China se pone verde

El segundo país más contaminante del mundo se apresta a combatir de raíz
Mauricio Ramírez

¿Qué haría si tuviera que movilizar dos veces la población de México desde el más rústico escenario rural a ciudades nuevas? El gobierno de la República Popular China enfrenta un reto de esa magnitud: previsiones recientes indican que para 2025, China movilizará cuando menos a 200 millones de personas del campo a ciudades que aún no existen. A la par, en 20 años deberá generar vivienda, servicios, empleo, educación y salud para el equivalente a dos veces nuestro país.

China ha tenido tasas de crecimiento anual superiores al 10% del PIB, sostenidas durante más de 30 años, a un costo ambiental muy alto para el planeta. Atacará el problema creando un nuevo modelo de ciudad, replicable a en su territorio: si Shangai es el modelo de la modernidad china, ahora se busca crear una ciudad sustentable prototipo que solucione su problema migratorio y de urbanización sin comprometer su capacidad para dar sustento a sus habitantes.

China es hoy el segundo país más contaminante del mundo. Produce cerca de 3,500 millones de toneladas de CO2 por año, detrás de EU, con 5,700 millones. En contraste, sus emisiones per cápita son bajas: es el lugar 80 mundial, según la firma de estadísticas NationMaster, basada en Sydney. De seguir un desarrollo sin contemplar los temas ambientales, su impacto ambiental en el clima global será inmenso.

El reporte Stern, publicado por el gobierno británico en 2006, menciona que de no tomarse acciones serias en no más de 10 años, los daños serán irreversibles y pondrían en entredicho nuestra capacidad de subsistir: el cambio climático produciría una reducción del PIB mundial de entre el 5 y 20%. Por lo tanto, la ciudad del futuro inmediato tendrá un fuerte enfoque de sustentabilidad, o no funcionará.

Ese prototipo de ciudad sustentable es lo que se buscó crear en Dongtan. A partir de ese modelo, construirán las 66 ciudades del tamaño de Shangai que deben crear en los próximos 20 años para satisfacer sus necesidades demográficas.

El camino al nuevo prototipo urbano

El gobierno central Chino puso como meta a la empresa gubernamental Shangai Industrial Investment Co. (SIIC) que generara esa primera ciudad, con altos niveles de protección ambiental en su construcción, habitación y funcionamiento. El lugar para la nueva ciudad es la punta de la isla Chonming, en la desembocadura del río Yang-Tse.

En un principio, la gerencia de proyecto llevada por SIIC se enfrentó con numerosos problemas para definir las metas a cumplir respecto a la sustentabilidad y desarrollo regional para Dongtan. Por ello buscaron apoyo en la consultoría de negocios McKinsey & Co. con sede en Chicago. McKinsey involucró en el proyecto a Arup, empresa inglesa con sede en Londres. La alianza permitió a SIIC tomar la batuta del proyecto para definir estándares de trabajo y objetivos a cumplir, y encontrar y coordinar a los especialistas que tendrían a su cargo hacer de Dongtan un proyecto realizable.

Los objetivos de sustentabilidad

El reto de Dongtan partió de una visión integral que buscaba incentivar círculos virtuosos entre los sectores involucrados: productores, habitantes, gobierno, industrias, turismo. Los mecanismos de implementación serán políticas de incentivos y penalizaciones, reglamentos especiales que regirán el área de Dongtan y control de la producción de energía y disposición de los desechos.

Los objetivos ambientales fueron ambiciosos: crear una ciudad que aprovechara los vientos para lograr condiciones térmicas favorables, de modo que el consumo energético de la ciudad disminuyera de 1,650 a sólo 600 GW/año. Además, estas condiciones permiten la generación de electricidad con generadores eólicos. En el primer caso se producirían 350,000 ton CO2/año; en el segundo, la producción sería cero: Dongtan será carboneutral, evitando así incrementar el efecto invernadero.

La sustentabilidad busca centrarse primero en la reducción del consumo energético al mínimo que la tecnología permite; luego se buscará la forma de generarla de manera renovable. La energía se producirá totalmente por esta vía.

Dongtan también tendrá un impacto cero en el suelo rural, ya que a través de cultivos hidropónicos en varios niveles se puede mantener la cantidad de hectáreas agrícolas existentes antes de la construcción de la ciudad. Además, se buscó al máximo evitar los rellenos sanitarios (landfill), que erosionan y contaminan grandes superficies de terreno, quitándole su estabilidad natural y su potencial de atracción de humedad.

Estos grandes logros son compatibles con la visión de negocio y desarrollo urbano. Una mejor y más eficiente utilización del suelo permite albergar a 80 mil habitantes permanentes y 15 mil temporales, con 51 mil fuentes de empleo. Bajo el modelo tradicional, la misma superficie sólo albergaría a 50 mil habitantes, con 19 mil fuentes de empleo. En una ciudad tradicional, los estándares de desplazamiento son de 6.0 millones de kilómetros diarios, produciendo 400 mil ton de CO2, con un promedio de viaje diario por persona de 56 km. En Eco-City Dongtan se realizarán traslados en autos eléctricos o de hidrógeno por 4.2 millones de kilómetros diarios, sin producción de CO2, con un promedio de viaje diario por persona de 24 km. Esto representará, gracias a los acuerdos del protocolo de Kyoto, una bonificación por venta de Bonos de Carbono a EU y a la Unión Europea por 16 mdd al año.

El performance de la ciudad

El modelo urbano propuesto por Arup se distingue porque está enfocado en el performance de la ciudad; es decir, en la calidad y cantidad de lo que consume y produce para su funcionamiento: consumo energético, producción de gases de efecto invernadero, producción de desechos sólidos, superficie agrícola desplazada, etc. Esto permite que los criterios bajo los que será construida (la parte dedicada al turismo deberá concluirse para la Exposición Internacional de Shangai 2010), no sean sólo físicos, de forma y zonificación urbana.

Cada lote tiene una ocupación máxima, pero de igual modo tiene asociada una aportación máxima de CO2 al ambiente en su actividad y un abasto máximo de energía para cada uno de sus usuarios. Esto se mide a partir de los Indicadores Clave de Desempeño Ambiental (KPI) definidos por los planificadores de la ciudad, y que son parámetros que miden la capacidad de funcionamiento de inmuebles, vehículos e industrias, respecto a la cantidad de energía o de materia prima que requieren, y la cantidad de desperdicios que generan. Los KPI serán definidos en las normas de la ciudad y su observancia será obligatoria para cualquier habitante de la ciudad. Son, pues, herramienta básica para Dongtan, y serán revisados periódicamente por la autoridad urbana, de modo que la ciudad queda abierta a que las mejoras tecnológicas vayan haciendo obligatorio un nivel cada vez mayor de eficiencia y funcionamiento limpio de todos los edificios.

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