Para que la cuña apriete… madera

Dos egresados de la UNAM ven premiada su propuesta en el tercer Concurso de Vivienda con Madera el noble material dará vida a desarrollos masivos en zonas marginadas.
Una agrupación horizontal con espacios de traslado generosos
Armando Carranco

Nos hablaron por teléfono para invitarnos a la premiación del Concurso apenas dos días antes. Nos pidieron que confirmáramos nuestra presencia porque como iría el Presidente, el Estado Mayor necesitaba la lista de asistentes. No se nos dijo nada más. Intuimos que no habíamos ganado, porque nos lo hubieran dicho.

—¿Qué onda, te lanzas? —pregunta Abraham sin insistir demasiado.

—Yo no puedo ir —responde Oswaldo. Abraham decide ir porque le pagaban el hospedaje y porque quería conocer los proyectos ganadores. “Dos horas antes de la premiación me avisaron que habíamos ganado. No lo podía creer: poco tiempo después estaba recibiendo un diploma de manos del Presidente.”

Abraham García Álvarez y Oswaldo Acosta García, del despacho Arquitectura AG, son dos jóvenes arquitectos egresados de la Universidad Nacional Autónoma de México que de esta sorpresiva manera se encontraron entre los ganadores de la tercera edición del Concurso de Vivienda con Madera, en la cual participaron 12 proyectos que fueron inscritos en dos categorías: cinco de ellos para la Unidad Básica de Vivienda Urbana y siete para la Unidad Básica de Vivienda Rural. En cada rubro se premiaron dos proyectos, unos para Chiapas y otros para Guerrero, y de ahí fue seleccionado un único Gran Premio que recayó en el proyecto del arquitecto Arturo López González, ganador para Chiapas en la categoría Vivienda Rural.

Convocado por la Comisión Nacional Forestal (Conafor), el certamen contó con el apoyo de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), el Infonavit, el Fonhapo y los institutos de vivienda de Chiapas y Guerrero. Estas últimas dependencias participan con la intención de financiar un conjunto de 50 casas en Zihuatanejo, proyecto ganador en la categoría Unidad de Vivienda Urbana para Guerrero, y una casa prototipo en el municipio de Ocuilapan, con el proyecto de Unidad de Vivienda Rural para Chiapas. Ahora se buscan los fondos para edificar las otras dos propuestas ganadoras, lo que llevaría a la realidad la propuesta urbana de AG en Chiapas.

Fuerte como un roble
La primera duda que surge ante la idea de construir viviendas en madera es sobre su resistencia y durabilidad. Abraham García afirma con gran seguridad: “Nuestro proyecto garantiza 40 años de vida con un mantenimiento adecuado al menos cada tres años. Investigamos sobre productos para mantenimiento de la madera y encontramos desde lo más caro y sofisticado hasta soluciones más artesanales, pero no menos efectivas, como aceite de resina como una alternativa de barniz económico. Las cubiertas pueden protegerse con impermeabilizante acrílico económico, o incluso, con la tradicional receta de hervir alumbre con jabón de pasta, como le hacen con las cúpulas de iglesias en pueblitos”.

Pero también surge la inquietud de la seguridad estructural. En entrevista para Obras, el arquitecto Manuel Elorza Wershoffen, presidente del Consejo Nacional de la Madera en la Construcción, AC (Comaco), copatrocinador del evento, asegura que “estructuralmente, el trabajo de la madera es muy eficiente. La madera se ríe del sismo”. El peso volumétrico promedio de ésta es de 800 kg/m3, apenas un tercio del que tiene el concreto; esto representa ahorros en cimentación. Otra ventaja radica en que se pueden reducir los costos por vivienda hasta en un 25% debido a la velocidad de la obra. “Lo hemos comprobado, especialmente cuando se hacen grandes conjuntos habitacionales. Compras la producción de todo el aserradero y abates costos en serio”, asegura Elorza.

Muy natural
De acuerdo con información de Comaco, el principal beneficio ambiental radica en incentivar el uso racional de la madera como recurso renovable al agregar valor al aprovechamiento forestal. Además, entre los procesos de producción de los principales insumos de la construcción, el procesamiento de madera en aserraderos es sustancialmente el más bajo en emisiones de CO2, comparado con el concreto, el acero y el aluminio. Al ser un material aislante térmico y acústico, el consumo energético para enfriar o calentar espacios interiores disminuye.

Otra modalidad proclive a la sustentabilidad es cuando se incorporan las comunidades forestales de manera responsable y legal a la cadena productiva de la construcción. Por otra parte, la gran cantidad de especies de árboles en climas igualmente diversos, permite que el material se adapte de manera natural al lugar. “Si se utilizan especies nativas es posible abaratar costos. De cualquier manera, el pino es muy eficiente y barato, como lo propusimos en nuestro proyecto”, comenta Oswaldo Acosta.

La propuesta de la joven dupla destaca por integrar lo arquitectónico con lo urbano. El proyecto comienza con un pie de casa de 28 m2 en un lote tipo de 96 m2, que incluye dos jardines, uno frontal y otro posterior. La célula original tiene posibilidades de ampliación para formar una pequeña vivienda de 41 m2 en una primera etapa en una planta, y posteriormente crecer hacia arriba hasta lograr una casa de 82 m2, que incluye dos recámaras, dos baños completos, sala, comedor y cocina sin perder el jardín posterior.

El módulo básico de diseño es sobre una retícula de 1.22 x 1.22 m, que repite un esquema estructural con dos tipos de elementos de carga: poste y larguero básico de 4 x 2”, y doble poste y larguero estructural de 4 x 4”. El forro para muros y cubierta es a base de triplay de pino de ”.

Desde el punto de vista urbano, la propuesta contempla que la repetición de los volúmenes en el conjunto no lleve a la monotonía. Efectivamente, como existe la posibilidad de crecimiento futuro en cada unidad, la repetición se evita cuando una casa está en su primera etapa, entre otras dos que ya van en la ampliación final y la de enfrente sigue en pie de casa, etc.

Los espacios vacíos entre viviendas van formando pequeñas plazoletas en los frentes a la calle y jardines comunitarios y andadores en las medianerías posteriores. La imagen urbana se ve enriquecida también con una sutil policromía que otorgan los tonos naturales de la madera, nunca iguales. “Podrían hacerse diferentes escalas de color con la aplicación de un poco de barniz con tinte. También decidimos hacer un dibujo sobre las fachadas con entrecalles que modulan y ordenan las diferentes partes del proyecto. Existe la creencia de que prefabricados, más modulación, más ortogonalidad, igual a aburrimiento. Creo que comprobamos que eso no necesariamente es cierto”, apuestan Abraham y Oswaldo. Respecto a los costos de obra, el techo financiero propuesto en las bases del concurso (ver Obras 414, junio 2007) era de 42,500 pesos por unidad de vivienda ya terminada en su última etapa. “Nuestro proyecto lo estimamos en 60,000 pesos, pero eso era más realista. La verdad es que consideramos que los demás concursantes mentían y nosotros fuimos más honestos y así lo explicamos en nuestra propuesta. El mayor sobrecosto estaba en la losa de cimentación”, afirman los premiados.

La velocidad de construcción, la limpieza de obra y la posibilidad de armar en taller gran parte de los componentes, son otras ventajas del proyecto y el sistema constructivo propuesto.

“Se tienen que conocer las bondades del proyecto y el uso del material. Lo primero es difundirlo. La verdad, no veíamos la madera como una opción para la vivienda. Después de esta experiencia no nos queda ninguna duda. Es totalmente viable”, concluyen.

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