Bordeando el peligro

Murallas y muros se han levantado históricamente para defender, aislar, contener.

El muro que Estados Unidos de Norteamérica construye en su frontera con México para impedir el paso de indocumentados pondrá en riesgo los ecosistemas y las especies que habitan en los dos lados de la zona limítrofe, concluyeron 56 especialistas de ambos países, en un taller técnico-científico organizado por el Instituto Nacional de Ecología (INE) y El Colegio de la Frontera Norte (Colef).

El proyecto tendrá una longitud mayor a 1,126 km y estará integrada por un cerco triple de acero a lo largo de 600 km y barreras móviles en la zona desértica de Tucson. También contará con iluminación de alta intensidad, detectores de movimiento y sensores electrónicos nocturnos de gran visión, interconectados a los sistemas de la policía.

La construcción y operación requerirá la apertura de brechas y caminos que provocarán la erosión y la compactación de los suelos, al igual que la disminución de la infiltración del agua, hechos que propiciarán el cierre de vados y el corte de flujos de escorrentías. 

Además, la realización de un muro fronterizo representa una barrera impenetrable para ecosistemas frágiles y diversas especies, argumentó Paul Ganster, representante del Instituto de Estudios Regionales de las Californias. Por tal motivo, según las conclusiones generales, la obra aislará algunas de las poblaciones de especies vegetales, incluyendo cactáceas de zonas secas.

También amenazará la vida de animales únicos en el mundo como el borrego cimarrón, el lobo mexicano, el oso negro, el puma y el ocelote: Algunas especies quedarán aisladas, mientras que otras, como el jaguar, no podrán recolonizar el territorio estadounidense.

A lo largo de una franja que irá de 30 a 200 metros de ancho, el muro provocará la emisión de partículas sólidas suspendidas y contaminantes — por la maquinaria utilizada para el movimiento de terracería—, inundaciones locales, cambio en la topografía, erosión de suelo y destrucción de lomeríos costeros.

Los participantes advirtieron que la barrera generará gastos económicos "enormes", pues para recuperar las condiciones iniciales habrá que reconstruir distintos hábitats. A esto hay que agregar que Estados Unidos no han tomado en cuenta las indemnizaciones que deberán pagar a los propietarios de tierras que resulten afectados.

Pero el taller apenas es un primer paso, pues los científicos reconocen que "no sabemos mucho de los detalles de construcción del muro y hemos estado fuera del debate. Hemos descuidado el estudio de la región fronteriza, concentrado en sitios más interiores del territorio nacional", comentó Exequiel Ezcurra, investigador del Museo de Historia Natural de San Diego, California.

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