Los monopolios y el crecimiento

El profesor de la Universidad de Loyola, Pablo Peña, dice que los monopolios generaran ineficiencia; “pero no hay evidencia de que los monopolios encabecen la lista de obstáculos para el crecimiento”.
Pablo Peña *

En el artículo “El freno de Carlos Slim” publicado el 5 de junio de 2009 me referí a la falta de evidencia sobre la conexión entre el monopolio en telecomunicaciones y el crecimiento de la economía mexicana. Mi intención no fue justificar a los monopolios, pintándolos como algo bueno o como un mal necesario.
Los monopolios generan ineficiencia e iniquidad. Y como dije antes, los monopolios deben combatirse —para eso están la ley para la competencia y las dependencias encargadas de aplicarla.
En materia de crecimiento, no está claro cuáles son las consecuencias de los monopolios.
Imaginemos que hay dos países, uno con monopolios y otro sin monopolios. La teoría económica diría que el país con monopolios tendría un menor ingreso que el país sin monopolios. Sin embargo, hasta donde sé no hay una teoría que tenga conclusiones contundentes en cuanto a las tasas de crecimiento de los dos países.
Por ejemplo, ambos países podrían crecer a la misma tasa, que podría ser alta o cercana a cero—en cualquier caso el país con monopolios siempre tendría un nivel de ingreso menor al del país sin monopolios.
La intención del artículo “El freno de Carlos Slim” fue establecer que no puede culparse a un monopolio en telecomunicaciones de las bajas tasas de crecimiento de la economía mexicana. Son muchas las variables que determinan el paso al que crece el ingreso en un país: la inversión en capital humano y físico, la apertura de la economía al comercio exterior, la eficiencia del sistema financiero, la estabilidad de las políticas públicas, el estado de derecho, la disponibilidad de recursos naturales, por nombrar unas cuantas.
Aunque un monopolio puede tener un papel en la obstaculización del crecimiento, no está claro si ese papel es protagónico o sólo de extra.
En el periodo entre la Guerra de Secesión y el final del siglo XIX un grupo muy pequeño de empresarios —conocidos como los “barones ladrones”— amasaron fortunas increíbles en Estados Unidos mediante monopolios en industrias clave: petróleo, acero, ferrocarriles y servicios financieros. En 1890 se instituyó en ese país la primera ley federal que proscribió las prácticas monopólicas. Sin embargo el PIB per capita de Estados Unidos creció en términos reales a la misma tasa en el periodo 1860-1890 (2.08% anual) y en el periodo 1890-2005 (2.06% anual). (ver Nota 1 al calce)
Yo soy el primero en reconocer que con estos datos no puede concluirse que los monopolios no afectan el crecimiento. Sin embargo mi punto no es ese. Mi punto es que no hay evidencia de que la existencia de monopolios encabeza la lista de los obstáculos para el crecimiento.
De hecho, en una encuesta del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado realizada en 2007 los empresarios ubicaron a los monopolios privados como un obstáculo para el desarrollo empresarial de menor importancia que cada uno de los siguientes: la inseguridad (robos, crímenes y secuestros), la piratería, la economía informal, el funcionamiento del poder judicial, los sindicatos, la falta de transparencia (en leyes, políticas y regulaciones), los procedimientos para establecer una empresa, y el pago de impuestos. (Ver Nota 2 al calce)
Pensar que podemos culpar a un empresario del rezago de la economía es caricaturesco. Sólo distrae la atención de los obstáculos más importantes. Nuestros gobernantes deben continuar y mejorar el combate de los monopolios. Pero no debemos darles pretextos para dejar de actuar o para poner menos recursos en otras políticas que tienen mayores efectos en la economía y su crecimiento.
Finalmente, para que las críticas a las políticas sean productivas los analistas deben presentar argumentos completos y basarse en hechos. Elegir a un villano que esté detrás de todas nuestras calamidades —al más puro estilo de las telenovelas— no ayuda a la discusión. De hecho, la entorpece.
Nota 1: Los datos del PIB per cápita de los Estados Unidos están disponibles en http://www.measuringworth.org
Nota 2: Encuesta Sobre el Costo de la Regulación 2007. Los resultados están disponibles en el sitio web de la Secretaría de la Función Pública,
http://portal.funcionpublica.gob.mx:8080/wb3/work/sites/SFP/resources/LocalContent/1449/2/08.pdf

* El autor es economista de la Universidad de Chicago, profesor de Economía y Negocios en la Universidad de Loyola y especialista en casos de monopolio.

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