El camino hacia la vivienda sustentable

La Conavi da los primeros pasos para probar diferentes modelos y tecnologías sustentables. Experimenta hasta encontrar alguno que se pueda reproducir comercialmente a gran escala.
Conavi puso en marcha el Programa Piloto de Vivienda Sustent
Salvador Félix Troche

Aquel viejo refrán “candil de la calle oscuridad de tu casa” nunca ha estado más lejos de la realidad que ahora: el gasto energético en las viviendas es tan alto que, en números redondos, genera la cuarta parte de los gases de efecto inve­nadero. “Sólo los edificios consumen 23% de toda la energía del país”, asegura Jorge Diez de Bonilla Rico, vicepresidente de Vivienda y Desarrollo Urbano de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC). De ahí, que los desarrollos habitacionales sustentables respondan a la necesidad de utilizar los recursos naturales de forma racional, una tendencia que ha venido cobrando fuerza desde inicios de los noventa.

A partir de 1992 como resultado de la Cumbre Mundial del Medio Ambiente realizada en Brasil, más de 10 países han incorporado a sus presupuestos, proyectos de viviendas sustentables.

México aún no lo ha hecho pero la Comisión Nacional de la Vivienda (Conavi) ya tomó cartas en el asunto al poner en marcha el Programa Piloto de Vivienda Sustentable (PPVS) que pretende fomentar el uso de ecotecnologías en la construcción y evaluar los impactos de su práctica. Los resultados obtenidos servirán para desarrollar un conjunto de indicadores que definirán el concepto de vivienda sustentable y ayudarán a diseñar criterios técnicos de aplicación general y a elaborar códigos y normas para establecer las bases de una política nacional de vivienda sustentable.

Los primeros resultados del programa se espe­raban para antes de que terminara el 2007. Sin embargo, será hasta este año cuando se conozcan.

Sin revelar los detalles, Evangelina Hirata Nagasako, subdirectora general de Fomento al Crecimiento del Sector Vivienda de la Conavi, adelantó que los resultados que ha tenido el PPVS hasta ahora les ha permitido tener conocimientos base sobre los efectos de esas acciones en el consumo de la energía y, por ende, en la disminución de emisiones de CO2 a la atmósfera.

“Los resultados [del PPVS] abrirán un panorama más real de lo que implica la sustentabilidad, porque actualmente no existe ni un referéndum que indique específicamente los criterios del concepto sustentabilidad”, dice Salomón Orta, consultor de Softec.

El programa se compone de 4,997 viviendas sustentables distribuidas estratégicamente en los estados de la República con climas extremos (Guerrero, Nuevo León, Querétaro, Sonora, Baja California y Chihuahua) con la intención de probar diferentes modelos y tecnologías hasta encontrar alguno que se pueda reproducir comercialmente a gran escala.
Los desarrolladores que participan son Pulte Homes México, ITAVU, INVI NL y Urbi Desarrollos Urbanos.

Se espera que el PVSS siente las bases para que los desarrolladores incluyan elementos sustentables en sus conjuntos, primero de manera voluntaria y gradual, hasta hacerlo obligatorio. “La obligación de los constructores de edificar una vivienda sustentable será de manera gradual hasta el 2012”, explicó Carlos Gutiérrez Ruiz, director general de la Conavi. La intención es que la construcción de nuevas viviendas tenga características y tecnologías que reduzcan el consumo de energía eléctrica, aprovechen la energía solar y disminuyan el consumo de agua y la reciclen.

Aun sin los resultados del programa, la Conavi anunció que comenzará a dar un subsidio de 20% a las viviendas con elementos de sustentabilidad. Sin embargo, el camino hacia una política institucional no está libre de baches y el tiempo apremia.

Costos y ahorros
Una vivienda sustentable implica un sobrecosto, cuyo porcentaje oscila desde 5 hasta 40% dependiendo de la tecnologías utilizadas. En Casas Palenque, uno los conjuntos que participan en el programa y en donde se utilizaron tecnologías bioclimáticas, los gastos sólo se incrementaron 5%, de acuerdo Elkan Sorsby, director general de Brasca México.

En los desarrollos de Urbi en Baja California y en Tecámac (zona metropolitana de la Ciudad de México) los gastos se elevaron 7%, dice Fernando Mayagoitia Witrón, líder del proyecto de innovación y desarrollo sustentable de esa empresa.
Softec estima que, en promedio, el costo de una vivienda sustentable es 20% más alto que el de una vivienda convencional. Sin embargo, gracias a que el pago del mantenimiento se reduce 29% al año, el sobrecosto se absorbe en menos de cuatro años y a partir del quinto los ahorros se convierten en ganancias, explica Orta.

El programa tendrá que desarrollar en el corto plazo los criterios, lineamientos y parámetros que definan a la vivienda sustentable, la normatividad aplicable en códigos de edificación, los métodos de certificación, impulsar el desarrollo tecnológico para crear una cadena productiva completa en el país, esquems financieros para la compra de la vivienda y una base estadística de patrones de consumo.

“México requiere todo un sistema de evaluación y mediciones; está atrasado comparado con Estados Unidos y Canadá porque no tiene una base estadística de patrones de consumo”, dice Mayagoitia.

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