Más allá del Infonavit

ProVivah, fideicomiso participado por varias constructoras
Salvador Félix Troche

Hace año y medio, cuando el huracán Stan provocó la crecida del río Coatán —que se tragó al menos 2,200 casas y dañó 6,000 viviendas más en Chiapas—, el actor, director y productor Mel Gibson filmaba una película en la zona, Apocalypto. Alertado por las necesidades de la población local, decidió donar al fideicomiso ProVivah un millón de dólares, con la condición de que otros empresarios duplicaran la cifra.

ProVivah fue creado por el presidente de la marca de pinturas Comex, Alfredo Achar, y el presidente de la constructora de vivienda Bracsa de México, Elkan Sorsby, en 2000. Según explicaba a la prensa recientemente Armando Reza, director del fideicomiso, surgió de un programa de SEDESOL llamado Vivienda y Ahorrro. Era un esquema de responsabilidad compartida entre gobierno local, federal y familias beneficiarias. ProVivah añadió al sector privado.

Para evitar conflictos de intereses decidieron formar un fideicomiso, un depósito financiero que no destina ni un solo peso de los donativos a gastos administrativos, todo es para las construcción de las viviendas. Los gastos operativos los cubren las empresas que participan. El fideicomiso contrata a obreros del lugar para generar riqueza en la zona. Sorsby afirma orgulloso que ésta es de las pocas organizaciones en el mundo que no tiene un solo centavo de gastos.

A pesar de los esfuerzos hechos en la administración pasada para impulsar la construcción de vivienda, el rezago sigue siendo de cuatro millones de hogares. El principal problema está en la población que no puede acceder a crédito porque no ganan lo suficiente o porque viven en la economía informal, explica Eugene Towle, socio de la consultora de vivienda Softec. La Comisión Nacional de Población (CONAPO) estima que 50% de los 2,454 municipios viven en pobreza o pobreza extrema.

En su web, ProVivah explica que construyen vivienda porque promueve la creación de empleo, genera un patrimonio para las familias y es motor de la economía local. La forma de funcionar obliga a todos. Las familias aportan 8,000 pesos de ahorros (en 10 meses), el fideico miso, 21,000 pesos, el gobierno federal, 12,000 pesos y el gobierno local aporta el terreno urbanizado.

Son viviendas de alrededor de 120,000 pesos con 25 m2 de construcción, aunque cuentan con un extra de 80 m2 para poder crecer, de ser necesario. En la mayoría de las ocasiones no hay espacio para estacionamientos, así que se hacen corredores y zonas recreativas o deportivas, además de paradas de autobús y, en algunos casos, hasta centros de cómputo.

Viviendas especiales
Sorsby explica que después de un par de años de trabajo se dieron cuenta de que muchos de los solicitantes tenían alguna discapacidad. Recuerda el caso de Moisés Trujillo. En 1986, al ir en bicicleta a trabajar fue golpeado por un automóvil y tuvo una lesión completa en la columna que le hizo perder las piernas. Desde entonces Moisés se desplaza en silla de ruedas y necesitaba una casa acondicionada. Su familia fue una de las 60 beneficiadas del puerto de Veracruz para habitar una vivienda especial de ProVivah.

Una de cada diez viviendas son diseñadas especialmente para personas con capacidades diferentes, 80% incluyen puertas abatibles y rampas para las sillas de ruedas, y el otro 20% tiene diferentes texturas en las paredes para que los invidentes puedan andar sin problemas.

El fideicomiso elige el lugar a construir y el número de casas, diseña los prototipos, elige la constructora y a las familias beneficiarias, y administra los recursos aportados. Y para que las familias no hagan mal uso del programa, las escrituras no se entregan hasta cinco años después, y así se evitan reventas.

Para tener derecho a una casa de ProVivah el solicitante tiene que demostrar ingresos menores a 2.5 salarios mínimos mensuales por familia. El fideicomiso organiza un sorteo entre los solicitantes para evitar ser acusados de favorecer a unos sobre otros. "Cuando llegamos a una localidad nos anunciamos por radio y explicamos que va a ser por sorteo, ante notario, no hay influencia política", explica Sorsby.

Hasta ahora, el desarrollador de estas viviendas ha sido Grupo Bracsa, y aunque en el rubro comercial Consorcio ARA es su competencia, dentro de la institución todos aportan. Lo mismo pasa con Apasco y Cemex, quienes a veces en dinero, y otras en especie, participan activamente. Diversas empresas de otros rubros, como Wal-Mart y Televisa, han aportado el diseño y difusión de una tarjeta de 10 pesos que se vende en las cajas de las tiendas de autoservicio de dicha cadena.

Pero además del equipo operativo, entre los consejeros de la institución participan profesionales de larga experiencia, como Alexis Rovzar de la Torre, abogado corporativo y miembro del consejo de administración de empresas como Bimbo, Scotiabank, Femsa o Comex; Luis Orvañanos, presidente de la constructora de vivienda GEO; Carlos Gutiérrez, comisionado nacional de la Vivienda, o Luis de Pablo Serna, quien fuera director de Luz y Fuerza del Centro en el sexenio de Fox.

La meta de alcanzar los dos millones de dólares que propuso Mel Gibson tras el paso del huracán Stan por Chiapas se cumplió gracias a diferentes aportaciones del sector privado. Con ese dinero esperan construir 2,000 casas este año, la mitad de lo que ha logrado el fideicomiso desde su creación en 2000, en los estados de Veracruz, Hidalgo, Guerrero, Michoacán, Colima, Guanajuato y Chiapas.

La aportación del cine tuvo un efecto llamada. Sorsby explica que en 2006 se acercaron varias fundaciones para trabajar conjuntamente, como Fundación ARA y Fundación Televisa. "Hay cerca de 80 fundaciones que nos están usando como cualquier gobierno", añade.

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