México lindo y barato, para baby boomers

Los menores costos de vida y vivienda intensifican el apetito de este segmento por el país; San Miguel de Allende, en Guanajuato, es uno de los lugares más atractivos para los estadounide
La ciudad de San Miguel de Allende se ha convertido en la r  (Foto: )

Mientras millones de personas en Estados Unidos se preocupan por salvar sus hogares de la crisis provocada por las hipotecas de alto riesgo, a miles de kilómetros de distancia la estadounidense Robin Loving, de 54 años, pasea durante un día soleado por las calles de San Miguel de Allende, Guanajuato, de camino a su casa, donde vive desde hace tres años con su marido.

“Es un lugar pequeño, las personas son buenas, el clima es ideal y podemos caminar a todas partes”, cuenta Loving. Y es que si bien la recesión hipotecaria ha golpeado a muchos segmentos en Estados Unidos, los baby boomers —la generación estadounidense nacida entre 1946 y 1964 que está próxima a jubilarse o ya lo hizo— se han mantenido a salvo gracias a su alta solvencia económica y a su bajo o nulo riesgo para adquirir crédito.

En las próximas dos décadas, los baby boomers conformarán el grupo de población de mayor crecimiento en Estados Unidos y se calcula que durante ese periodo se jubilarán 76 millones de ellos. La oficina del Censo de ese país estima que hacia 2030 habrá un flujo de 15% de estadounidenses a tierras mexicanas.

No podría existir un destino de retiro tan seductor como México para este colectivo, caracterizado por presentar mayores niveles de ingreso y esperanza de vida que las generaciones que les preceden. Para empezar, la cercanía con su país les da la ventaja de visitar frecuentemente, a precios asequibles, a sus familia; además, el costo de los servicios y los seguros médicos en México son más baratos que en Estados Unidos.

Pero el elemento sustancial en esta historia es el alto costo de la tierra estadounidense por su encarecimiento. En la costa oeste de los Estados Unidos, a partir de la frontera con Tijuana, hacia el norte, prácticamente ya no hay un metro lineal frente al mar disponible para construcción. En cambio, las costas mexicanas del Océano Pacífico no sólo gozan de un clima más cálido, sino que aún albergan mucho espacio para edificar a costos mucho menores. “En México las propiedades están valuadas entre cinco y 10 veces más baratas que en Estados Unidos”, explica Claudia Velázquez, directora de estudios de mercado de la consultora inmobiliaria Softec.

Se estima que en Estados Unidos se desarrollarán dos millones de segundas casas en los próximos 10 años y, según la Asociación de Banca Hipotecaria (MBA, por sus siglas en inglés), el valor promedio de la segunda residencia en ese país es de 197,341 dólares. Loving, por ejemplo, pagó menos de 100,000 dólares por su casa de San Miguel de Allende, de 65 metros cuadrados construidos y con un jardín grande, cuando en su antiguo domicilio, Austin, Texas, le hubiera costado lo doble. La mujer, que dedica su tiempo a recaudar recursos para un orfanato, se estableció en la ciudad guanajuatense atraída por su cultura, pero la mayoría de los baby boomers prefiere los destinos mexicanos de playa.

Entre 2000 y 2005, la migración a México de población originaria de Estados Unidos fue equivalente al 15% de quienes en ese país se incorporaron al grupo de 65 años y más, según datos de BBVA Bancomer.

Pese a que la crisis hipotecaria ha desatado cierto nerviosismo en el mercado, Softec no identifica grandes descalabros este año en el segmento de segunda vivienda. Velázquez explica que los problemas económicos de varios bancos en Estados Unidos derivados de la gran parte de sus portafolios que fue invertida en créditos riesgosos podrían llegar a afectar las inversiones de compra o producción vacacional en México en la medida en la que estén involucradas con el sector financiero estadounidense. “Sin embargo, hemos notado que una importante cantidad de desarrollos proviene de inversionistas mexicanos, canadienses, europeos y, sobre todo, españoles, así que este efecto negativo puede paliarse un poco”, señala la especialista.

Una proporción considerable de compradores de bienes raíces, tiempos compartidos o vivienda de tipo fraccional en México es estadounidense, pero no se ubica dentro de la categoría de alto riesgo en materia crediticia. “La gente que está adquiriendo propiedades vacacionales aquí no tiene problemas para comprar, no tienen riesgos de calificación para una hipoteca en su país”, afirma Velázquez. Sin embargo, agrega que las políticas crediticias hacia este segmento podrían endurecerse como consecuencia de la crisis hipotecaria en Estados Unidos.

El ingreso anual promedio de los estadounidenses es de unos 46,000 dólares, mientras que el de los baby boomers es de 75,000. Para 79% de estas personas la diversificación de activos es un elemento muy importante y la media de su riqueza en bienes raíces es de 30%. Su ciclo de consumo-inversión en propiedades está clasificado en primera residencia, segunda y turismo de tipo fraccional, según un estudio de BBVA Bancomer presentado en septiembre pasado.

Estos datos, aunados a los bajos precios de la vivienda y el costo de vida, garantizan que México seguirá posicionándose como el destino favorito de los baby boomers y de otros norteamericanos, incluso, con menores ingresos, según analistas. “Hay propiedades caras destinadas a los estadounidenses, pero no son la mayoría.

La gran parte se ubica por debajo de lo que pueden encontrar en Estados Unidos”, señala Velázquez.

De hecho, la consultora inmobiliaria no ha rebajado sus expectativas de crecimiento en este segmento para este año, en el que proyecta la venta de aproximadamente 23,000 y 25,000 unidades catalogadas como residencias turísticas con precios a partir de los 100,000 dólares.

Tales pronósticos no sólo están respaldados en el nicho de los baby boomers, sino también en el de los compradores europeos que empiezan a adquirir propiedades en el sureste de México y los nacionales, que prefieren destinos como Acapulco y Puerto Vallarta.

Los desarrolladores mexicanos, en general, tampoco han dado marcha atrás en sus proyectos. “Uno no para una construcción porque le vaya mal dos o tres meses, hay que pensar a largo plazo. En 2009 pensamos recuperarnos”, afirma Ernesto Coppel, presidente de la Asociación Mexicana de Desarrolladores Turísticos, y de Pueblo Bonito Hotels & Resorts, constructora de propiedades turísticas dirigidas a los estadounidenses, principalmente, en Los Cabos.

El sector de tiempo compartido y turismo fraccional estima para este año una baja de entre 8 y 10% frente a los 3,000 millones de dólares obtenidos en 2007, pero para contrarrestar el descenso se reforzará la promoción de México, especialmente en California (Los Ángeles y San Francisco), Seattle, Chicago, Colorado, Texas y Arizona, que son los que proporcionan alrededor del 80% del turismo estadounidense al país. “Hay mucho más negocios en el mercado y mientras más competencia exista, más ventas habrá”, apunta Coppel.

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