Un legado solar

Conocida como la Capital Solar de Alemania, la ciudad de Friburgo es un testimonio urbano.
Las celdas fotovoltaicas predominan en el paisaje urbano en  (Foto: )
Joe Karten

La luz del sol se refleja en una sobrilla de panel solar junto a una tienda departamental de modas femeninas en Friburgo, Alemania. El cielo es azul y el sol tibio, a pesar de que estamos a finales de octubre. Ésta es la parada final en mi viaje por el norte de Europa en busca de edificios autosustentables. Finalmente he llegado a Friburgo. El clima soleado y la agresiva agenda solar han elevado rápidamente esta ciudad al rango de Capital Solar de Alemania.

Los paneles fotovoltaicos y los colectores de energía térmica no se limitan a unos cuantos proyectos insignia con bandera de sustentabilidad. Donde quiera que vaya veo azoteas, fachadas y toldos con paneles fotovoltaicos o laminados fotovoltaicos integrados en vidrio. Esta tendencia se está volviendo común en toda Alemania, y Friburgo ha estados a la cabeza. Hay dos razones para ello: Alemania es un país con una cultura que toma en serio una sana política ambiental, de modo que acoge las tecnologías favorables a la ecología. El gobierno también ha sido un instrumento de esta tendencia al ofrecer grandes incentivos para instalar sistemas fotovoltaicos.

Ejemplos destacables
Friburgo es la sede de algunos proyectos insignia que merecen explorarse. Uno es una fábrica de paneles solares fotovoltaicos que es el primer edificio industrial de la nación con cero emisión. Otra innovación es un grupo de residencias tipo “energía superavitaria”, que producen más energía de la que consumen (ver recuadro Cogeneración, p.122).

Los distritos de energía mixta sustentable de Vauban y Riesefeld ofrecen un ejemplo de cómo la ciudad plantea soluciones al desarrollo sustentable. El Solar Info Center es un edificio que alberga a firmas que trabajan en la industria de diseño y construcción sustentables.

El Mapa Regional Solar de la ciudad muestra un total de 30 proyectos en sus límites urbanos, que van desde estaciones de energía solar hasta plantas de investigación solar e instalaciones de calentamiento y enfriamiento solar. Un ejemplo es el Centro de Educación Solar Euregio en el campus del Instituto Técnico Richard Fehrenbach. Este edificio es una herramienta práctica para capacitar a electricistas en la instalación de sistemas de energía solar.

La Solar Fabrik es un edificio impresionante. A primera vista, no parece una fábrica de producción de paneles fotovoltaicos (PV). Una fachada inclinada de vidrio que mira al sol da entrada a un moderno edificio de oficinas bañado en luz natural. Los numerosos PV, montados en fachadas-cortina y en la azotea, generan silenciosamente electricidad. Una quinta parte de la electricidad utilizada por esta planta proviene estos paneles; el resto está producido por un cogenerador de calor y electricidad que utiliza aceite puro de colza como combustible.

El edificio está orientado para aprovechar la energía del sol, con ventanales al sur que reciben calentamiento pasivo e iluminación y pequeñas ventanas al norte para reducir al mínimo las pérdidas de calentamiento y enfriamiento. Las persianas colocadas sobre la fachada de vidrio resguardan al edificio del asoleamiento durante el verano, pero permiten la entrada de la luz solar durante el invierno.

El calentamiento y enfriamiento adicional del aire se obtiene mediante un sistema geotérmico que hace circular el aire de arriba hacia abajo a través de una red de tubos para acondicionarlo a la temperatura constante del suelo, de 16° a 18°C. Este aire se introduce al edificio en las corrientes normales y ayuda a satisfacer la carga de calentamiento o enfriamiento. Las ventanas colocadas en la parte superior de la fachada de vidrio se abren y cierran mediante las señales de los sensores de calor ubicados en el interior.

Esto proporciona una brisa de aire enfriado por la tierra y expulsa el aire caliente por la parte superior de la pared cortina.

