Patrimonio de los siglos XX y XXI

Proteger aquello que se piensa cotidiano, traerá mayores expectativas de vida.
Alejandro Ochoa Vega

Entre el 13 y 15 de junio pasados se desarrolló el XV Coloquio del Seminario de Estudio y Conservación del Patrimonio Cultural, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, con 23 ponencias que abordaron la problemática del patrimonio en riesgo de los siglos XX y XXI. Desde temas teóricos sobre categorías de valoración hasta reflexiones sobre la pérdida de la arquitectura del movimiento moderno en Jardines del Pedregal, del art déco poblano o de las expresiones vernáculas en todo el país. También se explicaron diversas intervenciones para restaurar vitrales, películas del cine mudo mexicano, edificios públicos, arquitectura industrial y viejos cines en el continente americano.

Otros temas se alejaron de la visión tradicional de la conservación ligada a los monumentos, abordando problemas del espacio urbano o de barrios populares como las colonias Obrera y de los Doctores en Ciudad de México. Estos acercamientos hicieron notar la importancia de los lugares de encuentro social que aunque se mantengan sufren una alteración morfológica, así como la necesidad de voltear los ojos a sectores populares que por su antigüedad y consolidación urbana merecen la atención de especialistas y autoridades. Según los ponentes, esta atención también debería tenerse sobre algunas obras de Félix Candela o la Ruta de la Amistad a lo largo del Periférico en la capital del país, al ser evidente su creciente deterioro. El encuentro entre restauradores o investigadores de prestigio con nuevos exponentes del tema fue un acierto del evento que, ampliado al público asistente, permitió un diálogo rico, intenso y fresco. Esto fue posible al limitar la participación de ponencias para permitir una explicación amplia, así como la retroalimentación con el público.

El coloquio dejó un sabor satisfactorio por distinguirse de otros, donde desde pasarelas maratónicas, apresuradas y sin profundidad, los ponentes apenas podrían palomear una participación científica, sin que en realidad lograran trascender en la discusión académica. Bien por los organizadores, y en particular la maestra Louise Noelle, coordinadora del evento por dar oportunidad al debate, más que a la exposición erudita y aburrida.

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