La cereza del pastel

Una ciudad dentro de una ciudad. Puerto Cancún es la pieza que le faltaba al lugar
Héctor Parra y Ángeles Castellano

A sí como hace 37 años el gobierno federal inventó Cancún, hace menos de cinco comenzó a fraguar Puerto Cancún, una ciudad dentro de otra que dejó de ser un Centro Integralmente Planeado para transformarse en una de las localidades de mayor crecimiento poblacional del país. De acuerdo con el censo del INEGI del 2000, el municipio Benito Juárez (Cancún) ocupa el séptimo lugar en velocidad de crecimiento, con 10% anual.

Puerto Cancún es un proyecto impulsado desde Fonatur: una marina con capacidad de recibir 325 embarcaciones de hasta 220 pies de largo ("los megayates más grandes del mundo", dice Rafael Lang, director general del proyecto), golf y desarrollo residencial (3,500 departamentos y casas unifamiliares), además de 4,200 cuartos de hotel. Está ubicado en la última región sin desarrollar frente al mar de este polo turístico, en un terreno de dos kilómetros conocido como Bahía de Isla Mujeres, a un lado de la zona hotelera.

La intención es atraer turistas de mayor capacidad de gasto y con estancias más prolongadas. "Todo el mundo sabe dónde está Cancún —explica Lang—, pero necesitamos reinventarnos para seguir creciendo".

El proyecto inició en diciembre de 2003. Gran parte de los 85 millones de dólares (mdd) invertidos inicialmente se destinaron a la urbanización que actualmente está concluida en un 70%. La edificación continúa y la entrega de los primeros lotes residenciales unifamiliares, de acuerdo con el departamento de Relaciones Públicas, es inminente. Igual ocurre con las zonas comerciales y hoteleras, que estarán listas en julio.

En breve estará lista también la marina, y el campo de golf, de 18 hoyos, que recientemente fue visitado por su diseñador, Tom Weiskopf, para los acabados finales.

Las ventas hasta hoy han sido de 230 mdd (240 contratos), 70% del total. De los predios vendidos, 75% son terrenos unifamiliares y 65% comerciales y condominales. Los lotes cuestan entre 250,000 dólares y 2.5 mdd, principalmente comprado por baby boomers estadounidenses.

El negrito en el arroz

A pesar de la buena marcha del proyecto, no ha sido fácil. Durante la presentación de Cancún Towers, uno de los desarrollos que integran Puerto Cancún, el arquitecto encargado Alfonso Téllez, reconocía que tuvieron que modificar su proyecto original "debido a la carencia de infraestructura de la zona en la que se edifica". Estaban planeadas cuatro torres de 90 departamentos cada una, pero la avenida principal de Cancún, una de las salidas del complejo, es insuficiente para atender toda esa población nueva, por lo que decidieron hacer una torre menos.

El nuevo desarrollo ha sido muy cuestionado por los ambientalistas, porque generará más presión sobre los ya explotados recursos naturales de Cancún. "No hay ningún terreno preparado para soportar la presión de la construcción que está teniendo lugar en esta zona", explica Carlos Alcérreca, de la organización Biocenosis. El principal problema, explica Alcérrea, está en la construcción de la marina, que va a provocar un daño irreparable en el manglar, protector natural de especies endógenas y barrera contra huracanes y tsunamis. "En la operación también se provoca un impacto fuerte, pero es más gradual, más lento".

Para Alfredo Arellano, delegado del Sureste de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, otro problema es el tipo de población que va a atraer el lugar. Al pasar más tiempo y venir a departamento, crecerá el parque vehicular. "Vamos a tener problemas con las vialidades y la contaminación de los coches", advierte.

Puerto Cancún contará con más de 2,100 departamentos y condominios de lujo, un resort y campo de golf (aun cuando en la zona existen ya cinco en operación y hay otros ocho en construcción), más de 435 lotes residenciales unifamiliares, cinco hoteles (4,000 cuartos), una plaza de negocios y un centro comercial.

El problema, explica Arellano, es que no es un proyecto nuevo. Fonatur, cuando planeó Cancún de la nada, contaba con este espacio residencial y de marina. Pero entonces Cancún no era lo que es hoy. "Es un proyecto autorizado hace 10 o 12 años con un estudio de impacto ambiental que no es el que se haría ahora", explica. La prioridad entonces fue la zona hotelera y Puerto Cancún quedó en un cajón hasta 1999, año en que se licitó, explica Lang, director del proyecto.

La estimación para la próxima década es de 60,000 viviendas nuevas. Para 2015 Cancún tendrá dos millones de habitantes, con una migración anual promedio de 30,000 personas. Esto añadirá más presión sobre la infraestructura local. "Hoy la zona crece y crece y no le vemos el final, Cancún tiene ya mucha presión", se queja Arellano.

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