Lujo asiático

La cadena de hoteles y spa asiática Banyan Tree aterriza en México de la mano de la constructor
Silvia Ortiz

Robinson Crusoe, el mítico aventurero creado por Daniel Dafoe, vivió en una isla del Pacífico Sur. Hizo su casa en un árbol, un ficus que se enreda y proyecta una gran sombra llamado banyan. Si Robinson hubiese caído en esa exótica isla hoy, podría haber vivido en otro tipo de Banyan Tree, uno infinitamente más cómodo. El árbol da nombre a una cadena tailandesa hotelera y de spa de lujo. Ahora llegan a Acapulco con Grupo Mexicano de Desarrollo (GMD) y tienen planes para varios desarrollos en el país.

El de Acapulco será el primero de la cadena en América Latina y estará en Punta Diamante. Lo está construyendo GMD Resorts, la división hotelera de la firma constructora, recientemente escindida. La propiedad será de 85% para la firma mexicana, pero el operador será Banyan Tree. Fernando Rodríguez, responsable de las relaciones con inversinoistas de GMD, explica que Banyan Tree buscaba una mayor participación, pero GMD presionó para ser el socio mayoritario.

El complejo, de 10 hectáreas, tendrá 71 villas con albercas privadas, y los servicios propios de esta categoría de resorts: restaurante de lujo, club de playa, gimnasio… La inversión total estimada será de 120 millones de dólares (mdd). La tarifa promedio por noche rondará los 900 dólares.

El de Acapulco es el primero de cuatro resorts que la compañía, con presencia en 20 países del mundo, va a desarrollar en México. Además de Acapulco están en la Riviera Maya, Jalisco y Los Cabos. En todos, con socios constructores. Además de GMD Resorts, Banyan está trabajando con la española OHL en el Caribe (en el complejo Mayakobá) y con las mexicanas Grupo Megaterra y México Inversiones en los dos restantes.

Pero además, recientemente Banyan ha anunciado un quinto proyecto. Será en el Valle de Guadalupe, Baja California, y el socio en esta ocasión es una de las bodegas más prestigiosas del país, Monte Xánic. Banyan tendrá 20% de participación del resort, de 40 villas y que al lujo asiático añadirá el atractivo vitivinícola de la zona.

Los lugares elegidos, explica la web de la compañía, reúnen las características propicias para este tipo de hotel, que quiere ofrecer un contacto permanente con la naturaleza en un marco de lujo y sofisticación. El perfil de cliente al que quieren llegar, explica Diego Avilés, representante de Banyan Tree en México hasta agosto pasado, es el mismo que en el resto del mundo: "Ejecutivos con alto poder adquisitivo, dueños de empresas, que buscan privacidad". Además de los locales, esperan que vengan de EU, Canadá y Europa.

La expansión de Banyan Tree fuera del sudeste asiático fue provocada por el tsunami que aquella zona del mundo vivió en 2004. Como explican en su web corporativa, "la expansión geográfica estratégica es clave para reducir el impacto de la estacionalidad y los riesgos de catástrofes".

Desde su nacimiento se enfocaron al mercado del lujo. El primer hotel nació en un terreno de más de 200 hectáreas que había estado dedicado a ser mina de estaño, en 1984. Salieron a bolsa, en Tailandia, en 1993. Un año después crearon su resort bandera, el Banyan Tree Phuket. En 10 años levantaron 20 hoteles y en 2006, decidieron cotizar también en Singapur.

Ahora tienen 19 proyectos en nuevos mercados como Barbados, Marruecos, México y Grecia, que esperan tener en funcionamiento en 2010. En un futuro quieren operar también en EU, Europa y Oriente Medio.

En México esperan comenzar operaciones en 2008. "Con una industria turística de más de 10,000 mdd anuales, México es la localización ideal para la expansión de Banyan Tree en el hemisferio Oeste", explica la compañía en un comunicado.

Fernando Gómez, consultor del sector, coincide en esta apreciación. El número de turistas de lujo está creciendo, explica. Ya representa entre 3 y 5% del total de turistas extranjeros. La derrama económica que dejan es 10 veces mayor que el de otras categorías.

Una buena combinación

La asociación entre GMD y Banyan Tree en Acapulco ha sido una buena opción, explica Gómez. "GMD tiene experiencia de muchos años en construcción y Banyan Tree en servicios y atención al público", explica el consultor. "Asociarse ha sido una buena estrategia". En GMD coinciden. "Ellos estaban muy interesados en entrar en el continente americano y nosotros en desarrollar un hotel de categoría especial", explica Rodríguez. Aunque la marca que venderán será Banyan Tree, el principal dueño es GMD Resorts. La firma cuenta con otros tres proyectos, también de alto nivel, en Punta Diamante, Acapulco.

Hasta hace poco, GMD Resorts era una división de una de las principales constructoras del país, GMD (ver Las 100 constructoras más importantes de México, Obras 417, sept. 2007). Sin embargo, para impulsar un mayor crecimiento, los accionistas decidieron escindirla y dejarla independiente en bolsa. De esta manera, explica el informe anual de la empresa, los inversionistas podrán decidir si colocan su dinero en una compañía dedicada a diferentes proyectos de infraestructura (GMD) o en otra dedicada a la construcción de hoteles y complejos turísticos.

El total del activo con el que se constituyó la nueva empresa es de 1.6 millones de pesos. Al cierre de esta edición la nueva compañía no estaba todavía listada de manera independiente en la Bolsa Mexicana de Valores.

De momento, la competencia que encontrarán no será tan fuerte y las posibilidades de crecimiento de este tipo de complejos son muchas. México sigue siendo prácticamente un terreno virgen para el lujo asiático.

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