Banobras se pone las pilas

El objetivo de la institución es financiar municipios marginados y proyectos de energía renovab
Alonso García Tamez, al frente de Banobras, dirige la nueva
Ana Lydia Valdés

El banco reaparece en la escena financiera con una nueva cara: el Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin), su nuevo brazo financiero, quien toma los proyectos de riesgo en donde nadie quiere invertir,  analiza los proyectos entrampados, concreta acuerdos con gobiernos estatales y certifica consultores para ganar la confianza de los inversionistas.

Hasta ahora, el banco había participado en el sector energético en plantas de generación eléctrica, pequeñas hidroeléctricas o mini-hidros y algunos gaseoductos; ahora le apostará a los proyectos de energía eólica bajo el esquema de Proyectos para Prestación de Servicios (PPS). “En nuestro país el esquema es viable, pero arrojaría resultados en el mediano plazo“, advierte Luis Pasos, director de la Comisión Nacional de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef).

Trabajar PPS requiere ante todo comunicación constante entre gobierno y sector privado, así como una capacidad de autopago, explica Francisco Ibáñez Cortina, analista socio de PriceWaterHouse-Coopers.Para un PPS, la inversión mínima requerida es de 450 millones de dólares (mdd), explica Hugo García de la Vega, director de Servicios Financieros de KPMG. “Banobras está tratando de crear una red de financiamiento de infraestructura que pueda, en un momento dado, fomentar la inversión y la creación de empleos para la construcción”, explica Víctor Herrera, director de Standard & Poor’s, quien considera que el mayor reto que enfrentará el banco será seleccionar aquellos proyectos que realmente puedan detonar las economías locales.

La tarea de Banobras, explica su director Alonso García Tamez, consiste en financiar proyectos rentables para aumentar el portafolio y así poder financiar a 28 municipios marginados de los 2,500 que existen en todo el país. Ya tiene 56 proyectos para los próximos 12 meses, lo que representa una inversión cercana a los 50,000 millones de pesos (mdp); 20% en ferrocarriles, 40% en carreteras, 35% en agua y 5% en puertos. “Hay prisa por acelerar los proyectos”, reconoce Federico Patiño, director del Fonadin.

Lo primero: limpiar la casa
Cuando el presidente Felipe Calderón anunció el Plan Nacional de Infraestructura en julio del 2007, Banobras apenas respiraba. El financiamiento a fondo perdido, una práctica común de sexenios pasados lo asfixiaba. Para revivirlo primero debía liberarse de sus deudas y pasivos laborales. En diciembre de 2007, el Gobierno Federal, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), le otorgó 3,600 mdp para subsanar sus adeudos.

Pero de 2006 a 2007, la cartera por cuenta propia del banco había crecido 36.2% —de 61,503 a 83,749 mdp— y a pesar de los prepagos a los estados y municipios, la cartera se mantuvo por encima de los 47,000 mdp. En 2007 se acreditaron 98 nuevos municipios para sumar 293 a los que se destinaron 2,699 mdp.

Los créditos a proyectos aumentaron 42.5% y se refinanciaron 17,545 mdp a través del Fideicomiso de Apoyo para el Rescate de Autopistas Concesionadas (FARAC). Se creó la figura del Fonadin como administrador con un capital inicial de 270,000 mdp.
Con la venta del primer paquete carretero del FARAC que se llevó acabo el año pasado cobró un poco más de 40,000 millones de pesos.

Hasta hace unos años Banobras se limitaba a prestar dinero para la construcción de carreteras, casi siempre a fondo perdido. El financiamiento a los estados alcanzó deudas impagables. La deuda del FARAC en el 2004 equivalía al 13% de la deuda interna del país.

“En el 2008 hay números negros y aquel pasivo laboral, deuda de pensiones y seguros médicos rezagado están fondeados”, asegura García Tamez.

Peso prestado será peso pagado
Actualmente los fondos de Banobras disponibles serán otorgados sólo a proyectos rentables.  “Cada peso prestado, será peso pagado”, aseguró Patiño Márquez del Fonadin. A los proyectos con viabilidad financiera, dicho fondo los respalda con capital de riesgo, lo que significa que éste se asocia de manera temporal con el concesionario; o bien, con deuda subordinada, mediante la cual otorga garantías de crédito, bursátiles, políticas o de actuación. Por ejemplo, garantizar el riesgo de la construcción de la obra.

Con su nueva estrategia, Banobras ha ganado credibilidad. “Nosotros preferimos trabajar a través de Banobras para invertir en los estados”, señaló Tamotsu Yamada, gerente de Planeación Corporativa de Mitzui México, empresa japonesa que ha invertido en México cerca de mil millones de dólares en los últimos tres años.

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