Hacer ciudad

Después de dedicar más de 30 años de su vida a construir el gigante de vivienda GEO.
Eduardo Limón

Mis planes actuales siguen tres líneas: grandes proyectos urbanos, desarrollo tecnológico de un sistema integral de vivienda y proyectos selectivos especiales”. Así describe Carlos Garcíavelez, fundador de Casas GEO, su nueva etapa al frente de un despacho de arquitectos que lleva su propio nombre. Taller de Arquitectos Garcíavelez es un grupo de empresas que cuenta con un área de diseño, una promotora, una empresa de desarrollo urbano y otra de tecnología.

Después de 32 años como vicepresidente de Arquitectura de una de las principales constructoras de vivienda del país, Casas GEO, Garcíavélez alejarse de la vivienda de interés social. “Sé que este esfuerzo vale la pena. El resultado será mejor”, dice. El arquitecto, de 56 años, es egresado de la Universidad Anáhuac y maestro en diseño por la Universidad de Harvard. Además de su nuevo despacho, Garcíavelez es director del Consejo Internacional de Arquitectos de las Américas.

“La experiencia en GEO hoy me es útil en todo”, explica. “Ahí supe lo que es ser juez y parte, arquitecto, pero vigilando que el negocio funcionara, que lo diseñado fuera estético y a la vez eficiente”. La entrada el año pasado de un nuevo director general en la empresa, Gilberto Pérezalonso, coincidió con su decisión de emprender nuevos proyectos. El 9 de mayo, con un homenaje a su trayectoria en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, se despedía públicamente de GEO. “Quiero hacer cosas con una visión diferente, quiero ser yo mismo”, declaraba a la revista Expansión en aquel momento.

Despachos como éste, explica Horacio Urbano, arquitecto colaborador del diario El Economista y amigo de Garcíavelez, van a ser necesarios ahora. La expansión de la vivienda va a requerir de mayor ordenación urbana, y profesionales como él pueden aportar mucha experiencia. “La entrada al mercado libre de un arquitecto como él enriquece las posibilidades de oferta disponibles”, completa Sara Topelson, subsecretaria de Desarrollo Urbano y Ordenamiento del Territorio de la Secretaría de Desarrollo Social.

En solitario
Garcíavelez reconoce que en esta nueva etapa en solitario siente más presión. “Allá delegaba , aquí soy el principal responsable”. Pero también contará con mayor libertad creativa. “Extraño aún la zona de confort de una empresa enorme. Para afrontar esta nueva etapa hubiese deseado el mismo equipo fuerte que tenía, pero ahora me encuentro generando uno nuevo, mejor y más selectivo”.

Ahora cuenta con 30 personas, la mitad arquitectos y el resto ingenieros, doctores en estructuras y personal administrativo. Urbano cree que el fuerte de Garcíavelez y su nuevo despacho vendrá más por los proyectos de calidad, arquitectura o proyectos urbanos para grandes desarrollos que puedan hacer otras empresas, más que como promotor. “Probablemente su objetivo sea incidir en el proyecto urbano de un desarrollo que puede alojar 100,000 casas”.

En GEO lideró proyectos para eficientar los procesos constructivos a través de desarrollo tecnológico. Sin embargo, una de sus principales propuestas nunca fue aceptada por el Consejo de Administración, centralizar los talleres de arquitectura para manejar una estructura de costos más eficiente. Al poco tiempo de entrar Perezalonso, la propuesta fue retomada y aceptada con rapidez por el Consejo.

Ahora aprovechará esa experiencia para desarrollos pensados para estar más integrados en su comunidad, para construir ciudad y no casas, como él mismo describe. “El eje es conjuntar desarrolladoras para visualizar una ciudad ordenada, que tenga nociones de entrada y salida, con áreas verdes intermedias que permitan un ritmo urbano, y no el gigante amorfo en que se está convirtiendo la Ciudad de México, por ejemplo”.

Su primer proyecto tiene dos años en la cabeza y las manos del arquitecto, y lo describe como “un desarrollo desde una perspectiva verdaderamente humana”.

No quiere dar muchas pistas, pero adelanta que “es un plan muy especial que entraña la prefabricación completa de la vivienda”.

Sin rencores hacia la empresa que dejó tras más años de trabajo que de matrimonio, Garcíavelez es positivo sobre la nueva etapa de GEO. “He dejado un gran equipo, un sólido grupo de profesionales que seguirá lo que yo inicié hace muchos años”.

Garcíavelez es consciente del riesgo que corre. Pero es optimista. “Espero que mi cliente sea todo México. No me interesa tanto la cantidad de los proyectos que acumule, como la calidad de los mismos”.

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