No más castillos de arena, visión 2009

En 2009 la vivienda económica promete ser el producto más seguro para sortear la crisis.
Miriam Pineda

Existe una gran incertidumbre de lo que perfila el 2009 para la economía. Un ambiente de temor generado por las respuestas ambiguas ante el rescate bancario en Estados Unidos y por los contagios globales incluyen a México y afectarán necesariamente al sector construcción, que tradicionalmente ha resultado afectado en anteriores crisis. Por supuesto, los constructores no quieren revivir la historia de quiebras derivadas de una estrecha liquidez, el aumento exorbitante de deudas, la falta de crédito y baja en la demanda de obras de vivienda e infraestructura.

“Hay que tener prudencia en las inversiones, los planes de construcción se deben compactar en etapas muy pequeñas para evitar riesgos. Básicamente se debe disminuir la cantidad de viviendas a ejecutar, para no quedarse con un inventario muy grande que podría llevar incluso a la quiebra”, advierte Arturo Garza, vicepresidente nacional de la Cámara de a Industria de la Construcción (CMIC).

La construcción de vivienda económica no parará
Habrá que ser selectivo en los productos crediticios que ofrecen el sector bancario y las instituciones locales y estatales, porque no todos se acomodan a la realidad del mercado. “Sólo dos productos están funcionando: la vivienda económica de Infonavit y la vivienda media de Cofinavit y Banamex para trabajadores de entre 7 y 10.9 salarios mínimos. Es riesgoso hacer vivienda que no satisfaga las características del producto crediticio adecuado”, asegura Garza.

Toda la cadena productiva analiza las señales de los mercados que afectan los precios de sus materias primas, las tasas de interés y la disponibilidad de los créditos para realizar las obras, especialmente en el arranque de las mismas. Revisan las acciones del gobierno que indiquen que “el tren de la economía” siga en marcha. Por ejemplo, a principios de octubre se anunció un incremento de 1,000 millones de pesos (mdp), que significa un aumento de 25% en los subsidios de vivienda dirigidos a familias con ingresos menores que cuatro salarios mínimos para ser ejercido en los últimos tres meses de 2008, al tiempo que para 2009 comprometió otros 5,000 millones en dicho programa.

De acuerdo con la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), la complejidad para obtener flujos de capital hacia créditos puente ya está contemplada y quedará atendida a través de Nacional Financiera (Nafin) y Sociedad Hipotecaria Federal. Por lo pronto, en el cierre de 2008 —comentó Carlos Gutiérrez, director de dicho organismo—, existen 40,000 mdp disponibles para atender las carencias de los intermediarios financieros.

“Ya tenemos los créditos para los trabajadores, los subsidios y se tendrán las casas, por lo que el círculo virtuoso no se rompe y se mantiene para el siguiente año. Es suficiente para arrancar cinco o seis meses del año, y si los flujos comienzan a reactivarse y a normalizarse, tal vez no sea necesario que la banca de desarrollo le inyecte recursos. El punto es que no falte flujo de efectivo”, comenta.

Además de la disponibilidad de crédito, los desarrolladores de vivienda se mantienen alerta del incremento en los precios de sus insumos, que en 2008 sufrieron un alza de 3.8% en la vivienda social.

En este rubro, las perspectivas parecieran ser favorables debido a la estabilización de costos, derivada de la menor demanda provocada por la cancelación de obras a nivel mundial y menor precio del petróleo, consecuencia del poco favorable escenario económico global.

En obra pública, la incertidumbre también ronda a los empresarios del sector, quienes ya ajustan sus programas. Incluso, hay proveedores que cierran líneas de producción.

“Hay incertidumbre a pesar de que el mensaje de las secretarías de Hacienda y de Comunicaciones y Transportes, de que va a seguir habiendo apoyo, mas parece ser que todo está detenido”, señaló Arturo Tapia, representante de Promotora y Constructora del Nayar.

El punto en 2009 es lograr que no se repita el escenario del 2008 como la lentitud del arranque en la ejecución del presupuesto, ya que para el cierre del primer trimestre el gobierno sólo había erogado el 16% de los recursos destinados a infraestructura y para la mitad de año sólo se había llegado al 38%.

A fin de no repetir la historia, los constructores cabildearon con el Congreso para corregir la designación de obras a ejecutar en el año. “Es poco afortunado que caiga dinero etiquetado a obras que no se pueden construir porque no tienen los trámites preliminares resueltos. Es un momento en que tenemos que hacer equipo y privilegiar las obras que están listas, independientemente de quien las propuso”, considera Humberto Armenta, presidente de la CMIC, quien también reconoció que el gobierno ejerció un presupuesto récord en 2008 en este rubro por 353,000 mdp.

Otro factor benéfico para las constructoras es que, derivado de la reforma Hacendaria, ya se comienzan a ejercer presupuestos multianuales para proyectos específicos, lo que trae un alivio a los empresarios que tradicionalmente vivían un flujo interrumpido de recursos y derivará en una reducción del costo de las obras.

A pesar de estos avances, el tema crediticio es un factor de preocupación. “Claramente en el mundo se han ido apretando las condiciones de crédito, ésa es una nueva que vamos a tener hacia delante”, reconoció Gerardo Rodríguez, titular de crédito de la Secretaría de Hacienda. El país cuenta con una banca bien capitalizada con índices superiores al 15%, por lo que existe bastante espacio para participar en proyectos de infraestructura. “Es simplemente armar bien los proyectos y a través del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin) apuntalar la estructura de capital de los mismos para lograr que la participación del sector bancario no disminuya”, agregó.

Francisco Cobos, director de Asesoría Financiera de Deloitte, consideró que los bancos van a detener el financiamiento por razones naturales, al tener que esperar la estabilización de los mercados, mientras que el gobierno debe darse un tiempo para instrumentar los proyectos a los que están dirigidos los recursos disponibles. Por ello, es positivo que se cuente con varias “ventanillas” como Banobras, el Fonadin e incluso Nafin.

“En realidad lo que falta es quien aterrice estos proyectos, sobre todo para los estados… por primera vez en mucho tiempo y con todas las modificaciones legales en que se ha trabajado no es que no haya recursos, el problema es que no hay proyectos listos”, afirma Cobos.

Es así, que el reto del gobierno y de la iniciativa privada será acelerar esta etapa de planeación a fin de consolidar los proyectos en sus fases técnica, financiera y legal para poder ejercer el gasto de manera pronta en 2009, al tiempo que cruzan los dedos para que haya estabilidad en los mercados y se den las condiciones para reactivar el crédito proveniente de la banca privada.

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