Millonaria inmersión para las Olimpiadas

El Centro Nacional de Natación o WaterCube, donde competirán los nadadores olímpicos, costó 200 fue concebido como el complemento del Nido, el Estadio Olímpico, el Ying y el Yang arquitectóni
Escala monumental, estilizado diseño y profusión de luz de t
Marcos G. Betanzos Correa

Burbujas de jabón, su génesis estructural; el Yin y el Yang, su origen filosófico; la monumentalidad, su promesa; su fotogenia, un deleite plástico. El Centro Nacional de Natación —conocido como WaterCube o el Cubo de Agua— es una de las edificaciones que más enorgullecen a China. De apariencia orgánica, sus gigantescas fachadas están compuestas por tres millares de celdas individuales de geometría única e irrepetible, provenientes de un arreglo infinito al azar.

Concebido como complemento ideal del Estadio Nacional de Beijing conocido como El Nido —el Yin— (obra de Herzog & de Meuron), el Cubo —el Yang— se presenta ante el mundo con una imagen fresca y etérea personalidad femenina. Tradición, simbolismo y alta tecnología convergen en la sede de las competencias de natación, clavados, nado sincronizado y waterpolo, en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Beijing 2008.

En julio de 2003 la propuesta presentada por PTW Architects (capítulo Australia), el consorcio Ove Arup (Londres-Los Ángeles) y el Shenzhen Institute Design (CSCEC) fue declarada ganadora del concurso internacional convo-cado por el gobierno chino y el comité organizador de los XXIX Juegos Olímpicos (COJ). El certamen —en el que participaron más de 150 proyectos de todo el mundo— fue presidido por un jurado internacional integrado por arquitectos, ingenieros y prominentes académicos locales quienes seleccionaron a 10 finalistas para someterse a una exposición pública para obtener una última votación.

Desde el principio prometían ser numerosas las cualidades de este edificio, pero dejar de lado el sorprendente impacto visual generado por su diseño resultaba casi imposible. Vuelto realidad se confirmó que detrás de él hay mucho más que una apariencia dérmica.

El Cubo integra soluciones bioclimáticas como son el uso eficiente del agua, el aprovechamiento de la luz natural, la captación de energía solar para calentar el interior de los espacios secundarios, así como el volumen total de agua destinado a las albercas, además de numerosos sistemas y dispositivos para captar el agua pluvial, filtrarla y reciclarla. El arquitecto John Bilmon, director del proyecto, asegura que la ciudad contará con un edificio diseñado a futuro que podrá prolongar su vida útil hasta 40 años posteriores a los eventos olímpicos, lo que rebasa las sorpresas escenográficas.

Una imagen refrescante
Localizado en el lado Este del conjunto olímpico, y poseedor de una imagen preponderantemente azul, comenzó a construirse en 2003 y fue concluido en forma oficial el pasado 28 de enero, cuando se celebraron los campeonatos chinos de natación.

En el evento, el presidente del COJ, Liu Qi, y el alcalde de Beijing, Guo Jinlong, sumergieron las manos en la alberca principal como muestra de aprobación absoluta al proyecto que se estima superó los 200 millones de dólares. Ahí, ambos enfatizaron que lo más importante del recinto es que resulta amigable con el medio ambiente y que, haciendo uso de la más avanzada tecnología, ha generado una interpretación contemporánea de la cultura china.

La gran explanada donde se desplanta conserva el patrón líquido mediante círculos aleatorios con dispositivos de iluminación indirecta, mientras que un gran foso perimetral de agua enfatiza los diversos puentes que dan acceso a público, prensa y deportistas en el nivel cero, y bajo de éste a los estacionamientos y zonas de servicio. A partir de este punto el asombro aumenta.

Todo la atmósfera interior es resultado de la composición estructural. Para arribar a su diseño y emplearlo tanto a nivel estético como funcional, los proyectistas se basaron en las investigaciones orgánicas realizadas por Weaire y Phelan —ambos profesores de Física— quienes se han cuestionado cómo fusionar el mayor número de burbujas de jabón teniendo la menor superficie de contacto entre ellas.

Aún sin obtener una respuesta satisfactoria, estos físicos plantearon otra pregunta: ¿cómo fusionarlas siendo del mismo tamaño pero no de la misma forma? Entonces comenzaron a trabajar con prismas pentagonales de 12 y 14 caras ligeramente curvas. “El resultado fue un bloque conformado por un dodecaedro y seis cuboctaedros que lo rodean para formar una celosía cúbica de infinitas soluciones bajo un orden aleatorio y una apariencia orgánica. Así lo define Zheng Fang, arquitecto y jefe del equipo de diseño del CSCEC.

