Punch líquido, Corporativo Rotoplas

En cada punto de este espacio se funden principios empresariales con elementos constructivos.
Detalle del mural de la Recepción con secciones de tubo de P
Alain de J. Prieto Soldevilla

Oye Gabriel, y finalmente, ¿en qué estilo quedaron nuestras oficinas? —pregunta uno de los directivos de Rotoplas la noche de la inauguración.

—Retroagogó tecnológico ecléctico —responde el arquitecto con seguridad, causando una reacción entusiasta entre los presentes, quienes se encontraban ante una obra poco convencional con instalaciones de todo tipo recorriendo el lecho bajo de losa; plafones elípticos; mamparas en ángulo obtuso y una atractiva escalera de acero.

“Seguramente alguien se espantará y se erizará cuando le digan el estilo que le pusimos esa noche; la verdad nos lo inventamos, así salen muchos estilos de arquitectura... inventando”, relata Gabriel Salazar cofundador de usoarquitectura, despacho que en sociedad con la firma ra creó estas oficinas que se extienden en dos plantas y abarcan casi 2,000 m.

¡Nos cambiamos!
El cliente tiene más de 25 años en el mercado de productos para conducir, almacenar y filtrar agua. Su matriz administrativa se encontraba hasta hace poco más de un año sobre Paseo de la Reforma entre la Diana Cazadora y el Ángel, en la zona centro de la Ciudad de México, pero el proyecto de mudarse ya era una idea acariciada desde antes. “A finales de 1995 ocupábamos medio piso. Poco a poco crecimos y estábamos en pisos diferentes. La operación era cara y complicada y resultaba ineficiente desplazarse e interactuar; teníamos sólo 12 cajones de estacionamiento cuando ahora tenemos 80”, expresa Eduardo Santos, director de Unidad de Negocios 2 de Rotoplas.

La idea de cambiarse tomó fuerza en 2006 y fue pensada en sincronía con el giro que daría la empresa en cuanto a imagen y procesos. “Buscaban una zona con mayor presencia —comenta Fernando Castañón, cofundador de uso—; venían de un edificio donde la gente no se conocía entre sí”. Por ello, reunir a quienes debían estar próximos y organizarlos bien por procesos a nivel estaciones de trabajo era prioritario al realizar este proyecto. También fue significativo acceder a un edificio nuevo, inteligente, más al norte, en el número 115 de la misma avenida, frente a la Fuente de Petróleos Mexicanos.

Por su parte, Eduardo recuerda que al principio les preocupaba un nuevo acomodo ya que anteriormente contaban con oficinas privadas y grandes: “Fue radical el cambio pero la gente está muy contenta porque sus espacios son muy funcionales y todos tienen derecho a la luz, literalmente”.

La mudanza también impactó en los hábitos de oficina. El corporativo no sólo sería ergonómico, moderno y funcional, sino que traería consigo una nueva realidad de convivencia para la que fueron organizados talleres y capacitaciones: “Aprendimos a modular la voz en un espacio compartido y desarrollamos la política de ‘escritorio limpio’. Hoy respiramos un ambiente más cordial”, asegura el director de Unidad.

Para cumplir con esta intención, los diseñadores llegaron al grado de solicitar a la constructora GA&A que trazara con reventón en el piso el proyecto entero para que los futuros inquilinos dieran el visto bueno; “algo completamente inusual; se traza para construirlo pero no para que el cliente lo apruebe”, señala Gabriel.

Representar las plantas 1:1 tenía por objeto mostrar dónde quedaría cada quién. “Imagínate todo este piso vacío trazado y paseando nosotros con el Director General. Una vez pedí una silla prestada porque todos los directores tenían mucha incertidumbre acerca de cuál iba a ser su vista cuando estuvieran sentados en su lugar. Hicimos una plantilla de los escritorios, pusimos la silla. ‘Ésta es tu estación de trabajo; Ésta es tu mesa donde vas a atender personas’. Esa negociación estuvo divertida porque nos sentábamos así: ‘Mira aquí vas a ver la bandera, el Campo Marte’. Ya es raro que alguien pueda ver árboles desde su oficina, es una fortuna”.

Por el gusto de trabajar
El proyecto atendía a una serie de premisas muy acordes con el perfil de Rotoplas, narra Roberta Rojas Aboumrad, titular de ra. “La empresa quería eficientar lo más posible. Son altamente organizados y cuentan con todos los ISO y certificados. Querían privilegiar la comunicación y el trabajo en equipo, tener una máquina perfecta”. Los proyectistas destacan que la relación con los gerentes de la compañía fue de gran confianza desde el principio, lo cual resultó de vital importancia porque sentían que sus necesidades eran tomadas en cuenta. Gabriel recuerda que una de las solicitudes del Director de Finanzas era contar con espacios que exhibieran tecnología: “En algunas zonas no lo puedes hacer, hay ciertas condiciones de acústica que tienes que dar; un privado con instalaciones aparentes no es muy agradable”. Planos detallados fueron realizados para este fin, ya que las trayectorias de tuberías y ramales tienen una relación directa con el sembrado arquitectónico, además de haberse supervisado con detenimiento la colocación de cajas, canastillas, colganteos, abrazaderas, e identificación de tuberías descubiertas.

