México espera mucho de socios TLCAN

Calderón tiene altas expectativas de su reunión con Obama y Harper, alertó Miguel Ángel Corro; el experto del Tec de Santa Fe teme que México vea la cumbre como una solución ante la crisis.
pesos-monedas-SXC.jpg  (Foto: Cortesía SXC)
Miguel Ángel Corro Manrique*
CIUDAD DE MÉXICO -

En las últimas semanas, las autoridades del más alto nivel del país, comenzando por el Presidente Calderón y diversos analistas  han concluido que la situación económica del país empeorará antes de que comience a mejorar. Asimismo, se puede observar que los responsables de la formulación y ejecución de políticas económicas, recurren a todos los instrumentos que tienen a su alcance para luchar contra el descenso de la producción, el aumento del desempleo y la disminución de la demanda agregada. 

La expectativa de que la recuperación de la economía mexicana pueda comenzar en 2010, con un “significativo crecimiento” de 3% podría convertirse en una ilusión similar al de la “economía blindada” o el “catarrito”.

La hipótesis de que nuestra economía respecto a la crisis de Estados Unidos estaba suficientemente acorazada y ello nos libraría de efectos negativos ha sido “reemplazada” por la hipótesis de que la recesión mexicana es una “crisis importada” que podrá superarse en el momento en que comience a reactivarse la economía estadounidense.

Sin embargo, no podríamos estar de acuerdo con esta idea de la crisis importada, sencillamente, porque, y ya dicho por otros analistas, una de las principales causas de la recesión mexicana es interna y causada por la espectacular caída del consumo privado. Por ello, la reactivación de la demanda interna, independientemente del sector externo, se convierte en la principal solución para lograr la recuperación de nuestra economía.

Cabe recordar que entre las causas de la crisis de Estados Unidos (EU) encontramos el excesivo consumo privado. En la reunión del G-20 en Londres, el presidente Obama subrayó que “….la muy baja tasa de ahorro del consumidor durante años condujo a los estadounidenses a endeudarse para comprar de más, al tiempo que las importaciones de EU se dispararon”  e incluso agregó “….Esto no puede seguir.

El voraz apetito del consumidor de EU ya no puede ser el único motor del crecimiento mundial”. (The Washington Post, 2/IV/09). En consecuencia, podemos suponer desde ahora que, la demanda externa estadounidense, esto es, las importaciones de Estados Unidos, no volverán a ser las mismas. Incluso, para aquellos que comienzan a señalar que la recesión mundial ha tocado fondo, consideran el repunte internacional será lento y que requerirá de la implementación de una política de estímulo fiscal adecuada.

Pero en el caso de la economía de EU, aún no hay evidencias de que la recesión haya concluido. Por ejemplo, el índice de la producción industrial, que alcanzó su más alto nivel en diciembre de 2007 con 112.4 puntos, ha descendido hasta alcanzar los 95.4 puntos en junio de 2009. De otra parte, la utilización de la capacidad industrial instalada, que alcanzó 80.6% en diciembre de 2007, ha caído hasta 68% en junio de 2009.

En cuanto al problema de la falta de empleo, se sabe que la tasa general de desempleo, que se situó en 4.7% en noviembre de 2007, ha alcanzado el 9.5% en junio de 2009; y el número de trabajadores en el seguro de desempleo también ha crecido desde 2 millones 609 mil 250 en noviembre de 2007 hasta 6 millones 721 mil 600 en junio de 2009. Para colmo, la recuperación de la demanda de EU para los bienes que México exporta será lenta.

El Instituto Mexicano para la Competitividad menciona que  “el consumo [estadounidense] en algunos sectores como el electrónico, el de bienes de consumo, de electrodomésticos y el automotor tardará más de 10 años en recuperar sus niveles de 2008. Esto afecta el ingreso de más de 80% de nuestras exportaciones no petroleras.

Por otro lado, el menor gasto de los estadounidenses en entretenimiento y turismo afectará nuestros ingresos al igual que la caída en 16% de las remesas que se envían a México”  El mismo Fondo Monetario Internacional advirtió que hay una alta probabilidad de que la recesión económica actual sea “excepcionalmente larga y profunda”, y su recuperación “será lenta”.

En el recientemente publicado World Economic Outlook. Crisis and Recovery, se concluye que “la conjunción de la crisis y la desaceleración mundial sincronizada origine una recesión excepcionalmente profunda y extendida en el tiempo”.

En este mismo informe, se destaca que la aplicación de fuertes medidas económicas anti cíclicas combinadas con acciones para restablecer la confianza en el sector financiero podría mejorar las perspectivas de recuperación.

Por ello, funcionarios del organismo han manifestado su confianza en que una leve recuperación de la economía mundial en 2010 podría ser la consecuencia de un aumento de la intervención de los gobiernos en sus economías.

Para ello, se plantea que para hacer frente a la recesión mundial actual es necesario que los gobiernos desarrollados y las economías emergentes coordinen e instrumenten enérgicas políticas monetaria, fiscal y financiera, para reducir los riesgos de shock y apuntalar la demanda agregada en el corto plazo.

Esto obliga a los gobiernos de los países ricos y de las naciones de economías emergentes a centrar sus esfuerzos en medidas urgentes y necesarias para restablecer el crecimiento, particularmente en tres áreas: el sector financiero, un mayor estímulo fiscal y una provisión de dinero necesario para ayudar a los países a superar los costos sociales y económicos provocados por la crisis.

