Municipios en jaque

La inversión privada muestra menor interés en llevar a cabo proyectos de infraestructura munici
Hugo Salvatierra Arreguín

La Termoeléctrica Tamazunchale de San Luis Potosí y El Hospital de Alta Especialidad del Bajío de Guanajuato son prueba del interés que tiene el capital privado por construir infraestructura; sin embargo, las obras de los pequeños municipios no corren con la misma suerte.

Debido a que la administración local dura un trienio, los bancos difícilmente aceptarían financiar un proyecto, “sabiendo de ante mano que hay una enorme incertidumbre de quién va a quedar después”, opina Roberto Cuarón, socio de Ernst &Young México. Por ende, asienta que implementar este tipo de esquemas es muy complicado, “salvo en aquellos municipios muy, muy grandes”.

El tiempo es uno de los factores que complican las operaciones, pues al estructurar una obra primero hay que delimitar las prioridades y diseñar el concurso, por lo que la convocatoria sale el último año de la administración.

Pero si los banqueros ven que es posible que quien contrata la deuda pueda permanecer más en su puesto va a incrementar la “confianza en el sector”, porque ya no está a expensas de que un nuevo cabildo pueda tener otras ideas y “eche a la basura todo lo que hizo el alcalde anterior”, asienta Humberto Armenta, presidente de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC).

Rodolfo López, gerente seniors de Ernst &Young México, piensa que el gran reto está en adecuar los marcos regulatorios para desarrollar “mecanismos creativos” como proyectos de financiamiento o apoyos por parte del gobierno estatal que permitan dar continuidad a las obras.

Al respecto, López comenta que algunos estados han destacado por tener un mayor número de proyectos con participación de la inversión privada, como Nuevo León, el Estado de México y Guanajuato, “los tres pioneros”, pues realizaron modificaciones en sus constituciones para facilitar la entrada del capital privado.

Una solución a la problemática de las obras municipales está en “empatar esos proyectos con necesidades estatales y a través del gobierno estatal dar una garantía o continuidad, de modo que se complementen las inversiones”, señala Cuarón.

“La banca comercial agresiva está yendo a financiar proyectos municipales”, pues garantiza el retorno con los futuros ingresos del municipio, cita Armenta, pero advierte que el riesgo está en que las administraciones locales “se sobreendeuden más allá de su capacidad de pago”, lo que puede causar un trastorno financiero.

Ahora ve
No te pierdas