Reichstag, el centinela alemán

En Berlín
Carlos Jesús González

Me encuentro hacia la mitad de una fila de unas 80 personas y llueve sobre Berlín. Pero si niños y ancianos resisten, yo resisto. Después de todo no se viene a diario al legendario centro neurálgico de la política alemana donde el tiempo ha resguardado millones de ideas que han girado alrededor de ese concepto tan humano que es la ley.

En Castellano es conocido como Parlamento Alemán pero prefiero respetar el nombre en su idioma original, Reichstag, que se conserva desde fines del siglo XIX. Es inevitable recordar que entre sus cicatrices se hallan los restos de un incendio en 1933 (los nazis culparon a los comunistas) e incontables bombardeos rusos en la 2ª Guerra Mundial —que destruyeron la cúpula original—. Eso por no hablar de los rastros invisibles, de lo atestiguado por miles de individuos justo en la misma explanada en la que ahora estoy parado, ya fuese la declaración de la República de Weimar, un concierto de Michael Jackson o el anuncio de la reunificación de Alemania, en 1990. De ahí quizá que el artista Christo acertara al cubrirlo completamente con telas en 1994: o el edificio era renovado o mejor se empaquetaba y se guardaba en el clóset.

Si bien la respuesta final no la dio directamente Sir Norman Foster, sí que lleva su firma. Al entrar al edificio —gratuitamente, por cierto— y tomar el ascensor hacia la cúpula, es posible percibir esa convivencia entre pasado y futuro que no solamente caracteriza al Reichstag, sino que se erige como sello particular de Berlín. La estructura semicircular de vidrio —que no era parte del diseño original, pero incuestionable para el gobierno alemán—, está enmarcada por dos rampas helicoidales.

Desde su centro uno puede divisar el interior del Parlamento y a sus integrantes. Responde al objetivo de “hacer la democracia visible”. Quizá es hasta que uno está ahí y se enfrenta a una inmejorable vista de la ciudad, que el lema en la entrada y que pende hace más de un siglo adquiere un nuevo sentido: Dem Deutschen Volk (para el pueblo alemán). Es aquí, en las entrañas de este silencioso centinela, donde hoy este pueblo puede mirarse a sí mismo.

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