Metamorfosis de la Buenavista

Esta colonia recibe el impacto de nuevos proyectos arquitectónicos y de transporte
Miryam Audiffred

Doña Silvia es ama de casa y dueña de una fonda en la colonia Buenavista del Distrito Federal. Ella considera que la situación de la colonia ha cambiado mucho desde que se construyó la Biblioteca José Vasconcelos "porque hicieron un gran muro que bloqueó la visibilidad de una buena parte de la colonia y que volvió invisibles a muchos locales y comercios". Por si fuera poco, "al hacer ese muro sólo provocaron que los delincuentes se sientan más protegidos y que crezca la inseguridad en las calles".

Ése es ahora el rostro urbano de la colonia Buenavista, zona que ha entrado en una etapa de transformación vertiginosa que promete no detenerse en los años por venir. La construcción de la Biblioteca Vasconcelos, inaugurada en mayo de 2006, y el proyecto del tren suburbano —que, a decir del subsecretario de Transporte de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), Manuel Rodríguez Arregui, estará listo para el primer trimestre de 2008— son los principales generadores del cambio en esa zona del centro de la Ciudad de México.

En principio, la monumental estructura de cristal, acero y concreto que da forma al recinto cultural ha impactado en el entorno visual del área al erigirse en una parte de los terrenos de la abandonada estación de ferrocarriles Buenavista. Los datos oficiales indican que, desde su apertura, la nueva biblioteca atraía diariamente —hasta antes de ser cerrada temporalmente— a más de 3,000 visitantes, a excepción de los fines de semana en que la afluencia aumentaba hasta a 12,000.

Además del impacto visual y humano generado por este inmueble, la colonia está en vías de resentir el paso de los más de 270 mil usuarios que según estimaciones de las autoridades federales recorrerán a diario los 27 km que conforman la ruta del tren suburbano Buenavista-Cuautitlán. Cerca de un millón de personas se trasladarán a esta área de la ciudad, sin contar a aquellos que a partir del otoño del próximo año acudirán al centro comercial Forum Buenavista, una obra que en 200,000 m2 reunirá tiendas departamentales y de autoservicio, cines y un hotel business class, y que tendrá un estacionamiento con capacidad para cuatro mil automóviles.

De acuerdo con el subdirector de Licencias y Uso de Suelo de la Delegación Cuauhtémoc, Jaime Martínez, la suma de estos proyectos habrá de conducir inevitablemente a la "regeneración" paulatina de la colonia. Aunque no cuenta con ningún programa parcial de desarrollo urbano —como sí sucede con Santa María la Ribera, su colonia vecina—, el funcionario no duda en comentar que se esperan nuevas inversiones encaminadas a elevar el nivel de vida de esta área capitalina que tiene un uso de suelo eminentemente habitacional y en donde las desarrolladoras inmobiliarias han apostado a la construcción de vivienda popular.

Según información de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda del DF (Seduvi) el uso mixto de los edificios sólo está permitido en un mínimo porcentaje en la colonia. Particularmente en las vialidades como Mercurio, Pesado y Saturno que se encuentran lejos de la principal vía de comunicación: la avenida Mosqueta.

Pero la recuperación de la zona no habrá de lograrse con esfuerzos concebidos de manera aislada. Desde el punto de vista del urbanista Sergio Flores —ex director de la carrera de urbanismo de la UNAM— la transformación positiva de esta zona de la capital depende de los "efectos acumulados" que se puedan alcanzar con los distintos proyectos.

Con estudios de urbanismo y paisaje en la Universidad de Berkley, Flores considera que es urgente reactivar la vida de esta colonia que, a su parecer, ha ido deshabitándose desde el cierre de la estación ferroviaria.

Asegura que es urgente armar un proyecto urbano que tenga como objetivo darle coherencia a los nuevos edificios, los cuales no pueden construirse por cuestiones "puramente estéticas", como sucedió con la mega biblioteca.

En su opinión, las oportunidades de regeneración urbana que pudieron haber existido al plantear la construcción de un magno espacio cultural, se perdieron debido a que el proyecto arquitectónico de Alberto Kalach y su equipo —integrado por los arquitectos Juan Palomar, Tonatiuh Martínez y Gustavo Lipkau— niega lo público.

