Hipotecas con conciencia

La preocupación por el calentamiento global llega a los financiadores de vivienda.
Alejandra Leglisse

Una hipoteca 80 pesos mensuales más cara a cambio de ahorrar 275 pesos cada mes en el recibo de la luz. Eso es lo que propone Infonavit con el producto que acaba de lanzar, la hipoteca verde, disponible a partir del pasado mes de julio. La primera la entregó en Tecamac, Estado de México, para financiar una casa de la desarrolladora Grupo SADASI. Calentador solar de agua, focos ahorradores, dispositivos para reducir el consumo de agua y aislantes térmicos diferencian estas viviendas del resto.

 

La hipoteca verde apoya la financiación de electrodomésticos e instalaciones que promueven el ahorro energético (gas, electricidad) y agua. Es un tipo de financiación que hace años funciona en otros países, pero que en México a penas es una serie de proyectos pilotos en diferentes instituciones.

 

No se diferencia de otras hipotecas más que en el complemento para el ahorro energético, y permite financiar cualquier tipo de vivienda. Todo depende del esquema que la financiera quiera implementar. La casa es más cara, pero al promover ahorros en los gastos mensuales de la vivienda, termina resultando más económica que un crédito tradicional.

 

Infonavit ha decidido abrir mercado. El préstamo otorgado en Tecamac es para financiar una casa de 343,000 pesos, a los que se añaden los 10,615 pesos necesarios para el equipo que permitirá el ahorro de energía. Prestar más dinero de lo que normalmente se estaría otorgando no es un riesgo. “Asumimos que con los ahorros que genere el trabajador tendrá más recursos para pagar su crédito e incluso acceder a una hipoteca mayor”, explica  Ernesto Gómez-Gallardo, coordinador técnico de la Subdirección Técnica y de Delegaciones del Infonavit.

 

La Comisión Nacional de Ahorro de Energía (Conae) avala que las casas cuenten con dispositivos economizadores antes de que los clientes acudan al Infonavit a solicitar el crédito.

 

La idea es que el producto se generalice y todos los bancos y sofoles tengan su oferta de este tipo. En este sentido, Ricardo García-Conde, director de Crédito Hipotecario de la Asociación de Bancos de México (ABM), reconoce que están trabajando en esto, pero todavía no tienen listo un producto definitivo, ni siquiera en fase de piloto. El problema, explica, es que no existe un estándar de medición de la eficiencia en el consumo de energía, ni inspectores que expidan una certificación. “Los bancos sí financian las viviendas sustentables que se construyen hoy en México, reconociendo el costo adicional implícito”.  Las viviendas sustentables suben la hipoteca en unos 10,000 pesos.

 

Aprender afuera

La hipoteca verde es un producto financiero que existe desde hace años en otros países. En EU existe desde los años 70, pero hasta la subida de los precios de la energía de años recientes no se ha  popularizado. Para poder acceder a estas hipotecas la vivienda tiene que pasar una certificación, llamada HERS (Home Energy Rating Systems), que cuesta entre 1,500 y 4,000 pesos.

 

Canadá también cuenta con experiencia en este campo. El mecanismo es el mismo, pero las viviendas que califican como eficientes energéticamente obtienen un descuento de 10% en las primas de su seguro de crédito. El Territorio de Yukón, situado al noroeste (pegado a Alaska), subsidia hasta 50 puntos base de la tasa de interés de los créditos hipotecarios de hasta 1,900,000 pesos (200,000 dólares canadienses) para las casas cuyo consumo de energía sea eficiente.

 

En Gran Bretaña la hipoteca verde más antigua es de 1998. Si se trata de una vivienda usada, el banco ofrece al comprador un diagnóstico gratuito sobre las instalaciones que la casa necesita para ahorrar más energía y financia dicho equipamiento.

 

En México, de momento, la zona donde hay más preocupación por este tipo de cuestiones es el Norte, con un clima más extremo y donde el ahorro de energía es más importante para las familias. Además, en estos estados existe ya una cultura por ahorrar energía entre la población.

 

Desarrolladoras responsables

De momento el crédito que ofrece Infonavit sólo certificará que la casa tenga llaves ahorradoras, dispositivos de doble disparo en los inodoros y una correcta instalación de tomas domésticas, explica Gómez-Gallardo, de Infonavit. Más adelante, dice, se contemplará el tratamiento de aguas residuales en los desarrollos, la captación de agua de lluvia y su reciclaje para su uso en riego de jardines, entre otros factores. Incluso se buscará que se apliquen aislantes térmicos a las casas para que el consumo por sistemas de enfriamiento o calefacción disminuya.

 

La construcción de vivienda sustentable a nivel nacional es todavía incipiente. Existen algunos desarrollos de mediana escala que ya ofrecen calentadores solares, recuperación de agua de lluvia, plantas de tratamiento de agua residual y aislamientos térmicos.

 

La Comisión Nacional de Vivienda (Conavi) lleva varios años trabajando en un proyecto piloto del que pronto comenzará a tener resultados definitivos con cinco desarrolladoras grandes y medianas en todo el territorio nacional. En el proyecto se están probando nuevos materiales de construcción que favorecen el ahorro de energía en zonas del país con alto consumo, como Sonora, Baja California, Chihuahua Nuevo León o Tamaulipas, pero también se están probando electrodomésticos de menor consumo energético.

 

Las empresas que participan (Urbi, GEO, SADASI, INVI y Bracsa) buscan la financiación de este tipo de casas a través de sus propios fondos o de fuentes externas y la Conavi ofrece asesoramiento técnico y contactos con entidades financieras supranacionales, como el Banco de Desarrollo de América del Norte, que apoyan a las constructoras con créditos blandos para implementar estas nuevas tecnologías. En total son alrededor de 5,000 casas, en su mayor parte de interés social (hasta 350,000 pesos), donde más se necesita el ahorro y donde mejor es recibido.

 

Es un buen inicio, pero no deja de ser un proyecto piloto. Las hipotecas verdes tienen varias barreras que vencer todavía en México. La primera, el precio. Hacer casas sustentables es más caro y los desarrolladores no desean incrementar el costo de sus viviendas, ya que eso los sacaría del segmento al que quieren ir.

 

Tampoco existe aún la cultura —y por lo tanto la demanda— de este tipo de productos, un problema que no es exclusivo de México. La sensibilización podría venir por el bolsillo, pero es difícilmente generalizable. Para Gómez-Gallardo, de Infonavit, “es una cuestión de conciencia” y, como todo, necesita tiempo.

Ahora ve
No te pierdas