La plusvalía del verde

El golf es la nueva apuesta para rentabilizar los desarrollos residenciales.
Alejandra Leglisse

El golf está de moda. Cada año se construyen en el mundo 1,000 nuevos campos de golf. En México hay alrededor de 220 campos y cada año se construyen al menos tres. De ellos 60% forman parte de fraccionamientos y 40% de desarrollos turísticos, según los datos de la Federación Mexicana de Golf.

 “En México los bienes raíces que se encuentran dentro de un club de golf pueden tener un precio 35% mayor a uno que no, con las mismas características”, asegura Rick Norton, de Norton Consulting, firma especializada en este tipo de desaarrollos verdes y que desarrolla en México los campos más lujosos.

En promedio el valor de una casa con campo de golf está entre 2,500 y 3,000 dólares por metro cuadrado. La inversión depende de cada proyecto, explica Enrique Valenzuela, diseñador mexicano de campos de golf, pero en general, es una inversión alta porque el puro diseño cuesta como mínimo 20 millones de pesos (mdp). Construirlos es caro, ya que los realizan constructoras extranjeras contratadas más por su reputación internacional que por su propuesta financiera.

Si bien la construcción de campos de golf se ha disparado en México, el motivo no está en que sea el deporte de moda. Existen 32,000 campos en todo el mundo, pero sólo 20 o 30% de las personas que compran una propiedad en un fraccionamiento con campo de golf practican este deporte. Los demás lo hacen como una inversión, asegura Andrea Santori, socio y jefe de la red de viajes, descanso y turismo de la consultora internacional KPMG.

Un desarrollo inmobiliario utiliza su campo de golf como un atractivo adicional para impulsar su comercialización. Los compradores prefieren este concepto porque lo consideran una inversión más segura, ofrece una mayor calidad de vida y reconocimiento social para su familia. Consorcio ARA, el cuarto desarrollador público de vivienda comienza a incursionar en este nicho con RIALTA, una nueva división orientada totalmente al nivel residencial. Su primer proyecto es Paraíso Country Club, en Cuernavaca, Morelos. “A las personas le gustan los desarrollos residenciales con campo de golf aunque no lo jueguen, porque les gusta vivir en ese entorno”, explica Jaime Del Río, director de Relación con Inversionistas.

Paraíso Country Club cuenta con un área aproximada de 164 hectáreas, de las cuales 67 están destinadas al campo. El proyecto incluye condominios, lotes y villas ubicados en distintos puntos del campo y sus vialidades secundarias. La constructora fue Sema Golf International, empresa estadounidense que ha levantado más de 250 campos de golf alrededor del mundo.

Revaloriza la tierra
Un campo de golf hace crecer el precio del predio. Es lo que le ocurrió a Valenzuela. Cuando comenzó a construir el Hacienda Erandeni Club de Golf en Morelia, en enero de 2004, los terrenos tenían un valor de mercado de 500 pesos por metro cuadrado. Para la etapa final de la construcción del proyecto, en octubre de este año, el valor de mercado está en 2,000 pesos por metro cuadrado. La revalorización tuvo que ver con el campo de golf.

La plusvalía del verde no es exclusiva de México. En Estados Unidos, el país con más campos de golf,  una propiedad que se ubica dentro de un club de golf  tiene un precio 30% mayor a una que se encuentre en una zona residencial tradicional con las mismas características. Estados Unidos cuenta con 17,000 campos y 27 millones de golfistas registrados, según cifras de la Fundación Nacional de Golf de los Estados Unidos (NGF por sus siglas en inglés).

Campos de autor
Para vender una casa con vistas al verde hay que elegir bien al diseñador. No muchas empresas se dedican a construirlos y su reputación es fundamental para poder venderlo luego, explican en KPMG. Una encuesta realizada en 25 países del mundo refleja que la reputación de la constructora es el factor que más vende, seguido por la relación calidad–precio.

Los diseñadores más reputados en todo el mundo son antiguos jugadores como Nicklaus, Van Hagge y Robert Trent y cobran sumas millonarias por sus servicios. “La selección de un diseñador va relacionado con la oportunidad de mercado que ofrezca el nombre del arquitecto” dice Santori, de KPMG.

Valenzuela explica que en su caso no cobra por hoyo, como hacen otros competidores. “Mis diseños gustan por los conceptos”, explica, que son también estudios topográficos reales e hidrológicos para adaptarse al lugar y a la inversión que va a realizar el desarrollador. El costo promedio de sus diseños son 2 mdp, pero los golfistas famosos llegan a cobrar más de 200 mdp. Según KPMG, 80% de la inversión en los proyectos de campos de golf  corresponde a la construcción del mismo.

De acuerdo con la encuesta de KPMG, en Oriente Medio y África, desarrollar un campo de golf demora en promedio 49 meses, mientras que en México sólo toma de 18 a 24 meses. Los permisos, el diseño y la planeación es lo que más tiempo lleva, la mitad. En México, los costos y tiempos se reducen en los proyectos que se encuentran más cerca de la frontera porque la mayoría de los materiales y equipos son especializados y vienen de EU.

Turistas exigentes
Los grandes complejos turísticos también están aprovechando el boom golfero y comienzan a ofrecerlo como plus frente a una creciente competencia mundial. “La experiencia internacional prueba que cuando se combina bienes raíces con turismo y/o un campo de golf existe una importante oportunidad de inversión”, asegura Sartori, de KPMG.

Los golfistas planean sus vacaciones hasta con un año de anticipación pensando en el campo que quieren disfrutar. “Yo soy golfista de corazón, y cuando menos una vez al año viajo con mis amigos a algún lugar a jugar”, dice Eliseo Arredondo, socio y fundador de Publicis Arredondo De Haro y aficionado al deporte.

Estos turistas gastan hasta cuatro veces más que los de playa, según la Secretaría de Turismo. Un aficionado al golf  juega una vez por semana cuando menos, diario cuando está de vacaciones. El derecho a campo cuesta en promedio 200 dólares más todos los extras.

En los resorts de la Riviera Maya, los costos son más altos, pero incluyen servicios como comida en el mismo sitio donde quedó la pelota. Además cuentan con tiendas especializadas, porque, explica Arredondo, es común que se les olvide un guante o una gorra, y son accesorios muy específicos. “A la mayoría de los golfistas nos gusta comprar ropa o accesorios del campo donde jugamos”.

México tiene alrededor de 220 campos. Es en el Caribe donde se están realizando las mayores inversiones, alrededor de 6.5 mdd, para posicionarla en los circuitos del golf. De acuerdo con la  Asociación de Campos de Golf del Caribe Mexicano, para 2009 esperan contar con, al menos, 16 campos de golf.

El campo de Mayakoba, complejo turístico desarrollado por la constructora española Obrascón Huarte y Laín (OHL), fue diseñado por Greg Norman e inaugurado en 2005. En la semana del 21 al 25 de febrero de este año se convirtió en la primera capital latinoamericana del circuito de la Professional Golfers Association (PGA, por sus siglas en inglés). OHL logró un contrato por seis años para su realización consecutiva.

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