La ciudad de los baches

Una batalla se pierde cada día.
Hugo Salvatierra Arreguín

La capacidad del gobierno del DF para mantener un sistema vial de casi tres veces la longitud del país está rebasada.

Tuve que pagar 1,100 pesos por el cambio de dos llantas que se tronaron y un rin que se dobló porque mi carro cayó en un hoyo de la avenida Insurgentes Norte y luego en otro de la avenida 608, en Aragón”, explica Armando Pantoja Jiménez, habitante del Distrito Federal (DF) de 27 años de edad. “Lo increíble es que los dos accidentes pasaron en menos de ocho semanas”.

Éste no es un hecho aislado. Abundan los casos similares en los 10,200 km de asfalto de las vialidades del DF. Para darse una idea de su estado basta con ver los baches del Periférico y los surcos en el pavimento de la avenida Vallejo.

Según la Secretaría de Obras y Servicios (SOS), 11.60% y 27.90% de la red primaria está en regular y mal estado, respectivamente. Los datos de la red secundaria son similares, 12.80% se encuentra en regular estado y 32.10% en mal estado.

Pero la administración del DF destina muchos recursos a mantener las vías públicas. En 2007 gastará 206 millones de pesos (mdp) en mano de obra por contrato y adquisición de mezcla asfáltica en las arterias primarias. Sin embargo, la documentación proporcionada por la dependencia señala que las necesidades de inversión ascienden en realidad a 266 mdp.

Las delegaciones también hacen sus inversiones. Azcapotzalco desembolsará 21.7 mdp en obra por contrato y obra por administración, mientras que Iztapalapa invertirá 60 mdp para el mantenimiento del asfalto de las calles por contrato y 7 mdp para comprar asfalto a través de obra por administración.

No obstante, Ricardo Huarte Trujillo, director de Obras y Mantenimiento de Azcapotzalco, calcula que para dejar en buen estado las vialidades necesitarían por lo menos 42 mdp. En Iztapalapa José Luis Navarro Estrada, director general de Obras y Desarrollo Urbano, afirma que el presupuesto no será suficiente, por lo que deberá asignar 4 mdp adicionales para comprar más asfalto.

Razones de precio
Además de la falta de recursos para poder reasfaltar todo el pavimento en mal estado, la falta de calidad en las vías públicas capitalinas también tiene que ver con el desempeño y la ética de los contratistas que operan en la ciudad. “Hay buenos y malos. Probablemente en el DF algunos de ellos podrían mejorar sus trabajos”, responde Mario López Coello, director de Alto Bajo Construcción, empresa que realiza obras de pavimentación.

En el caso de la delegación Azcapotzalco, 20% de las obras llega a tener fallas. A veces el pavimento registra grietas o sufre desprendimientos a causa de la lluvia o debido a que la mezcla no viene en buenas condiciones. El problema llegó a tal grado que hace seis años había compañías que compraban material a menores precios, pastoso, quemado y sin viscosidad. Estos factores impedían que se adhiriera y hacía que en algunas zonas quedara cacarizo a falta de una granulometría adecuada.

Para cambiar las cosas se estableció una nueva norma. La delegación obliga ahora a las compañías a adquirir el material en la Planta de Asfalto del DF. Así, el Gobierno de la Ciudad supervisa la calidad de la mezcla, mientras que la administración local verifica que la pavimentación cuente con el espesor, temperatura y normas de construcción correctas.

Hay quien opina que estos problemas ocurren porque las autoridades fallan en las licitaciones a favor de las empresas que ofrecen el precio más bajo, sin tomar en cuenta costos, rendimientos, materiales y salarios reales. “Si las autoridades se apegaran a revisar no sólo los cuadros fríos de los concursos, sino todas y cada una de las propuestas con sus análisis de costos correspondientes, no todos los concursos se entregarían al primer lugar como está ocurriendo, sino al que dé el precio adecuado con el trabajo adecuado”, explica Gastón García Padilla y Arroba, gerente de supervisión de infraestructura de Ingeniería Control y Administración (Inca).

Asunto: calidad
Las empresas deben garantizar la funcionalidad de las obras por un tiempo promedio de un año. Sin embargo, Jorge Cárdenas García, director general de la Asociación Mexicana del Asfalto (AMAAC), argumenta que deberían responder por el trabajo durante un plazo mayor y que los gobiernos tendrían que diseñar contratos multianuales similares a los que emplea la Federación para evitar estos problemas.

La Delegación Iztapalapa responsabiliza en sus contratos a la compañía si los funcionarios detectan fallas en el asfalto. Y si no quieren asumir el arreglo, las sanciones pueden llegar a ser de miles de pesos. Lo mismo ocurre en otras delegaciones y municipios.

Pero el castigo va más allá del castigo económico. Cuando las constructoras evaden sus obligaciones, se les impide participar en concursos de otras delegaciones o municipio. Así, se intenta evitar que los vicios se extiendan.

La AMAAC quiere que las cosas cambien y es por esto que planea avalar el desempeño de las compañías. Así esperan garantizar la calidad de los trabajos y dejar en evidencia las malas prácticas. En un inicio no habrá un respaldo oficial, pues la Asociación será la certificadora, pero en un futuro se espera que el Organismo Nacional de Normalización y Certificación de la Construcción y Edificación (ONNCCE), junto con el Instituto Mexicano de Nor­malización y Certificación (IMNC), realicen las evaluaciones necesarias.

Las delegaciones y los gremios están desarrollando acciones concretas para mejorar los trabajos, pero ¿ qué está haciendo el gobierno del DF? Para saberlo, Obras solicitó durante dos meses una entrevista con Jorge Arganis Díaz Leal, secretario de Obras y Servicios, pero según argumentó su equipo de trabajo la cita sería más factible si tratara sobre el programa de obras públicas y no sólo de pavimentación. ¿Estarán dando la importancia necesaria al tema?

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