En consecuencia, el impulso del mercado interno se convierte en el espacio económico fundamental para superar la crisis actual y el camino del desarrollo. Pero en lo inmediato, es indudable que la economía mexicana no encontrará el camino de la reactivación sin un fuerte estímulo fiscal. Ante la profundidad de la recesión, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sugerido un estímulo de por lo menos 2% del Producto Interno Bruto (PIB), el cual no sólo debe ser de pronta ejecución, sino también duradero y expandible…”. 

¿Crisis importada?

A pesar de estas consideraciones, parece que el gobierno mexicano, insiste en su hipótesis de la “crisis importada”. Esto se muestra a partir de lo declarado por la secretaria de Relaciones Exteriores de México, Patricia Espinosa, quien dio a conocer una agenda mínima del encuentro que sostendrán en Guadalajara los presidentes Barack Obama y Felipe Calderón con el primer ministro de Canadá, Stephen Harper.  Dijo que la “… parte de competitividad y recuperación económica serán centrales” y aseguró que la agenda de trabajo también considera  el tema de la seguridad con un enfoque regional, que tiene que ver con la lucha contra el crimen organizado, el tráfico de personas, el tráfico de armas y, por supuesto, el área de salud”, esto en referencia a los esfuerzos para enfrentar la influenza tipo A.

Agregó también que durante la Cumbre de Líderes de América del Norte se tendrá ocasión de discutir sobre el “golpe de Estado” en Honduras.

La primera impresión, después de estos anuncios, es que la apuesta a la recuperación de nuestra economía vislumbra con optimismo la situación que comienza a prevalecer en la economía de nuestro vecino del norte. Un dato relevante es el aportado por el Departamento de Trabajo estadounidense, quien notificó que en julio del presente año se perdieron 247 mil empleos, cifra que salió por debajo de las estimaciones de los analista económicos, quienes esperaban un saldo negativo de 350 mil plazas, aunque cabe destacar que la tasa de desempleo disminuyó a 9.4%, luego de que en junio alcanzó un nivel de 9.5%.  

Los analistas del medio financiero comentaron que el mejoramiento del dato desempleo, en el país vecino del norte, anticipa la perspectiva de que la economía de Estados Unidos se encuentra en un proceso de recuperación, sin embargo aún todavía existen dudas sobre de que tan rápido será el crecimiento de la actividad económica.

Por ello, nos parece importante anotar que, la estrategia del gobierno mexicano no ha cambiado. La misma Canciller destacó que es la primera ocasión en que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, el primer ministro de Canadá, Stephen Harper, y el presidente Felipe Calderón Hinojosa se reúnen en este marco  y que este encuentro es más que una “mera expresión geográfica” pues lo que afecta a un país “tiene un poderoso efecto en las otras dos naciones, especialmente en el contexto de la crisis económica internacional”.

América del Norte tiene una población de casi 450 millones de habitantes —cifra cercana a la de los países de América Central y del Sur juntos—; mientras que el peso económico de la región se traduce en que la suma del Producto Interno Bruto supera los 17 billones de dólares, cifra similar al PIB combinado de los 27 países de la Unión Europea. Sin duda hay una creciente integración económica entre los tres países, en términos de comercio e inversión, mientras que en otros rubros “Estados Unidos y México son los principales destinos turísticos de los canadienses, mientras que ambos países son, por su parte, los principales destinos de los viajeros mexicanos”.

No cabe duda que el Presidente Calderón y su gobierno tiene una expectativa muy alta de los encuentros bilaterales que sostendrá con sus contrapartes de Estados Unidos y Canadá. Con Harper se abordará la movilidad laboral, las relaciones comerciales y de inversión y la cooperación bilateral en seguridad e incluso buscará revertir la decisión de Canadá de imponer visas a los mexicanos.

Sin embargo, en materia de crecimiento, a partir del impulso del mercado interno por medio de una política fiscal, no es muy clara.  Esto puede ser también generado, a pesar de la recomendación del FMI u otros organismos, porque los principales motores de recaudación tributaria de México enfrentan una severa contracción, según información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Sólo durante el primer semestre del año, con respecto al programa original (Ley de ingresos 2009), la Federación enfrenta una caída superior a los 100 mil millones de pesos (mdp) por los impuestos Sobre la Renta (ISR) y al Valor Agregado (IVA). Esto sin contemplar la caída en la recaudación del Impuesto Empresarial a Tasa Única (IETU).

La contracción económica y la disminución del consumo hicieron estragos en las metas de recaudación tributaria. Tal vez por ello, en la mente de los responsables del gobierno de México, la única puerta de escape para superar la situación económica del país pudiera ser la Cumbre de Guadalajara.  ¿Pero si no lo fuera? ¿No habrá más alternativas para los mexicanos?

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En nuestra opinión, sí existen y una de ellas es el manejo de una política fiscal prudente, sostenida y de impulso al crecimiento de la demanda agregada. Pero este, será el tema de nuestra próxima contribución.

*El autor es director del Departamento de Administración y Finanzas de la División de Negocios del Campus Santa Fe del Tecnológico de Monterrey y director del Centro de Estudios Interdisciplinarios y Prospectiva del  mismo Campus. 

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