Lafarge aumentará su presencia en México

Pese a su ínfima participación en el mercado nacional, Lafarge quiere crecen en tierras mexican
Con una inversión de 120 mdd en Tula, Hgo., Lafarge podrá pr  (Foto: )
Marisol Rueda

México es un mercado de buena talla”, dice Carlos Castillo, director general de la cementera Lafarge en México. No sólo lo es en materia de potencial de mercado. También, en cuestión de complicaciones. Mientras que en el mundo la francesa es la número 1, en México ocupa la última posición con diferencia. Mayores costos de comercialización con respecto a otros países de América Latina, una compleja distribución y los altos precios de los energéticos son algunos de los obstáculos a los que se enfrenta en un mercado que se reparten en 70% Cemex (tercera del mundo) y Holcim Apasco (segunda).

“Nuestra presencia aquí obedece a una táctica de tener posiciones estratégicas en mercados en crecimiento”, justifica Castillo. Aunque es consciente de su posición, la francesa cree en los milagros y quiere pelear para que se puedan cumplir. Así lo demostró en abril de 2006, con la inauguración de su segunda planta productora en la República, en el estado de Hidalgo. Le supuso un costo de 120 millones de dólares (mdd), pero le ofrecerá una capacidad de producción anual de 600,000 toneladas.

La apuesta tiene lógica. México es el segundo país que más cemento consume en América Latina después de Brasil. Sin embargo, el país no figura entre los principales compradores de Lafarge. La lista la encabezan Brasil y Chile, según la calificadora Standard & Poor’s. Las ventas globales de Lafarge en 2006 fueron de 24,000 mdd (17,000 millones de euros), pero en México su crecimiento fue ligeramente mayor al del sector, de 7%.

Si bien en el corto plazo el gigante mundial no espera aumentar sustancialmente su participación de mercado en México, de poco más de 1%, Castillo se muestra entusiasta con el Plan Nacional de Infraestructura anunciado el pasado mes de julio por el Gobierno Federal. “Si se construye todo lo que se planeó, estamos hablando de aproximadamente 220,000 mdd de inversión”, afirma.

El programa incluye mejoras y construcciones nuevas en puertos, carreteras, aeropuertos y plantas petroleras y eléctricas, y posibilitaría que el sector cementero mexicano pasara de un crecimiento de 3% estimado para 2007, a uno de mínimo de 5% en 2008. Esos dos puntos porcentuales representan 2 millones de toneladas de cemento anuales más. Incluso si Lafarge decide no atacar el mercado de sus competidores, las posibilidades son muchas. “Lo que nos interesa es seguir creciendo con la industria”, señala Castillo.

Entrada en dos tiempos
Lafarge aterrizó en México en 1999 con la compra de Cementos La Polar. Sin embargo, la apuesta fuerte por el país, décimo cuarto consumidor mundial de cemento, no ocurrió hasta 2006, cuando el consumo nacional se situó en 35.9 millones de toneladas, cifra equivalente a 1% del PIB.

Lafarge, aunque cree y pelea por los milagros, es consciente de que a mediano plazo es imposible desbancar en México a sus principales competidoras. Pero sí tiene posibilidades de mantener un crecimiento moderado. “Si compite con servicio y con precio puede incrementar sustancialmente [su crecimiento]”, explica Octavio Campos, director de la División de Costos de Construcción de la consultora Bimsa Reports. “Pero esto no quiere decir que llegue a tener una gran participación”.

La bonanza de la industria de la construcción permeará a todos los jugadores de la industria. “Las empresas en México se han visto beneficiadas de este entorno positivo y así va a seguir siendo”, explica Francisco Chávez, analista de BBVA Bancomer. Los analistas no esperan cambios drásticos en el reparto de mercado, pero sí un gran dinamismo. “Los seis grupos cementeros que están aquí tendrán movilidad en sus participaciones de mercado”, asegura Osmín Rendón, presidente ejecutivo de la Cámara Nacional del Cemento (Canacem).

Y para poder crecer, harán falta inversiones. Este año se espera que el total de la industria gaste aproximadamente 800 mdd en mejorar o ampliar sus instalaciones. Y se espera que año con año la cifra siga creciendo. Lafarge espera anunciar en breve sus planes en este sentido, pero no quiere adelantar nada. “Vamos a tener que invertir si queremos mantener nuestra presencia en el mercado”, devela Castillo sin dar más detalle.

Mientras tanto, a la francesa lo que le importa es aprovechar la demanda nacional de cemento. “No buscamos el liderazgo por la talla en todas partes”, dice Castillo. Al directivo le preocupan más otro tipo de liderazgos. “Lo podemos hacer en seguridad, en mayor protección del medio ambiente y en un mejor servicio a nuestros clientes”.

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