdo con el funcionario, próximamente podrían inaugurar la planta baja, donde se ubicarán ludoteca, área de exposiciones, librería, café y zona de comida, así como la sala polivalente, que contará con tribunas móviles, camerinos y tramoya. También plantean que en el mezanine 1 estará listo el centro de información digital, contenido por una caja de cristal de cerca de 700 m, donde el público podrá acceder a través de computadoras a diferentes museos y archivos de arte.

“La sala polivalente fue pensada para recibir desde una exposición de autos, un partido de basquetbol, hasta un circo o un evento de lucha libre. Y desde el centro de información digital, el público podría conocer el Museo del Louvre”, detalló Díaz.

El Centro también contará con un sky-bar, 12 aulas para impartir clases de arte y una fonoteca, que la Delegación ofreció al GDF para que albergue su estación de radio y televisión. Sin embargo, aún tiene grandes pendientes; entre ellos, que no cuenta con estacionamiento, las salas de cine requieren butacas, y la librería, los bares y la cafetería están a la espera de inversionistas privados para empezar a funcionar.

Aún no se sabe cuál será el porcentaje que la industria privada inyecte al proyecto, pero sin éste los recursos delegacionales no alcanzarán para echar a andar el proyecto al cien por ciento. Respecto a la ausencia de estacionamiento, el funcionario agregó que lo más probable es que exista una cooperación con el Instituto Politécnico Nacional que se encuentra a pocos metros.

"El Futurama era un punto de reunión para los habitantes del Norte de la capital, y como no existe ningún espacio cultural de la envergadura de los del Sur, éste se convertirá en un núcleo cultural clave”, apuesta el propio Díaz.

El final de esta película aún no se escribe. Su guión promete nuevos capítulos y un desenlace largamente esperado.


El Futurama
Ubicación: Otavalo 7 y Avenida Instituto Politécnico Nacional, Col. Lindavista.
Proyecto: Héctor Mestre y Manuel de la Colina.
Año de clausura: 1999.
Capacidad: 6,000 butacas.
Año de clausura: 1999.
Año de venta: 2000.
Destino o situación actuales: Centro de Arte y Cultura Futurama.
   


Según pasan los años
Desde que el Centro de Arte y Cultura Futurama inició trabajos hasta finales de febrero de 2008, el número de constructoras que ha pasado por el proyecto han sido nueve, sin contar las que paralelamente han estado a cargo de la supervisión de las obras.

Año 
Empresa Trabajos ejecutados
2002
Construcciones, Estudios y Maquinaria, SA de CV. 
Proyecto ejecutivo.
2002 H.S. Construcciones y Servicios, SA de CV.                      Desmantelamiento y demolición.
2003 
Pilotes de Control, SA.
Hincado de 86 pilotes para la estructura interna de cuatro pisos.
2003
Lunara Construcciones      
Recimentación y cimentación de estructuras nuevas.
2003 
Panamericana, Construcciones y Asociados, SA de CV. Techumbre.
2003-04
Constructora 3 E Spacio, SA de CV. 
Reforzamiento de la superestructura del inmueble.
2004
Trabajos detenidos en marzo.
Ninguno.
2005
Constructora Rotsen, SA de CV.
No cumplió con la instalación de plafones y escaleras.
2006 
Omega 2000, SA de CV. 
Continuó con plafones y escaleras, instalaciones eléctricas, aire acondicionado, equipo contra incendio.
2007 
  PISA, SA de CV.
Detalles de albañilería.
2008 
Epsilon Ingeniería y Tecnología, SA de CV. 
Terminación de paramentos, fachada y herrería.


Fuente: Secretaría de Obras y Desarrollo Urbano GAM.                                                          
             

            
            

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