"Todo lo encierra a partir de una barda que aísla al edificio del entorno urbano. Además, tiene al frente una pequeña plaza que está pobremente diseñada, en el sentido de que no tiene presencia como lugar y centro de actividades", enuncia Flores.

Siendo que la estación del tren suburbano habrá de concurrir con la estación del Metrobús que corre por Avenida Insurgentes y con la línea B del metro, el urbanista alerta que de no contar con un programa integral se corre el riesgo de que esa parte de la colonia se convierta en otro Indios Verdes.

El director general de Ferrocarriles Suburbanos, Maximiliano Zurita Llaca, afirma que la puesta en marcha de este nuevo medio de transporte está inserta en un Proyecto Metropolitano que considera diversos aspectos, particularmente lo que tiene que ver con la vialidad.

Pero también se ha considerado el aspecto visual ya que —añade— el proyecto arquitectónico para la Estación Buenavista contempla la preservación de su fachada, no sólo por tratarse de un edificio catalogado por la Dirección de Arquitectura del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), sino porque a pesar de representar un estilo arquitectónico propio de los años cincuenta, puede convivir armónicamente con el estilo moderno de la Biblioteca Vasconcelos.

"El actual edificio de la estación Buenavista no sufrirá modificaciones sustanciales, especialmente en su arquitectura y espacios. Su conservación puede calificarse como muy buena, por lo que la rehabilitación de este edificio contempla, principalmente, el reacondicionamiento y modernización de baños; modernización de instalaciones eléctricas, hidráulicas y sanitarias; reparación de pisos; reparación de muros; sustitución de luminarias y nueva señalización", explica Zurita, no sin mencionar que tiene información respecto a que la SCT continúa con planes para aprovechar el espacio de andenes, no concesionados, para crear un espacio cultural dentro de la estación.

¿Un barrio universitario?
Alfonso Suárez del Real comparte las preocupaciones planteadas por el urbanista Sergio Flores, en cuanto a los problemas urbanos que pueden generar la falta de un proyecto integral de desarrollo urbano.

En 2003, Suárez del Real encabezó la Delegación Cuauhtémoc y con dicha experiencia se anima a opinar que la zona corre el riesgo de sufrir una saturación: "Ya cuenta con una estación terminal de una línea del metro que tiene una altísima densidad porque viene de Ecatepec y además es muy transitada por el centro comercial que existe desde hace años y por quienes acuden a las oficinas del PRI. El que ahora le agreguemos un tren suburbano y otro centro comercial, sin duda va a generar caos vial", advierte.

Actualmente diputado y secretario de la Comisión de Cultura, menciona que no ha habido una disposición real de potenciar la zona, lo cual —sugiere— se podría lograr con la definición de una vocación para la colonia.

En ese sentido, refiere que la Biblioteca Vasconcelos y el Museo del Chopo —ubicado a unas cuadras, en la colonia Santa María la Ribera— podrían ser el punto de partida para convertir a la colonia Buenavista en un barrio estudiantil que haga posible la regeneración real de sus calles. Se trataría de conformar un proyecto que convierta en residencias para estudiantes a los numerosos hoteles que existen en la zona, los cuales se mantienen con el servicio sexual desarrollado en la última década. Además, el plan de renovación del Museo del Chopo que preparó el arquitecto Enrique Norten, permitiría tal transformación, puesto que —más allá de la remodelación que hará al interior del edificio— está pugnando por rescatar las dos cuadras que median entre el recinto y la avenida Insurgentes, para hacer de esas calles una especie de corredor o pasaje cultural que permita que los vecinos se apropien del espacio público.

"Creo que un proyecto de esta naturaleza puede impactar en la zona", dice el arquitecto mexicano. No obstante, reconoce que desde su gestación las acciones de rehabilitación del museo han sido concebidas de manera aislada y no a partir de su posible articulación con la infraestructura existente.

"Desafortunadamente la Ciudad de México nunca ha tenido una visión a largo plazo. Difícilmente podría creer que había una estrategia para que se interconectaran los proyectos que están en marcha. A pesar de ello, creo que al final tendremos una masa crítica que podrá darle la vuelta a esta zona que se ha visto afectada por el deterioro y que hoy tiene la oportunidad de renacer", concluye Norten.

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