El uso de energía renovable no es lo único sustentable del edificio. El agua de lluvia recolectada en las superficies de la azotea se almacena en una cisterna de 50 m3 para utilizarse tanto en irrigación como en retretes. Se evitó el uso de PVC en todos los materiales de construcción, tanto por su dañino proceso de producción como por las preocupaciones de emisión de gases contaminantes. El proceso por el cual Solar Fabrik elabora los PV es neutro respecto al CO2. Éste es un edificio industrial libre de emisiones contaminantes en el ciclo completo.

Casas pasivas
En el distrito de Vauban existen otros desarrollos interesantes. Esta comunidad de 5,000 habitantes en la sede de negocios que ocupan las plantas bajas de muchos edificios de uso mixto. Cuando se inició el desarrollo en 1994, se exigió que los edificios satisficieran todas sus necesidades de calentamiento con 65 kWh/m2. Esto es en la actualidad casi la norma en Alemania, con límite de energía codificado 70 kWm/m2; pero en aquel tiempo era el código de energía más estricto de cualquier parte.

Esta área también ha generado algunos proyectos muy innovadores que incluyen la construcción de casas pasivas y los “edificios de energía superavitaria” (“plus energy”). La finca de energía superavitaria Schlierberg (Plus Energie Schlierberg Solar Estate), en Vauban, también aprovecha las tarifas de cogeneración, lo que los convierte en generadores de dinero: los propietarios reciben un ingreso de la compañía de electricidad por la energía que producen anualmente.

Las casas en la finca solar Schlierberg son notablemente más caras que las casas ordinarios de Friburgo. Una casa ordinaria cuesta, llave en mano, entre 2,000 y 2,300 euros por metro cuadrado, mientras que las casas Plus Energy cuestan arriba de 3,000 euros por metro cuadrado. Esto se debe principalmente a los precios de las celdas fotovoltaicas. Sin embargo, otros proyectos basados en diseño pasivo para ahorrar energía son bastante más asequibles.

Las “Passivhaus” diseñadas por la firma arquitectónica de Friburgo Meinhard Hansen, obtienen un alto nivel de eficiencia energética mediante la orientación solar pasiva, diseño de ventanería y una envolvente de edificio muy hermética y altamente aislada. Con un costo inicial 10 al 15% superior al de la construcción tradicional, los edificios ahorran 90% en calentamiento y enfriamiento cada mes.

Sentado en un departamento de Hansen en Vauban, me doy cuenta de lo cómodo que es el interior. No hace mucho frío afuera, quizá 13°C, pero llueve. El interior de la casa está a una cómoda temperatura de 22°C. La temperatura se mantiene únicamente por el intercambiador de calor del sistema de ventilación, que transfiere calor del aire que sale al aire que entra. La energía requerida por el sistema de ventilación es aproximadamente la misma que la necesaria para un foco de iluminación encendido continuamente. En días muy fríos, se enciende automáticamente un elemento de calefacción, pero solo durante un corto tiempo. El aislamiento del edificio retiene bien el calor. Los mayores costos iniciales se deben a las ventanas de triple vidrio de alto desempeño y al aislamiento de poliestireno, de 40 cm de espesor, que se utiliza en todas las paredes exteriores. Pero la mayor parte de los ahorros provienen de la orientación solar pasiva, que no añade costos al proyecto.

Este ahorro solar no es ni siquiera lo que hacen que se vendan los departamentos. Hansen ha descubierto que es más probable que la gente los compre por su diseño y su aceptación por popular en la comunidad. La eficiencia energética de los departamentos es sólo una razón adicional para hacer la investigación.

La ciudad de Friburgo es un testimonio de que los edificios sustentables son factibles y asequibles. Par mayor información sobre estos proyectos y acerca de lo que está sucediendo en Friburgo en materia de construcciones de energía solar, visite www.solarregion.freiburg.de. Para ver estudios de casos de edificios sustentables en Europa, puede consultar la página:

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