2007, el año del estirón

Mexichem es la multinacional mexicana más prometedora. Avanzó hacia su internacionalización.
Mexichem es líder en la producción de PVC en América Latina.  (Foto: )

En febrero del año pasado compró la empresa líder de tuberías en América Latina, Amanco —con sede en São Paulo, Brasil—, por 550 millones de dólares (mdd). Sólo un mes después pagó 250 mdd más a cambio de Petroquímica Colombiana (Petco), una fabricante de resinas de PVC. Con estas operaciones duplicó el tamaño de su empresa y aumentó su nómina de 2,500 a 10,000 empleados.

Ahora Mexichem tiene una posición regional envidiable. Tan sólo los productos de Amanco ya eran comercializados en 29 países, los cuales surtía con 14 plantas ubicadas en la región.

Una parte del origen de esta empresa viene de la firma de cables de acero llamada Cables Mexicanos, fundada a mediados del siglo pasado. En 1978, la controladora de esta compañía, Grupo Industrial Camesa, comienza a cotizar en la BMV. A mediados de los 80 se incorpora a este grupo la Compañía Minera Las Cuevas, empresa productora de fluorita, y en 1993, ante la falta de pago, los acreedores bancarios de Camesa capitalizan la deuda de la firma.

Un año después se decide que Bital, el banco de Antonio del Valle, sea el administrador de la compañía. Y cuando en 2002 el empresario sale de Bital, sus ex socios liquidan su participación con acciones de empresas industriales en manos del banco, entre ellas, Camesa. Del Valle compró más tarde la participación que tenían los socios de Camesa en distintos negocios, como el químico y el de materiales de construcción. Con el control absoluto, el empresario empezó a imprimirle su sello personal al negocio industrial.

La elección correcta
Mexichem tiene un negocio al que llama cadena cloro-vinil, donde se elabora materia prima para productos como jabones, champúes, cremas, detergentes y tratamiento de aguas, entre otros. De ahí también surge la materia prima para hacer PVC, como se le conoce al policloruro de vinilo. Con este polímero termoplástico se fabrican envases, ventanas, tuberías, cables, juguetes, recubrimientos y muchos otros productos de uso cotidiano. Al otro negocio lo llaman cadena flúor. Ahí, Mexichem posee la mina de fluorita más grande del mundo. Este mineral se utiliza como fundente, y sus principales usuarios están en el sector cemento, acero, vidrio y cerámica. También es materia prima de gases refrigerantes usados en aires acondicionados, refrigeradores y congeladores.Al comprar Amanco, ahora, en lugar de vender VCM, que es la materia prima para producir PVC y cuya tonelada cuesta alrededor de 1,000 dólares, produce tuberías de este material cuyo precio es mayor a 3,000 dólares la tonelada. Y además lo hizo adquiriendo la empresa líder en la región.

Había otros elementos a favor de las compras: el consumo per cápita de PVC en México y en América Latina sigue siendo bajo. En el país es 3.7 kg al año, mientras que en Colombia es 3.2. En Brasil es 3.9 y en Argentina es 2.8. Todos están muy lejos de Estados Unidos, que tiene un consumo de 21.1 kg al año, mientras que en Europa se consumen 7 kg al año. Del Valle se convenció de que era mejor vender la división de cables, por la cual obtuvo 125 mdd. Ahora quieren ir más allá de los propios tubos. A través de una subsidiaria de Amanco ubicada en Buenos Aires, Argentina, Mexichem ofrecerá a toda la región proyectos integrales de agua, ya sea para negocios agropecuarios para convertir tierra de temporal en tierra de riego, o para instalar sistemas de agua en edificios o en ciudades enteras.

Reacciones peligrosas
La estrategia de este crecimiento no está libre de riesgos. Por un lado, la volatilidad de los energéticos podría aminorar los márgenes de la empresa. Por el otro, una desaceleración de la economía frenaría las expectativas de construcción en la región. Hacia el interior de la compañía hay otros desafíos.

Su negocio principal tiene roto un eslabón, fundamental para la competitividad de la empresa. Mexichem cuenta con los elementos necesarios para producir PVC, pero no puede fabricarlo porque le falta un proceso intermedio que es la elaboración del monómero de cloruro de vinilo o VCM, que es la resina con que se hace PVC. Hoy, Mexichem le vende cloro a Pemex y la paraestatal combina la sustancia con gas etileno y revende a Mexichem la resina resultante.

Una opción es que Mexichem subarriende los activos de Pemex en el complejo Pajaritos, ubicado en Coatzacoalcos, Veracruz. La para-estatal ha arrendado antes algunos de sus activos a empresas privadas, pero han sido plantas desocupadas. Rentar una planta en funcionamiento provocaría el enojo del sindicato petrolero. Dado que uno de los principales insumos en esta cadena productiva es la energía eléctrica, otra opción es construir una planta nueva, más eficiente, lo que, además de costoso (entre 400 y 500 mdd), llevaría al menos tres o cuatro años.

Mexichem registró ventas acumuladas durante el primer semestre de 2008 por 14,548 millones de pesos (mdp), 59% más que las del mismo periodo de 2007. Su objetivo es lograr un crecimiento de 20% en sus ventas, EBITDA y ventas a capital (ROE) este año.
Según un análisis de IXE , el cierre de varias plantas de PVC por parte del gobierno chino con el objetivo de mejorar la calidad del aire en Beijing para los Juegos Olímpicos favoreció a Mexichem, porque 25% del PVC del mundo se produce en China. Al reducirse la oferta, los precios (al contado Spot) se incrementaron al tratar de cubrir la demanda interna con producto del exterior.

“Esto podría ayudar a mejorar los márgenes de la compañía”, dice el reporte.

Comúnmente, los incrementos en los precios de las materias primas, en particular el etileno, se desfasan del precio final al consumidor. El PVC ha estado al alza con el objetivo de regresar a sus márgenes tradicionales. En el escenario en el que los precios de los energéticos han empezado a la baja y el PVC se mantiene en niveles altos el desfase es favorable para la empresa ya que la fabricación de sus componentes de PVC están presentes en el agua potable alcantarillado urbano tanto en México, Estados Unidos y Latinoamérica.

(Con información de Ana Lydia Valdés y la revista Expansión)

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