Inercia, reto del DF en derechos humanos

El Programa de Derechos Humanos del DF se lanza este martes a pesar de la reducción presupuestal; el catedrático de la UP Miguel Lugo aplaude que se vigile el cumplimiento de tratados en la materia.
Emilio Alvarez Icaza  (Foto: Notimex)
Miguel Ángel Lugo Galicia *

Este 25 de agosto del 2009 se pondrá en marcha el Programa de Derechos Humanos del Distrito Federal. Este proyecto es el resultado de un largo trabajo que ha realizado el Comité de Derechos Humanos del Distrito Federal, desde el Diagnóstico de Derechos Humanos de la capital, anunciado el 7 de mayo de 2008, hasta fines de agosto de 2009.

El trabajo del Comité, conformado por representantes del Gobierno capitalino, de la Comisión local de derechos humanos, de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) como observador, de la sociedad civil y de la academia, desemboca en la formación de un Comité de seguimiento de 2,412 acciones de Gobierno en materia de derechos humanos.

Este comité estará encargado de verificar que los funcionarios de la capital mexicana se comprometan a refrendar los compromisos que adquirieron a través de los tratados internacionales ratificados por el Estado mexicano  y de sus visitas a Washington y a Ginebra, con la CIDH y con el Consejo de Derechos Humanos, respectivamente.

A pesar de la buena voluntad del Gobierno del Distrito Federal, este año el panorama de las finanzas públicas es muy comprometido en la capital y en general en todo el país. La aportación del gobierno federal se reduce dramáticamente, con soluciones de aumentar los  precios de servicios públicos como el agua y el metro.

Es evidente que el compromiso presupuestario en materia de derechos humanos podría sufrir afectaciones. Sin embargo, para que no suceda esto y evitar  consecuencias legales, políticas y sociales,  por la falta de cumplimiento, es que nace el  Programa de Derechos Humanos.

Este programa tiene a su disposición experiencias de otros organismos de evaluación de los derechos humanos en el extranjero, como el INESC en Brasil, o el Incide Social A.C., en propio territorio mexicano.  

El nuevo Programa enfrenta una inercia proverbial de los servidores públicos acostumbrados a ver en los derechos humanos "el aspecto bonito o de moda" de las políticas públicas, como ha dicho Emilio Álvarez Icaza, y no la piedra fundamental o dimensión ética imprescindible de esas políticas.

Esa inercia es difícil de vencer. A pesar de ello hay que insistir en la formación y capacitación de los servidores públicos para que se comprenda el concepto de máximo uso de los recursos disponibles en materia de Derechos Humanos, que tiene una importancia fundamental para que pueda incluso recurrirse a la cooperación técnica internacional y superar las limitaciones presupuestarias en aplicación de programas de derechos humanos.

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En suma, el Programa de Derechos Humanos del Distrito Federal es una noble y necesaria tarea que lucha contra la corriente de regresiones presupuestarias.

El autor es profesor investigador de la Facultad de Derecho de la Universidad Panamericana.

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