La solución está en el mar

Los Cabos tendrá una planta desaladora para consumo humano.
Filtros de arena de gran capacidad en batería (Francisco Est
Mirna Gutiérrez Gómez

María Rosalía Valdéz, habitante de la colonia Los Cangrejos, es una de las personas beneficiadas por la puesta en marcha de la desaladora. La recepcionista y madre de familia de 23 años narra que antes del proyecto la escasez de agua en la zona era continua, lo que obligaba a los pobladores a contratar el servicio de pipas con un costo de 60 pesos por metro cúbico, que aumentaba hasta 300 pesos cuando se incrementaban los días de desabasto.

“El agua solamente llegaba uno o dos días y podíamos pasar hasta una semana sin agua… y cuando llovía nos quedábamos hasta un mes sin agua porque las calles no están pavimentadas y el lodo no dejaba pasar las pipas”, explica Rosalía.

Esta historia se repetía en varias de las colonias de Los Cabos —municipio integrado por las poblaciones de San José y San Lucas unidas por un corredor turístico— donde el agua es escasa por ser zona semidesértica. A esto se suman las bajas precipitaciones pluviales, que de acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) marcan un promedio anual en el estado de Baja California Sur de 176 mm, muy por debajo de la media nacional, establecida en 773 mm.

Aunado a esto, la ciudad sólo cuenta con dos pozos. Uno de ellos está contaminado y el que opera no es suficiente para abastecer a la población. El resto del agua que se distribuye a San Lucas y a San José proviene de un manto acuífero ubicado en San José. Según información de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el manto acuífero se encuentra en equilibrio, pero si la demanda sigue creciendo podría sufrir una sobreexplotación.

Otro punto a considerar es el crecimiento poblacional de la región, estimado entre 16 y 17%, poco más del doble de la media nacional, que es de 7%.

Todos estos factores hicieron indispensable la búsqueda de alternativas para la obtención de agua potable, encontrando en la desalación la única alternativa viable en lo presente.

El proceso
El arquitecto Leandro Santiago Sánchez, coordinador de Comunicación del Organismo Operador Municipal del Sistema de Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Los Cabos (OOMSAPASLC), explica que el proyecto lo inició el actual gobernador Narciso Agúndez Montaño cuando era presidente municipal y que la presente administración de Luis Armando Díaz, tomó la obra con 1% de avance.

El gobierno municipal lanzó una licitación internacional para la construcción de la planta resultando ganadora en 2003 la empresa española Inima —fundada en 1957— filial de Grupo OHL (Obrascón, Huarte y Lain), uno de los mayores grupos constructores y de servicios de España. El costo con el que la empresa ganó el concurso fue de 8.90 pesos el metro cúbico de agua potabilizada.

El organismo operador compra el líquido a la empresa en 12 pesos, mientras que el precio que paga la población es de 3 pesos con 33 centavos. De acuerdo con información de OOMSAPASLC, en Los Cabos la población paga 60 pesos por un consumo de 18 m3 —promedio que gasta una familia de cuatro personas al mes—, mientras que en Monterrey se cobran 152, en Cancún 80, 112 en Tijuana, y en Acapulco e incluso La Paz, BCS, arriba de los 70 pesos.

La inversión total del proyecto fue de 320 millones de pesos (mdp), de los cuales una tercera parte fue aportada a través del Fondo de Inversión en Infraestructura (Finfra) del Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (Banobras) a fondo perdido. Las dos terceras partes restantes fueron aportadas por la iniciativa privada, con un 50% financiado también a través de Banobras.

Para manejar la desaladora, Inima fundó PromoAqua Desalación de Los Cabos, empresa que operará la planta durante un periodo de 20 años, al término del cual pasará a manos del OOMSAPASLC.

Ósmosis inversa
La planta funciona a través de ósmosis inversa. El proceso de desalación considera cinco etapas: bombeo (extracción) de agua de mar, pre tratamiento, producción de agua potable por ósmosis inversa, post tratamiento y envío de agua producto a los tanques elevados y a la red de distribución en Cabo San Lucas.

El ingeniero Fredy Velázquez Rodríguez, jefe de la planta, explica que el agua de mar se obtiene a través de ocho pozos de captación —con una profundidad de 30 m cada uno—, y es conducida hasta la planta a través de una tubería de 12 pulgadas de diámetro.

Una vez captada el agua recibe un pre tratamiento para dejarla libre de sólidos suspendidos. Pasa por los filtros de arena y después por los filtros cartucho —de dos pulgadas y media de diámetro por 40 pulgadas de largo y una porosidad de 5 micras—. Cada uno de los tanques contiene 150 de estos cartuchos.