Los arquitectos también determinaron que la distinción espacial debía imponerse a los señalamientos tácitos, por lo que dieron personalidad y una lectura fácil a cada sector: “Está usted ahora en una sala de juntas; está usted en un área pública —está alto, está abierto—, puede usted reírse si quiere; está usted en un plafoncito más bajo: contrólese porque es un privado de dirección o una sala”.

Asimismo, uso y ra procuraron las dinámicas interpersonales desprendiéndose de la ortogonalidad rígida y enclaustrada. Con las tendencias de mobiliario corporativo que han imperado en la Comunidad Europea, “nos fuimos con la idea de quitar las divisiones, estar más próximos”, refiere Roberta. Por ejemplo, en el piso 17 las resoluciones rápidas y la logística son esenciales para los ejecutivos. “La vista es libre, se pueden llamar. Pero también se tomó en cuenta la privacidad acústica mediante phone boots, cabinas privadas para llamadas y asuntos confidenciales”.

En ciertos núcleos aparecen mesas de apoyo; en otros, la actividad impone acomodos más cerrados como en la ‘isla’ de contadores. Nadie quedó sin lugar propio, como es el caso de los choferes, quienes cuentan con un área ex profeso. Así, trascendió la solución espacial que el cliente aprobaría. Sólo faltaba encontrar el mobiliario adecuado.

Todos a sus puestos
Una vez decidida la estrategia, los despachos se abocaron a explorar arreglos y tipos de amueblado para las casi 130 personas que trabajan en el corporativo. Después de ensayar con algunos sistemas en conjunto con la mueblera Herman Miller y las gerencias de Rotoplas, darían con la solución: el Resolve Office System, una estructura basada en ángulos de 120° que forman células de trabajo abiertas. Esta línea modular, creada por la diseñadora Ayse Birsel, “promueve un sentir comunitario y transmite una escala humana”, como lo indica el fabricante. No es nada casual haberse topado con esta disposición que parece ideada para ajustarse a la geometría de las plantas libres de la torre anfitriona. Además, el Resolve es un diseño que logró el Premio de Oro por Excelencia en Diseño Industrial (IDEA), entre otros reconocimientos. “Lo que genera es que no haya pasillos largos y que siempre haya un remate cuando das la vuelta. A lo mejor la gente en situación de 90° no podría sentirse tan dinámica. El cliente nos entregó un documento que decía cómo querían sus nuevas oficinas: ‘Con mayor interacción’; ‘Que las cosas sucedan con mucho punch’; ‘Los invito a divertirse en un lugar que es como nuestra casa’, etc. Un feedback sensacional”, afirma Gabriel.

“Entrevistamos a todos para ver cómo funcionaban los departamentos y empezamos a acomodarlos. No puedes arriesgarte a que se cambien y no puedan trabajar porque esta persona debe estar cerca de esta otra. Ahora que los ves, te lo dicen ellos, son más eficientes, comprobado”, observa Fernando.

En dirección, salas de juntas y gerencias otras decisiones fueron tomadas. Los muebles fueron provistos por ESSMED, conocida representación de mobiliario italiano; buscaron suministrar una imagen elegante, sobria y que no quedara desplazada por las modas en un tiempo breve; la respuesta recayó en la marca ALEA, con las líneas Zefiro y Eracle, esta última “por primera vez utilizada en Latinoamérica”, detalla Roberta.

En el campo de la iluminación se inclinaron por empotrados, cajillos luminosos y equipos tipo campana en el piso 17, acordes con la ausencia de plafón. En general se realizó separación de controles por bloque favoreciendo el ahorro y la propia operación.

Agua por doquier
Una de las aspiraciones del propietario debía satisfacerse de la manera más natural y recurrente: el agua. “Como empresa líder que la maneja como materia prima, querían su presencia en las oficinas; pero es complicado su mantenimiento. Básicamente la solución fue manejar elementos que reflejaran la luz, formas curvas en todo el lugar; así llevamos el agua a las oficinas”, explica Fernando.
Junto con esto, Rotoplas concibió una idea imperante: sus productos debían verse por todas partes. La recepción, en el piso 18 da cuenta inequívoca de ello al lucir un muro transparente repleto de burbujas. “Este mural está hecho con ‘donitas’ de varios calibres de Tuboplus. Rellenarlo fue una faena que duró varios días. Tiene iluminación detrás y el logotipo es de vinil autoadherible”, desglosa Salazar.