Con esta base, Ove Arup desarrollaría el modelo computarizado para optimizar el diseño y realizar el análisis estructural vs. diseño-solución espacial. Con ello se determinaron las secciones y pesos mínimos para cada uno de los elementos estructurales, de conformidad con las restricciones locales de seguridad. Este procedimiento implicó el análisis a detalle de 22,000 vigas de tamaño variable y factores como viento o sismo.

Durante la fase de estudio y cálculo, cada miembro de acero se puso a prueba en virtud de 190 casos diferentes de carga: el objetivo consistía en generar los más estrictos escenarios para obtener un esqueleto fuerte pero en extremo ligero. El beneficio de usar sistemas de cómputo fue inmediato: la solución fue precisa, rápida y en muchos casos los patrones de esfuerzo se repetían. El planteamiento más complejo había sido resuelto.

De la realidad virtual a la realidad constructiva
Una vez concluida la gran plataforma de concreto que recibiría la carga total de la estructura, los constructores dedicaron casi dos meses para realizar el andamiaje, montaje e instalación de la estructura tridimensional, para lo cual fue necesaria una estricta nomenclatura para cada una de las piezas y sus uniones con base a planos de detalle enviados al proveedor de acero.

Todos los andamios utilizados fueron retirados rápidamente a finales de octubre de 2006 cuando cada uno de los nodos conectores de acero habían sido supervisados y tenían el visto bueno de su instalación.

Posteriormente se continuó con la aplicación de anticorrosivo y pintura blanca. Una vez que estuvo lista para recibir el sistema de fachada, las cuadrillas presentaron en sitio los prototipos para el montaje.

Sin embargo, fue hasta inicios de 2007 cuando comenzaron la instalación definitiva. Para lograrlo, las burbujas individuales se introdujeron en una película de plástico de alta resistencia y se zurcieron sucesivamente con otras generando un patrón continuo donde cada grupo de éstas generaban una pieza y a continuación eran instaladas dentro de la estructura metálica.

Cada una de estas membranas infladas a baja presión está protegida por una película exterior e interior de un polímero llamado ETFE (etileno-tetra-fluoro-etileno) que recubre una superficie total de 100,000 m2 componiendo 3,000 burbujas principales en todas las fachadas del volumen. El material tiene una propiedad de autolimpieza ya que aun con polvo acumulado en su superficie, la lluvia por sí sola puede lavarlo eficientemente.

Cada burbuja posee su propia bomba y colector. Durante la construcción éstas fueron infladas y desinfladas más de una vez al día para poner a prueba la presión, encuadre, forma y transparencia de cada bloque y sus revestimientos. Los ramales generales de las instalaciones, colectores y bombas se concentran en una gran línea proveniente de una bomba mecánica que se encuentra en el sótano del edificio, la cual distribuye la presión específica y uniforme a cada sector de fachada.

Al funcionar estas burbujas como cámaras de aire se obtiene ganancia térmica y confort climático al interior, excelente luminosidad y, al mismo tiempo, protege el sistema al repeler la incidencia de los rayos UV.

Tanto el techo como las caras laterales disponen de un ducto o corredor registrable donde el personal de mantenimiento puede circular para realizar ajustes y dar atención periódica de bombeo e iluminación.

Un equipo de profesionales fue subcontratado para supervisar el estado de la fachada y fungirá como responsable de la operación y manutención de ésta en los siguientes 10 años. Dentro del gran cuerpo, la estructura principal de concreto quedó seccionada en dos partes.

La más grande orientada hacia el sur se integra por una zona de ocio con toboganes de hasta 20 metros de altura, mientras que en el lado norte se ubican la alberca olímpica, la fosa de clavados, el salón de waterpolo, la zona de gradas fijas, gradas provisionales y área de prensa. Entre estas dos zonas están ubicados los servicios, vestidores, tiendas de souvenirs, escaleras, bodegas y otros locales de apoyo.

John Pauline, de PTW, confía en que lo más importante es el mensaje que el edificio puede dar a los arquitectos, usuarios y gobernantes comprometidos con el medio ambiente. Así, esta sede donde se disputarán 42 medallas se ha colgado una presea otorgada por la crítica mundial.

Está contemplado que una vez terminados los eventos de verano, el Cubo sea reacondicionado como un espacio versátil para la comunidad, donde se instalarán canchas de tenis, basquetbol, una zona comercial, clubes nocturnos y restaurantes.

Un verdadero lujo en términos de diseño, se presiente memorable a sólo 100 días de realizarse los Juegos. La instalación puede suponerse como un homenaje intrínseco a la ciencia natural, a la ingeniería, a la arquitectura misma. WaterCube y sus coetáneos continuarán la tradición de los grandes proyectos olímpicos.

Los edificios de Kenzo Tange, Félix Candela y Santiago Calatrava admitirán en la selecta lista a las nuevas maravillas chinas que sumarán su legado a la herencia universal de la Humanidad.

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