Tras el milagro español

Con el modelo español quieren colocar a las constructoras mexicanas entre las más grandes del m
Hugo Salvatierra Arreguín

En un sexenio, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) pretende situar al país entre los 20 más desarrollados en infraestructura. Para lograrlo, propone seguir el modelo implementado hace dos décadas por España, nación que hoy cuenta con cuatro empresas entre las cinco de mayor tamaño a nivel mundial.

De la mano del objetivo está conseguir que 90% de las inversiones hechas en el territorio provengan de compañías locales y crear entre 15 y 20 firmas con capacidad para operar globalmente, tal y como hoy lo hacen ACS/Iridium, Ferrovial-Cintra, Sacyr/Itinere, Global Vía (FCC-Caja Madrid), OHL y Acciona/Necso, todas ibéricas.

Cuando España ingresó a la Comunidad Económica Europea era uno de los territorios más pobres de la región, junto con Portugal y Grecia, pero las naciones ricas inyectaron recursos a las que tenían menor capacidad económica, para que invirtieran en infraestructura y nivelaran las condiciones del mercado común, explica Humberto Armenta, presidente de la CMIC.

Si los ibéricos hubieran salido por “lo mejor que hay en el mundo” hubiesen recurrido a las constructoras inglesas, francesas y alemanas, pero “hoy las principales empresas españolas no estarían llevando divisas a su propio país”, argumenta el líder de los constructores agremiados.

A su juicio, México pasa por un escenario similar al de la nación europea, pues cuenta con recursos económicos y voluntad política “como nunca los había tenido” para la inversión en infraestructura, por lo que será preciso aprovechar la oportunidad con la adopción de ese modelo.

Para alcanzar el objetivo, los involucrados tendrán que privilegiar la conciliación por encima de los litigios y crear convenios entre la CMIC y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, para terminar con los obstáculos normativos que actualmente impiden la puesta en marcha de los proyectos, en los que intervienen secretarías como las del Medio Ambiente y Recursos Naturales, de la Reforma Agraria, de Hacienda y Crédito Público y de la Función Pública, indica un documento proporcionado por la Cámara.

Sin embargo, Armenta señala que “el Gobierno… está saliendo a buscar a los constructores o desarrolladores de infraestructura del mundo con el pretexto de que está buscando la mejor opción”.

Aclara que esto no es “un discurso de proteccionismo”, pues el fortalecimiento de la planta productiva mexicana tendría que ser una meta paralela para que las empresas nacionales “salgan a vender al extranjero y hagan más fuerte y competitivo a nuestro país”.

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