Pero no sólo lo emplearon como textura. La tubería hidráulica también se dejó aparente para llevar agua potable a los usuarios. “Cada sala de juntas debía tener un Filtroplas. Diseñamos muebles de apoyo con filtros de sobreponer; además de que tienes agua exhibes el producto”, completa Fernando.

Asimismo, otros detalles provinieron de una visita a la planta de Lerma donde apreciaron procesos industriales con el plástico del cliente: “Regresamos con un costal lleno de piececitas que pensamos podían verse interesantes. En la sala de Mercadotecnia ves conectores hidráulicos macho-hembra que pareciera que te van a aprisionar”, remarca Gabriel.

De estas inquietudes emergió una idea de especial mención que vino como anillo al dedo: registros para instalaciones en plafón hechos de tapas de los tinacos que fabrica el propietario, solicitadas para este fin en plástico blanco.

Otros toques líquidos quedaron de manifiesto. Roberta consigna que algunas de las figuras prehispánicas que son exhibidas en marcos blancos fueron traídas del anterior corporativo y aluden al agua. “Además la escultora Yvonne Domenge creó una pareja de gotas, una de resina y una de aluminio, como un atractivo punto de referencia. El arte siempre ayuda a la creatividad y a los negocios”, asegura la arquitecta.

Allá arriba
Desde las especificaciones fue tomada en cuenta una condicionante decisoria: subir a 60 metros materiales, muebles y personal. Durante la obra, que abarcó poco más de cuatro meses, debieron ajustarse a los horarios de ingreso de insumos que establece la administración del edificio y contemplar su ruta a las alturas. “La modulación de los cristales de canceles tuvo que ver con el espacio máximo disponible en diagonal que se tiene en el montacargas”, aclara Gabriel. También tuvieron en mente que no importaba qué tipo de escalera comunicara las dos plantas, ésta tendría que llevarse en secciones hasta su sitio final. “Se hizo un análisis con GA&A.

Abrir un hueco en la estructura era un poco de drama”, recuerda Roberta. Con tubo de 20 pulgadas acabado con pintura de avión y doblada en tres diferentes circunferencias, la ‘vértebra con costillas’ sostiene los peldaños de donde surge a su vez el barandal en un gesto continuo. Es desmontable y versátil para acoplarse a cualquier nuevo espacio. La helicoide esculpida por Yvonne Domenge “es un ícono, una obra de arte auténtica”, aprecia Gabriel.

Asimismo, lejos del núcleo sanitario que ofrece el edificio, fueron necesarias instalaciones adicionales para los baños de la Dirección y las estaciones de agua. Fernando admite que no estaba permitido ranurar la losa; sin embargo, con las recomendaciones de los estructuristas originales se hicieron perforaciones en el entrepiso.

Práctico y seguro
Como prestación y requerimiento peculiar, el corporativo cuenta con regaderas y casilleros. La empresa tiene plantas en Sudamérica y en varios estados de la República. Muchos directivos tienen que viajar, “llegan a las 8 de la mañana al aeropuerto y de ahí a la oficina. Salen en un viaje largo en la noche ya frescos. Inclusive hay un espacio para cortarse el cabello en uno de los baños”, explica Gabriel.

No hay servicio de comedor, solamente una cocineta con varias mesas donde el personal puede calentar su comida. “Si hubiera sido un requerimiento tendríamos que haber entrado cabalmente con una cocina que hubiera ocupado una importante superficie. Involucraría extracción de olores, mantenimiento, flujo de comida y desechos”, estiman los arquitectos.

Una garantía en la que también trabajaron fue en el rubro de protección civil. En correspondencia a las normas analizaron las alternativas de desalojo. Gabriel calcula que “como el edificio tiene rociadores, hay recorridos holgados para llegar a la salida de emergencia desde el punto más lejano que indudablemente cumplíamos. Desde el lay-out del mobiliario indicamos una circulación principal para que de esa forma todos puedan llegar ahí y salir”.

La Dirección tiene dos salidas de emergencia, aclara Fernando. “Diseñamos la señalización en conjunto con un proveedor para la ruta de evacuación. En cualquier parte te encuentras con la misma identificación”.

El método
No es un secreto: uso siempre está en contacto con el cliente. “Sería muy aburrido si no lo hicieras, te convertirías nada más en una maquiladora si no pudieras sentir un poco más lo que hace una empresa; por lo menos enterarte, decir: ‘¿qué vendes tú?’, te dan unas cátedras tremendas”, reconocen.

Por salud y por política, prefieren a los clientes que confían en ellos plenamente. “Rotoplas es una evidencia de eso. Cuando te sueltan toda la confianza, sabes que hay lineamientos que tienes que seguir, en base a eso propones y lo encaminas a cosas más arriesgadas y todos ganamos”. Su filosofía también aplica en este proyecto. “Yo creo que la premisa de una oficina es buena silla, buena luz, buena ventilación... y que la chamba te guste”, concluye Gabriel Salazar

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