Un negocio que se aprieta

El mercado de vivienda media comienza a saturarse en algunas ciudades del país. Presidente del Consejo de Administración
Hugo Salvatierra

¿Ya despegó el mercado de vivienda media?
Sí, ha sido tan fuerte que algunos lugares ya están un poco saturados, tal es el caso de Torreón y Querétaro. Todo mundo se dedicó a construir este producto, porque dejaba muy buenos márgenes; es como fabricar un Cadillac en vez de 12 Tsurus o una vivienda de un millón de pesos que equivale a cuatro de 250 mil pesos.

 ¿La saturación será buena o mala en el futuro?
Tiene que ver con periodos. A veces falta mercancía, pero también hay épocas en las que sobra, entonces es necesario esperar un año o dos para colocarla y volver a producir. En el Distrito Federal (DF) vemos saturación de la vivienda de entre uno y dos millones de pesos; se está vendiendo muy lentamente porque incrementó la oferta en mayor proporción que la demanda. En la vivienda media sucede un problema parecido en algunos lugares, pero en muchas plazas el producto todavía es importante.

¿El cliente se beneficia con la saturación?
La saturación es muy buena, porque si el productor quiere colocar la mercancía tiene que bajar los precios, dar un mejor producto y ofrecer más facilidades. Antes, un promotor podía vender una o dos viviendas al día, cerca de 60 al mes, pero ahora está vendiendo 15 o 20, entonces debe pensar en ofrecer al cliente algo adicional: unos regalan la cocina, otros dan el teléfono o hacen más grande la vivienda.

¿La saturación generará problemas?
No, simplemente hay que tener cuidado. El promotor tiene que afilar el lápiz, hacer mejores números y pensar que el retorno de su inversión no va a tener la rapidez que originalmente había presupuestado. El negocio se le aprieta un poco, pero nada más.

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