El puente del Golfo

Altamira, con una posición estratégica, crece para convertirse en imprescindible en el comercio
Marisol Rueda

La Esperanza Grupo Industrial, empresa mexicana dedicada a la fabricación y transporte de tarimas de madera, usaba los puertos de Manzanillo y Tampico como centros de logística de sus operaciones hasta hace poco. Pero comenzaron a crecer, y de tener presencia en el noreste del país pasaron a abrir sucursales en el centro y sur. Empezaron a sentirse limitados en estos puertos. Manzanillo les ofrecía pocos días de almacenaje, así que mantener guardada por más tiempo la madera que importaban incrementaba sus costos. Tampico les daba más tiempo, pero no cuenta con reservas territoriales para sus procesos de remanufactura.

Después de estudiar las opciones, se decidieron por Altamira, en Tamaulipas, con la reserva territorial más grande de México y América Latina para instalaciones industriales y portuarias, con espacio suficiente para crecer durante los próximos 50 años. La Esperanza Grupo Industrial compró 8.5 hectáreas de terreno para construir un complejo de almacenamiento, distribución y remanufactura de madera. La inversión, de 10 millones de dólares (mdd), incluye la construcción y adquisición de equipo.

“Usábamos Tampico y Manzanillo, concentrábamos todas las materias primas en nuestra sede de Monterrey y de ahí distribuíamos, lo que nos causaba dobles fletes”, explica Eduardo Diez-Gutiérrez, director general de La Esperanza Grupo Industrial.

Con el nuevo complejo, Altamira se establece como la parte más equidistante a la frontera con Estados Unidos, al centro y al sur del país, y le permite a la compañía concentrar sus importaciones que llegan de Argentina, Brasil y Chile; tener un centro de remanufactura para aprovechar los sobrantes de su madera; abastecer a las 17 plantas que tiene en México, y suministrar al mercado estadounidense.

Entre los ahorros de logística y la simplificación de procesos, la nueva planta le significó a La Esperanza Grupo Industrial un aumento de más de 40% en sus ventas de 2006, que cerraron en 75 mdd. Para este año espera un crecimiento similar.

Igual que para La Esperanza Grupo Industrial, Altamira se perfila como un lugar estratégico para el comercio americano a través del Atlántico. El puerto atrae la inversión de empresas, éstas construyen plantas para atender a los mercados doméstico y del Tratado del Libre Comercio de América del Norte, y con ello generan un aumento en la entrada y salida de carga de sus terminales.

Por esto se encuentra en plena expansión. Para este año, Altamira espera una inversión en construcción y ampliación de infraestructura de más de 150 mdd, algo inferior a los casi 200 mdd recibidos en 2006. El complejo industrial de Altamira está compuesto por un área de alrededor de 9,500 hectáreas, y en el futuro será capaz de albergar 90 posiciones de atraque. Es el puerto mexicano que más se ha desarrollado en construcción durante los últimos años en el área del Golfo de México.

 “Altamira tiene espacios porque nació como un puerto industrial”, explica Francisco Kassian, director de SSA Marine en México, uno de los operadores más grandes de terminales en América Latina. “El concepto es que lleguen mercancías, se procesen y salgan de ahí hechas materias primas y con eso se les da un valor agregado”. Y concluye: “Para eso se pensó Altamira”.

La mayor parte de las nuevas inversiones en Altamira son del sector petroquímico y metalmecánico. La empresa coreana POSCO adquirió, en abril pasado, un terreno de 27.8 hectáreas para construir una planta de producción de láminas de acero galvanizado. La fábrica surtirá a América del Norte e implicará una inversión, en una primera etapa, de 250 mdd. La compañía J. Ray McDermott invertirá 40 mdd para instalarse en un terreno de 24 hectáreas, donde fabricará mega plataformas marinas para la explotación de hidrocarburos en aguas profundas. México Carbón Manufacturing invierte 80 mdd en la instalación de una planta de negro de humo, materia prima que se usa en la producción de neumáticos.

Pero además estas empresas esperan crear sinergias entre sí. Tarimas y Madera, por ejemplo, cree que podrá vender sus productos a Cosco, Grupo Kuo y a la proveedora de soluciones de material termoplástico GE Plastics, entre otras.

Reforzar las conexiones
Altamira, enfocado mayoritariamente a la exportación, tiene una ventaja sobre sus pares. Tampico carece de espacio y Veracruz es un puerto más enfocado a la importación. Así que esperan aumentar el manejo de carga este año. Con un movimiento de 10.7 millones de toneladas, registrado en 2006, el puerto alcanzó un crecimiento de 15%. En contenedores, manejó 338,661 TEU (unidad que corresponde a un contenedor de 20 pies de largo), 6% más que en 2005. Este año esperan movilizar alrededor de 14 millones toneladas, 34% más que en 2006, según Alejandro Gochicoa Matienzo, director general del puerto.

Pero para que funcione el crecimiento, Altamira necesita mejorar sus conexiones. “Uno puede tener mucho terreno, pero no poder sacar la carga, y un puerto es un punto de conexión entre dos transportes”, afirma Kassian. La conclusión de la carretera México-Tuxpan, prevista en dos años, será crucial. “Entonces se hará factible el transporte de carga o de contenedores”, señala Ángel González Rul, director general de Puertos de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes. Las obras mejorarán la conexión con los diferentes centros industriales del país como Monterrey, Saltillo, el Distrito Federal y la zona del Bajío.

Con sólo 22 años, y gracias al aumento del comercio entre China y EU, Altamira también está bien posicionado entre los puertos del Golfo de México, que sirven como escala y apoyo. “La sola influencia de algunos puertos de EU es un factor de crecimiento”, apunta González. Pero no es suficiente. “Las empresas ven a México como una alternativa, para no poner todas las naranjas en una canasta”, explica Kassian. Centroamérica puede ser parte de un plan B. “Todas las navieras están pensando en alternativas debido a experiencias pasadas”, comenta Kassian.

Ahora ve
No te pierdas