Privilegios para todos

El primer hospital latinoamericano que opera bajo el formato de Proyecto de Prestación
Marcos G. Betanzos Correa y Alain Prieto Soldevilla

Más allá de la modernidad en arquitectura y tecnología, el Hospital Regional de Alta Especialidad del Bajío y Unidad de Apoyo (HRAEB) es, como asevera el gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva Ramírez, "el primer hospital que opera en el país, en América Latina, bajo el novedoso esquema de Proyecto de Prestación de Servicios".

Hoy, el HRAEB se posiciona como uno de los centros de atención médica más innovadores en Latinoamérica, pero el proceso para hacerlo realidad no fue fácil. Al tomar protesta el anterior gobernador Juan Carlos Romero Hicks, el doctor Héctor Jaime Ramírez Barba —quien hiciera lo mismo como secretario de Salud— presentó el paquete de hospitales que necesitaba esta entidad, con base en el cual se trabajó. Con muy pocas excepciones como los hospitales de Tarimoro y Jerécuaro realizados con recursos federales, la mayor parte de los construidos fueron levantados con recursos estatales; bajo un nuevo esquema de financiamiento, el HRAEB tiene una historia diferente que contar.

Camino recorrido
Para los promotores de esta idea, el reto fue ver de qué manera podían obtenerse los recursos para generar un compromiso de esta naturaleza, contemplado en un periodo de pago de un cuarto de siglo. El doctor Ramírez Barba, uno de los personajes clave para gestar el proyecto, comenta que primero buscaron diversos mecanismos para volver realidad el hospital, visualizado desde septiembre de 2000. "Encontramos el modelo inglés, visitamos ese país y entendimos este mecanismo de financiamiento. Nos dimos cuenta que a pesar de ser diferentes en cuanto a la cantidad de inversión, son similares en cuanto que el Estado tiene la potestad y esa obligación que da el artículo 4 constitucional. El sistema permite, a grandes rasgos, que en vez de que te descapitalices como gobierno en un solo hospital, tengas la opción no de compra, sino de pago de servicios. Aquí lo llamamos Proyecto de Prestación de Servicios (PPS)".

El PPS es un esquema de financiamiento que puede seguir reglas estatales. En León había un inversionista dispuesto a invertir —Acciona, SA, grupo español con sede en Alcobendas, Madrid— y recuperar su dinero en 25 años. En el caso de este hospital se trata de una inversión federal que se paga con impuestos de todos los mexicanos. Ramírez Barba explica: "Lo que estamos comprando son los servicios. El terreno de este hospital es federal: el municipio dotó de los accesos, la infraestructura, etc.".

Desde el punto de vista financiero, los estudios de costo-efectividad demostraron que era más económico construirlo bajo este mecanismo que con el tradicional; el ahorro era casi de 300 millones de pesos.

Un inconveniente fue que el mismo marco jurídico no era el idóneo para adoptar el modelo, por lo cual se buscaron alternativas. Éste es el gran mérito del sistema que hoy sirve de ejemplo para otros estados. "Buscamos siempre modificar las opciones que teníamos disponibles, desde la misma presidencia de la República, a través de Eduardo Sojo (secretario de Economía)", dice Ramírez Barba. Un aspecto clave fue que Banobras fue el primero que comenzó a aportar recursos para hacer los estudios de factibilidad financiera, jurídica y técnica. Inicialmente se calculó una capacidad de 140 camas y finalmente se decidió incrementarla a 184. Aun, así, en el mundo de los PPS este hospital es el más pequeño. "Es importante no sobredimensionar —precisa Ramírez Barba—; esperamos tenga una productividad de 13,000 a 15,000 egresos hospitalarios de alta calidad por año con la finalidad de que las personas sean atendidas en su área sin tener que trasladarse a México, Monterrey o Guadalajara".

Su arquitectura

En la licitación bajo la modalidad del PPS, en la cual se postuló Acciona, estaban incluidos el proyecto, construcción, equipamiento instrumental y operación del HRAEB por los 25 años estipulados. El grupo español invita a Bufete de Arquitectos y Urbanistas (BAU) a realizar un anteproyecto para presentar en el concurso. Además del esquema de financiamiento que aportó Acciona, la misión arquitectónica de BAU fue "realizar una propuesta ganadora; tener un proyecto competitivo, económico, eficiente y funcional, por lo que las formas no fueron rebuscadas. Más bien se diseñó una imagen institucional sin modas pasajeras con el lenguaje de la arquitectura mexicana", comenta a Obras el arquitecto Luis Antonio Zapiain Lechuga, director general de BAU.

"Técnicamente, la pista de aterrizaje del antiguo aeropuerto era muy difícil de quitar ya que tiene 2 m de espesor, por lo que nos decidimos a dejarla ahí y elevar el nivel del hospital mediante una losa de piso que sirvió muy bien para las instalaciones sanitarias", explica Zapiain.