El agua filtrada se envía a través de bombeo de alta presión a las cuatro líneas de ósmosis que contienen las membranas de filtración (cada módulo contiene siete de ellas), donde el agua penetra por la parte externa y a base de presión empuja el líquido por las capas de la membrana hasta atravesarlas, produciendo agua potable. En este proceso el caudal nominal es de 200 L/s y el caudal pico es de 240 L/s. Al agua que no logra penetrar se le llama agua de rechazo y es regresada al mar.

Una vez potabilizada, el agua producto va a un tanque donde se le da un post tratamiento de hidróxido de calcio para remineralizarla e hipoclorito para desinfectarla, ya que será enviada a la línea de distribución.

La desaladora cuenta con cinco bombas para enviar el agua a un tanque elevado a partir del cual se distribuye por gravedad a las estaciones de bombeo. De esta forma, el líquido se suministra a la zona de los Cangrejos, Mesa Colorada, Las Palmas y Caribe, beneficiando directamente a 40 mil habitantes. La planta tiene un suministro potencial de 115,200 habitantes lo que también permite abastecer al centro de Cabo San Lucas cuando así se requiera.

Tecnología de punta
La desaladora cuenta con un innovador sistema de recuperación de energía en el cual se recobra el 95% del gasto. Funciona a través de un pequeño dispositivo que actúa como una especie de revólver, que por un lado recibe agua de mar y por el otro agua de rechazo con alta presión provocando que el cilindro gire y produzca energía.

Cabe mencionar que anteriormente se utilizaban recuperadores de turbina que recobraban sólo el 40%. Asimismo, las instalaciones cuentan con variadores de frecuencia que regulan la energía utilizada en las bombas de alta presión, lo que también se traduce en ahorro.

Toda la planta está automatizada y a través del control maestro se monitorea cada etapa del proceso incluyendo los pozos playeros, y las mediciones de pH y químicos entre otros. Ésta es la segunda planta en todo el mundo que cuenta con este sistema. La primera se localiza en la República de Chipre.

A la altura de las mejores
La planta está ubicada a 300 m del mar y el emisor marino se encuentra 300 m mar adentro. Es operada por 14 personas y tiene una producción nominal al día de 17,300 m³, lo que equivale a 200 L/s. La puesta en marcha comenzó a principios de noviembre de 2006, el 24 de diciembre entró en operación de manera oficial, y se inauguró el 19 de abril de 2007. De acuerdo con Fredy Velázquez, a cuatro meses de la inauguración oficial la desaladora opera al 100% sin problemas, aunque, dice, “estamos haciendo algunos ajustes propios de una planta nueva”.

Por su parte, David Goldivian, coordinador de Grupo Inima Latinoamérica, coincide, al comentar que la planta está trabajando bien y cumple con el objetivo, aunque por ser una planta nueva aún se están haciendo pequeños ajustes para optimizar su rendimiento. “Yo tengo la fortuna de conocer dos plantas en Chile y en comparación, la planta de México está muy bien, tanto por la calidad de agua que entrega, como por el volumen requerido por el cliente”.

La planta cumple, entre otras, con las Normas Oficiales Mexicanas 127 y 179 que regulan la calidad del agua para consumo humano, realizándose diariamente un monitoreo de calidad. Fredy Velázquez comenta que están en proceso de certificar el laboratorio y de gestionar una certificación ISO 14000 (serie de estándares internacionales que especifica los requerimientos para preparar y valorar un sistema de gestión que asegure que una empresa mantenga la protección ambiental y la prevención de la contaminación en equilibrio con las necesidades socio-económicas). Por otra parte, Leandro Santiago comenta que el proyecto está compitiendo por el premio Gobierno y Gestión Local 2007, que organiza el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE).

En un futuro seco
Aunque el proyecto ha resultado exitoso, no es posible una ampliación ya que no existe espacio para ello, explica Santiago. “Lo que sí es factible es la construcción de otra planta en los terrenos que tenemos al lado, pero mediante una obra de toma directa de mar porque no hay suficiente espacio para los pozos”.

Ante la escasez de agua en el estado de Baja California Sur, ésta parece ser la única alternativa viable para la solución del problema, y la planta desaladora de Los Cabos, por consiguiente, abre la puerta para la construcción de más proyectos de este tipo en el país.

José Andrés de Oteyza Fernández, presidente de OHL México, acierta al decir que “ésta no es una planta hidráulica más, es la primera concesión que se da al sector privado para desalar agua de mar y ponerla al servicio directo de la población”.

Ahora ve
No te pierdas