EOS Acapulco, de cara al viento

El conjunto aporta un estilo atemperado y se distancia de los recurrentes modelos turísticos.
La piscina como extensión del mar, las velarias como parte d  (Foto: )
Mauricio Ramírez *

Dentro del denso paisaje urbano de un exclusivo fraccionamiento en Acapulco Diamante, una obra llama la atención por acusar una particular personalidad. El conjunto EOS, emanado del despacho DPG Arquitectos, es una pieza de diseño contemporáneo que con cierta serenidad se destaca entre inmuebles tradicionalmente apegados al diseño ‘de playa’ en México. Un análisis profundo del partido de este condominio muestra una acuciosa racionalidad y una apuesta por un proyecto adaptado al clima y a las vistas, principios rectores del conjunto. El resultado es un edificio pulcro y con espléndidas condiciones espaciales.

Para el disfrute
Tras visitar la obra en el puerto guerrerense, de regreso en la Ciudad de México es difícil evocar el ambiente de relajación y descanso que priva en la obra azul y blanca de Daniel Pérez-Gil de Hoyos. Sobre el bullicioso Anillo Periférico, las oficinas de DPG se instalan en el séptimo piso de un edificio diseñado por el propio arquitecto. Recibiéndonos en su sala de juntas platica a Obras: “En EOS el concepto fundamental partió desde la búsqueda y selección del mejor terreno dentro del nuevo Acapulco”. Para él no existió un lineamiento formalista que diera origen al proyecto. Ése es uno de sus valores fundamentales, ya que plantea y logra una estética a partir de lo racional. No coarta, asimismo, ninguna decisión lógica ni la afecta por un compromiso con algún estilo o premisa formal.

El desarrollo contará en total con 12 departamentos de gran lujo, en dos fases de construcción. La primera (Torre Aire) —ya terminada y habitada— consiste en ocho departamentos con un promedio de 500 m de superficie y las áreas comunes, que incluyen alberca y chapoteadero; bar; cancha de paddle-tennis; gimnasio; áreas verdes y áreas de servicio. La segunda etapa (Torre Brisa), con los restantes cuatro departamentos, se tiene prevista para arrancar durante este 2008. Todos tienen una privilegiada relación con el mar al ubicarse con la suficiente altura para dominar la atrapante línea costera. Concebidos como departamentos de completa estancia —tipo loft—, tanto los interiores como las áreas comunes están especialmente diseñados para el disfrute del clima de Acapulco, la naturaleza y un estilo de vida de alto nivel.

El camino hacia EOS
Dada su sociedad con la desarrolladora Inmobiliaria Tres Palos, DPG participó a lo largo de todas las fases del proyecto; de hecho Pérez-Gil seleccionó el lote de 12,000 m2 enclavado en un risco que cierra la playa de Revolcadero y forma el arranque de Punta Diamante. Posee privilegiadas vistas sobre la playa y la laguna de Tres Palos, área en plena efervescencia con la próxima apertura del desarrollo comercial La Isla Acapulco y el complejo turístico, cultural y de negocios Mundo Imperial.

El fraccionamiento Real Diamante, donde se ubica el predio, permite a sus desarrolladores aprovechar el terreno alto, con excelentes vistas y condiciones climáticas, al tiempo que ofrece a sus propietarios un club de playa propio.

Desarrollador y arquitecto plantearon desde un principio un cabal compromiso entre el diseño, la administración, los asesores y los comercializadores, con la idea de buscar clientes que comulgaran con el enfoque del lugar. El producto final goza de un nítido énfasis en el diseño contemporáneo, nicho que atrae compradores específicos dispuestos a invertir un mayor capital con esta diferenciación.

De hecho les tomó un cierto tiempo encontrar a los prospectos idóneos quienes, una vez contactados, “saben muy bien lo que quieren. Mientras en otros desarrollos tardan mucho tiempo en convencer a alguien de llegar a un trato, aquí normalmente cerrábamos las ventas en cuestión de una semana. Así, los clientes también formaron parte de ese compromiso con el diseño”, destaca Pérez-Gil.

Viento y gravedad
Rodeado por modelos de barcos antiguos, el arquitecto nos habla sobre la afición de su padre por la navegación. No se puede negar que hay un cierto aire de diseño naval en la estética de esta obra, cuyo nombre significa “fuerza del viento”, dado que es una característica del risco en donde se asienta.

En esta topografía agreste el edificio se ancla al terreno proyectándose hacia el mar en paralelo a una pared casi vertical de roca de más de cuatro niveles de altura, que cierra la parte posterior del terreno. En la zona alta de dicha pared corre la calle de acceso desde donde un puente comunica a la azotea del edificio —que sirve como estacionamiento en una gran explanada libre— cubierta con velarias, y con vistas hacia el mar por tres de sus costados. Así se logra que desde el arribo se establezca contacto visual con el mar, una solución radicalmente contrastante con la costumbre de ocultar estacionamientos y servicios.

Desde este nivel se accede al gran pivote del conjunto, la torre del elevador, un cilindro de concreto de siete niveles unido por puentes al cuerpo principal. Hilvanada en torno suyo, se encuentra la escalera de servicio y emergencia que en vez de ocultarse fue utilizada como recurso de diseño con un papel preponderante en la estética del condominio.

A un lado del cilindro, la primera fase es un cuerpo con grandes voladizos hacia el mar que a la vez forman amplias terrazas que ayudan a sombrear el interior de los departamentos. Un parteluz de madera de Tsalam ayuda al control solar, a la vez que permite perspectivas libres desde el interior a través de sus grandes superficies acristaladas.

Los departamentos, concebidos para entregarse como llave en mano, cuentan con grandes estancias —algunas en doble altura—, cocinas abiertas, cuatro recámaras y bar. Cada terraza ofrece un hidromasaje privado, donde incluso se puede adaptar un carril de nado. Todos los condominios cuentan con ventilación natural cruzada y sistemas de aire acondicionado. Los que presentan doble altura suspenden una sección de su estructura desde la losa superior, de modo que en la planta baja las visuales no se hallan interrumpidas por columnas. Esta disposición les confiere una apariencia sobria, discreta y funcional que sirve de marco a los elementos naturales que son su esencia.

Comunal, no común
En el exterior, áreas ajardinadas separan al edificio de la zona de la alberca. Esta última es una pieza de diseño de gran interés, ya que combina formas libres con desniveles para conformar tres grandes bloques de distinta función, divididos por escalonamientos tipo “borde sin fin”, que hace que la lámina de agua parezca fundirse con el mar. Al final aparece la cancha de paddle-tennis, casi colgando sobre el mar, con protecciones de cristal templado.

Sin duda, la característica más relevante del conjunto es que predomina la lógica y el sentido constructivo. La calidad de los espacios en su iluminación y ventilación natural, así como en las vistas y confort térmico, provienen de un diseño sereno y nada pretencioso. La virtud de su sencillez y la discreción para con su entorno brindan a sus ocupantes calidad y originalidad poco comunes.

Hacia nuevos horizontes
EOS es parte de una estrategia para exportar el concepto de estas unidades de lujo a otros puertos de la República con privilegiados marcos naturales como Loreto o la Riviera Maya.

El éxito de este lugar no sólo se nota en las ventas sino en sus habitantes. A decir del administrador del conjunto, los condóminos se sienten realmente satisfechos con su elección. Y es que de EOS puede decirse que es una solución verdaderamente adaptada a sus moradores y a las condicionantes impuestas por la naturaleza; una propuesta de gran valor, sin estridencia, que sin duda es un fresco descanso dentro de la arquitectura de costa de los últimos años.

* El autor es LEED AP.

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