Dado que debían entregar la obra en un año, el proyecto se resolvió con prefabricados y el diseño estructural estuvo a cargo del ingeniero Alejandro Fierro. En el aspecto formal, los edificios proyectados están sueltos para garantizar iluminación y ventilación naturales que se traducen en ahorros energéticos y en confort. Asimismo, esta cualidad les permite crecer a futuro, ya que se trata de espacios dinámicos. "El terreno era plano —nos dice Zapiain—, lo que es ideal para desplantar un hospital. Los accesos están en un solo nivel sin rampas o escaleras para conectar los distintos edificios".

El hospital encuentra su integración en tres diferentes volúmenes que se articulan por la plaza de acceso: en el extremo derecho se accede al área de consulta externa, radiología, etc., mientras que del lado izquierdo se encuentran las zonas de especialidades, imagenología, laboratorio y rehabilitación, y al frente de ellas se localizan recepción, hospitalización, admisión hospitalaria, enseñanza y gobierno. La zona de mantenimiento, gases medicinales y subestación eléctrica se encuentran en un cuerpo de menor escala cercano a hospitalización y al helipuerto.

Zapiain explica que las fachadas son difíciles de homogeneizar por tantos usos interiores diferentes. "Creo que, sin ser el proyecto del siglo, logramos una buena obra, digna, decorosa y que esperamos permanezca en el gusto de la gente por mucho tiempo".

El arquitecto ha participado en cerca de 40 hospitales; el primero de ellos se remonta a 1962, en Moroleón, Guanajuato, y entre otros, pueden encontrarse obras nuevas e intervenciones en instalaciones de la talla de Cardiología en el Centro Médico Siglo XXI y en el hospital 1º de Octubre. No obstante su trayectoria, la diferencia en este proyecto radicó en que Acciona —licitante y cliente directo— compartía los intereses y la visión del bufete. El cliente, por decir ‘indirecto’, era Secretaría de Salud.

Las dos entidades son diferentes pero coincidían en intereses: "Aquí no hubo que luchar con contratistas y supervisores, aunque sí trabajamos con Cal y Mayor que supervisó por parte de Acciona. La supervisión arquitectónica la hicimos nosotros", concluye Zapiain.

¿Cuánto pagamos para que se construyera?

Ramírez Barba afirma contundente: "Nada. Es un sistema en el cual no se paga nada hasta que se entrega el hospital funcionando y luego, en vez de pagar todo en una sola ocasión, el pago se hace en un lapso de 25 años. Ningún recurso fiscal fue invertido para construirlo. No se está pagando un hospital, sino sus servicios, lo cual representa una gran ventaja, ya que de esta forma el área médica no tiene motivos para preocuparse por cosas que no le competen como el mantenimiento o la limpieza; de ello se encarga la empresa privada. Si no hay un servicio de calidad, no se paga".

El esquema obliga a la empresa constructora a pensar en la vida útil de la edificación. En esta obra fue importante la calidad de construcción empleada ya que ello asegura un menor mantenimiento en el periodo de cinco lustros. Cada detalle, sistema constructivo o consideraciones técnicas para el equipamiento fueron sumamente cuidados. Con un tiempo muy apretado, desde la colocación de la primera piedra, el 8 de diciembre de 2005, hasta finalizar la obra, transcurrieron con exactitud 12 meses. Para el 2007, se terminaba de equipar al hospital por entero.

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La ubicación del HRAEB responde a un vínculo con la red local y regional de hospitales. Por ello fue seleccionado este predio ya que es un punto estratégico para llegar a Aguascalientes, San Luís Potosí y Michoacán, entre otros destinos. De esta forma deberá entenderse que la lejanía respecto de la ciudad se debe más a una visión regional que local. Ramírez Barba afirma que así están gestándose los grandes proyectos hospitalarios a nivel nacional: "queremos más salud por cada peso que invirtamos y en ese tenor podrá haber muy buenas ideas, pero si no llevan una lógica no las vamos a apoyar". En entrevista para Obras, el doctor Tiburcio Puga Rodríguez, director del HRAEB, comentó que el hospital está planteado para un crecimiento a 25 años, igual que el resto de infraestructura de salud, para la población no asegurada o que tiene seguro popular.

Finalmente el HRAEB ya está funcionando, los equipos están en marcha. El hospital no se encuentra aún al cien por ciento de sus funciones ya que un hospital va siendo utilizado poco a poco. La cartera de servicio ya está difundida a los estados de la región Centro-Occidente, al mismo municipio y a Guanajuato, por lo que la operación podrá incrementarse gradualmente. Con este panorama, la obra ya cumple las funciones esperadas para el nivel de atención de alta especialidad. Tras ella, un concienzudo diseño y su indispensable existencia dejan adivinar que tendrá un papel decisivo en la vida de muchos. Lejos de academicismos, la afirmación de que "la arquitectura debe estar al servicio del ser humano" queda de manifiesto aquí, en el nuevo hospital leonés.

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