En plena forma cerca de los 60

ICA está lista para seguir creciendo y continuar liderando el sector a pesar de la competencia.
Alejandra Leglisse y Ángeles Castellano

El año no ha comenzado demasiado bien para la compañía. El cambio de sexenio, a pesar de los anuncios a bombo y platillo de Calderón de la mayor inversión en infraestructura de la historia del país, no ha traído obra pública. ICA sigue dependiendo en buena medida de las grandes licitaciones, así que se ha visto afectada. Sin embargo, las últimas noticias son favorables para la empresa que preside Bernardo Quintana. Superada la crisis que vivieron en los 90, la compañía está más que preparada para afrontar la creciente competencia y cumplir 60 años como un gigante completamente en forma.

 

Este mes se dará a conocer el ganador de la licitación para la construcción del proyecto hidroeléctrico La Yesca, entre Jalisco y Nayarit, con capacidad para generar 750 MW de electricidad. Muchos dan ya como favorito a ICA, que compite con Impulsora del Desarrollo Económico de América Latina (IDEAL), de Carlos Slim y con la italoargentina Techint. Los motivos, explican en un informe Carlos González y Patricio Rivera, analistas de Grupo Financiero IXE, es tanto la propuesta económica como la experiencia de la firma. ICA ofrece 768 millones de dólares (mdd), casi 5% menos que la siguiente propuesta, la de IDEAL (que ofrece 808 mdd) y 15% menos que lo que ofreció la propia compañía en la primera licitación, en diciembre pasado, que quedó desierta. Por otro lado, dicen los analistas de IXE, ICA cuenta con la experiencia necesaria y el conocimiento de la zona, ya que fue la encargada de un proyecto similar en la misma zona (El Cajón, a 50 km de La Yesca). Pero incluso en el caso de que gane, ICA no lo verá reflejado en sus utilidades hasta 2008.

También ha sido el ganador del primer paquete de carreteras licitado por el Gobierno Federal perteneciente al Fideicomiso de Apoyo al Rescate de Autopistas Concesionadas (FARAC), por el que pagará 4,400 mdd. En total son 548 km que ICA, junto con sus socios, construirá, operará, explotará, mantendrá y conservará por 30 años. Igual que ocurre con el proyecto anterior, los resultados no empezarán a verse en los estados financieros de ICA hasta finales de este año.

Y esto no es más que el principio. Calderón acaba de presentar un ambicioso plan de infraestructura más que interesante para ICA, con inversiones de alrededor de 75,000 mdd. Sin embargo, los analistas prefieren ser cautos. “Aunque las perspectivas del sector siguen siendo positivas”, explica el reporte de IXE, “estimamos que este año la empresa podría tener un crecimiento menor a lo estimado”. Algo que puede balancearse con una mayor proporción de los ingresos en la división de infraestructura y vivienda, explica IXE.

Las cuentas de ICA ya parecen saneadas superada la crisis de los 90. Desde 2004 generan utilidades. Los ingresos de 2006 (2,140 mdd) supusieron un incremento de 11% respecto de 2005 (1,923 mdd), impulsado por las subsidiarias de construcción civil, infraestructura y vivienda. La empresa explica en su reporte anual de 2006 que volver a tener rentabilidad ha permitido a la compañía mejorar la liquidez y refinanciar la deuda en mejores condiciones y pagar la deuda total de la compañía controladora y la deuda que tenían desde 2003 con Inbursa, banco de Carlos Slim, que acudió a ayudarles a terminar de salir de la crisis.

La clave para la recuperación, explica el propio presidente, Bernardo Quintana, estuvo en dejar de endeudar al corporativo. Cada proyecto busca su propia forma de financiación, así que la deuda es para las subsidiarias. La matriz dejó de contratar créditos y da prioridad a los proyectos que son apoyados por instituciones multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo. ICA terminará el año, explica Francisco Chávez, analista de BBVA–Bancomer, con una deuda neta de 4,500 mdd, “una posición muy sana que irá reduciéndose en la medida que vaya ganando proyectos”.

