El lujo se fija en México

Donald Trump construye un complejo residencial en Baja California bajo la batuta de su hija Iva
Con tan sólo 26 años es la vicepresidenta de desarrollos y a

“La ubicación es lo más importante”. Para el magnate inmobiliario estadounidense Donald Trump, esta frase es la clave de su éxito. México está en su mapa, y el primer paso es Baja California, entre Tijuana y Rosarito. La responsable es Ivanka, hija del magnate que sigue los pasos de su padre. Y justamente uno de los primeros compradores es el hermano de Ivanka, Donald Trump Jr.

Trump Ocean Resort Baja, en Punta Banderas, Baja California, costará al empresario 200 millones de dólares (mdd). Estará listo en 2008, aunque ya tienen vendidas buena parte de las propiedades. Son 525 condominios en tres torres de 26 pisos cada una, siguiendo el estilo del arquitecto mexicano Luis Barragán. El resort tendrá conserje, albercas, canchas de tenis, restaurante, bar, gimnasio y senderos para caminatas. La segunda de las torres será un SPA en el que se ofrecerán masajes, faciales y tratamientos personalizados con técnicas prehispánicas. El complemento será un puente de piedras colgante sobra estanques de agua, jardines de meditación y un hidromasaje terapéutico al aire libre con una cascada.

Ivanka Trump es la persona designada para dar a conocer el complejo. Para ella, la ubicación del nuevo proyecto de The Trump Organization es perfecta. “Todos los componentes están en equilibrio”, dice. Y lo dice con conocimiento de causa. Con tan sólo 26 años, Ivanka es la mano derecha de su padre en los negocios inmobiliarios, a pesar de que aparece en las portadas de las revistas de moda más exclusivas. Esto no le resta atención como vicepresidenta de promoción y adquisiciones inmobiliarias de Trump Organization, una de las inmobiliarias más importantes del mundo.

A ella se le atribuye la expansión internacional del imperio de su padre. Se encarga de recorrer los países y descubrir ubicaciones con potencial para convertirlos en desarrollos inmobiliarios de máximo lujo. “Participo desde el comienzo: en las negociaciones, la gestión y durante el curso de todo el proyecto, incluso seleccionando el tipo de piso que ponemos”, explica. “Actualmente estoy supervisando 33 proyectos por todo el Globo”. La Trump International Hotel & Tower en Palm Jumeirah, Dubai, es un ejemplo. Otro, es el Trump Ocean Club en Ciudad de Panamá.

El apellido Trump es sinónimo de éxito. De acuerdo con la revista de negocios estadounidense Business Week, nada más esta palabra en el nombre de un desarrollo aumenta la plusvalía de las propiedades 25%. En México, el primer día de preventa de la primera torre de Trump Ocean Resort se vendieron 122 millones de dólares en condominios con precios que oscilan entre 150,000 y 300,000 dólares. En ocho horas se vendió 70% de la segunda torre.

A pesar de esto, Trump no quiso arriesgarse en Baja y buscó socios con los que compartir riesgos y beneficios. Teniendo en cuenta que el público al que se dirigen con este complejo es fundamentalmente estadounidense buscó, para la comercialización, a una empresa especializada de su mismo país, Irongate, con base en California, y con quien tiene otro proyecto en Honolulu (Hawai).

Para la operación y administración se asoció con Destination Hotels & Resorts, quinta compañía estadounidense de gestión independiente, que maneja una cartera de más de 1,000 mdd. Y por fin, para la construcción, buscó un socio mexicano, el veterano Gutsa, que en las últimas décadas ha construido algunos de los edificios más emblemáticos del país, como el World Trade Center de la Ciudad de México.

El primero de la lista
Baja California no es más que el inicio de las actividades de Trump en México. Ivanka explica que ya están planeando dos proyectos en Acapulco y Zihuatanejo, y pronto iniciarán también en Quintana Roo y la Ciudad de México. “Actualmente sólo estamos mirando, pero esos son dos mercados muy fuertes”, dice la heredera sin revelar mayor detalle. “Nos interesa México porque el 43 % del país está a orillas del agua, y los climas son generalmente muy cómodos durante todo el año”.

Los Trump están pensando sobre todo en la generación que está por retirarse en EU, los llamados baby boomers, que en cinco o diez años dejarán sus trabajos con un alto nivel adquisitivo y que buscan una residencia en la que pasar grandes temporadas. Según datos de la consultora Protego, aproximadamente 35 millones de personas entre 45 y 55 años se van a jubilar en la próxima década en EU. El potencial es enorme.

Ivanka es consciente de que lo que buscan estas personas es clima y ubicación junto con un buen precio. “México ofrece actualmente una magnífica calidad por precio en comparación con cualquiera de las propiedades costeras en EU”, explica. Según sus datos, una propiedad en México cuesta una tercera parte de lo que costaría en su país.

Sin embargo, construir en México no es tan fácil como hacerlo en EU. Una de las primeras dificultades que encuentran tanto Trump como sus competidores es la imposibilidad para los extranjeros de poseer una propiedad en la costa. La Constitución lo prohíbe, pero el Gobierno creó una figura para rodear la norma. La Secretaría de Relaciones Exteriores emite un permiso a algún banco mexicano para que éste compre la propiedad en nombre del extranjero por 50 años, aunque después lo puede extender. Toda la tramitología la hace el banco desde la titularidad y registro hasta la contratación de un seguro, que supone 4 ó 5% del valor de la propiedad.

Muchos temen que el parón que está sufriendo la economía estadounidense provocada por la crisis de las hipotecas mal generadas termine afectando a las compras de estadounidenses en México. Ivanka no cree que les afecte. “El mercado de productos de lujo y los productos Trump han permanecido increíble y uniformemente sólidos”, dice.  Su padre no es tan optimista. En una entrevista que dio a la cadena de televisión estadounidense CBS dijo recientemente que hasta el momento la crisis hipotecaria no tendrá un impacto directo en su negocio porque son productos diferentes pero, advirtió, todo puede cambiar sorpresivamente y hay que estar preparados.
En cualquier caso, para Donald Trump, todas estas dificultades merecen el riesgo por las enormes posibilidades de éxito. México ya forma parte de su estrategia.

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