Vuelta a casa y reorientación
La crisis que provocó la devaluación del peso en 1995 obligó a ICA a salir de México en busca de obra con la que mantenerse. Sin embargo, la recuperación económica del país y las posibilidades de inversión que se abrieron en el sexenio de Fox les hizo replantearse la estrategia y regresar a casa. En 2006 México supuso 83% de los ingresos de la compañía, y esperan que la cifra se mantenga.

Además, decidieron reestructurar sus divisiones. La recuperación de la crisis ha hecho que ICA decidiese a principios de año recomprar las acciones que vendió de Proactiva Medio Ambiente México (hoy posee 39% de la compañía) para abrir una nueva línea de negocio en auge, la de los servicios municipales de agua. Esta compañía se dedica al abasto de agua potable, alcantarillado, tratamiento de aguas residuales, y al manejo de rellenos sanitarios.

La vuelta al accionariado de esta empresa tiene que ver con la promesa cumplida que hicieron a sus accionistas para salir de la crisis de diversificar sus trabajos. Así nacieron sus divisiones de aeropuertos (controla la mitad del Grupo Aeroportuario Centro Norte) y vivienda (con ViveICA), entre otras. Y a esto se unió la desinversión en “activos no estratégicos”, como citan literalmente en su informe anual, que no son más que inmuebles que terminaron de vender el año pasado. Desde sus inicios en 1999 hasta su terminación en 2006, la compañía estima que liberaron con esta estrategia 816 mdd, que les permitió financiar su deuda.

En 5 ó 10 años, estima Chávez, de BBVA–Bancomer, los nuevos segmentos representarán 40% de sus ingresos. La propia compañía confía en que ViveICA, que hoy aporta 8% de los ingresos totales del corporativo, represente 20% en 2011. Quintana reconoce que entraron un poco tarde (la división nació en 2000) a uno de los sectores más pujantes de los últimos sexenios, a pesar de que ICA se fundó con un proyecto habitacional en 1947. La marcha del negocio es tan buena que Quintana se plantea incluso una fusión o escisión del grupo. “Queremos dar un paso cuántico, por lo que hemos estado buscando comprar o asociarnos con un desarrollador y no descartamos que en algunos años ViveICA esté independiente en bolsa”, dice Quintana.

Hambre de obra
Quintana no tiene razón para ser pesimista sobre el futuro. A los ambiciosos planes del nuevo Gobierno se une el hambre de los fondos internacionales por financiar este sector. La oferta (de 4,500 mdd) con la que ganaron la reciente concesión carretera muestra la capacidad de financiación que traen los fondos internacionales: la oferta fue la más alta de todas las que se presentaron. Sin embargo, ICA tiene una pequeña participación. La mayor partes es de Goldman Sachs Infraestructure Partners, fondo estadounidense que es su socio financiero en la licitación.

Las constructoras internacionales también quieren invertir en el país y están a la caza de grandes oportunidades y de socios mexicanos con experiencia en el país, situación que ICA también ha capitalizado. Con su socio español Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) ganó recientemente la concesión por 30 años de la Nuevo Necaxa-Tihuatlán, en Puebla y Veracruz, con una inversión de 625 mdd. Para cada proyecto que inicia ICA tiene un socio diferente: con la rusa EnergyMachexport Power Machines se alió para el proyecto hidroeléctrico El Cajón y con la alemana Deoppelmayr Cabel car GMBTT para transporte de interterminales para el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. El volumen de los negocios de las obras contratadas que tiene ICA suma cerca de 900 mdd.

El tren, aunque va lento de momento, no parece querer detenerse y más bien al contrario, está agarrando velocidad. “Buscamos buenas oportunidades”, resume Quintana, “es la vida del contratista”.

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