Impuesto a telecomunicaciones, un error

El gravamen de 4% sobre el ramo es una propuesta inadecuada, según José Luis de la Cruz; el académico del ITESM dice que afectaría a un sector que puede elevar la productividad del país.
Celular-precio  (Foto: Jupiter Images)
José Luis de la Cruz *
CIUDAD DE MÉXICO -

En el paquete fiscal propuesto por el Gobierno federal se incluye la creación de un impuesto de 4% sobre las telecomunicaciones.

El supuesto bajo el cual la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) menciona que dicho gravamen no reduciría el consumo de los bienes y servicios relacionados con el sector, fundamentalmente se encuentra asociado al hecho de que entre 2001 y 2008  el crecimiento promedio anual de varios de sus componentes ha sido superior  al incremento observado en el conjunto de la economía mexicana.

Los resultados observados que permiten afirmar lo anterior son:

  • El número de computadoras de los hogares se incrementó en 17.7%.
  • La conexión a Internet aumentó en 17.4%.
  • Entre 2004 y 2008 la telefonía celular se elevó en 16.4%
  • La televisión de paga vio crecer sus suscriptores en 13.7%
  • El número de líneas telefónicas fijas creció en 7.2%

Partiendo de estas cifras, la SHCP estima que el consumo de dichos bienes y servicios es inelástico, es decir que un aumento en precios e impuestos no modificará sustancialmente la adquisición de los mismos.

No obstante, debe mencionarse que parte del vigoroso crecimiento del sector debe atribuirse tanto al incremento de la competencia como a la reducción en los precios finales que los equipos y servicios ofrecidos exhibieron en los últimos años, es decir, la población tuvo acceso al avance tecnológico a un menor costo, cuestión que se revertirá si se aprueba el incremento a los impuestos propuesto por el gobierno.

Primeramente, el efecto directo del aumento de 4% se traduciría en precios más altos en un momento en que la mayoría de la población enfrenta una disminución de su ingreso real, tanto porque la inflación en general es superior a los aumentos salariales como por el hecho de que el número de personas que ganan bajos salarios se está incrementando (casi un millón más entre el segundo trimestre de 2008 y el mismo periodo de 2009). 

En segunda instancia, se encuentra el efecto indirecto de los impuestos al ingreso y al consumo que la propia SHCP propone. Ante la adquisición de bienes y servicios de telecomunicaciones se encuentra expuesto no únicamente al aumento de 4%, sino además a uno de 2% generalizado.

Además la inflación provocada por los impuestos al consumo se vería vinculada con una disminución del ingreso, producto de la aplicación de mayores impuestos sobre la renta que el propio Gobierno federal está solicitando. Dicha combinación permite establecer un elemento adicional: la SHCP debería mostrar hasta qué punto se pueden elevar los precios y disminuir los ingresos de la gente al mismo tiempo que su patrón de consumo no se modifica, algo que no es tan evidente como oficialmente se argumenta.

Hasta donde se puede intuir, la falta de empleo por fuerza obliga a reducir el consumo de las personas; tan sólo en el primer trimestre del año el consumo privado disminuyó en 9%.

Adicionalmente, puede mencionarse que la prospectiva de la SHCP no contempla la realidad del poder de compra de la gente que no ha adquirido algunos de los bienes y servicios antes mencionados.

De acuerdo a  "Las estadísticas sobre disponibilidad y uso de tecnología de información y Comunicación en los Hogares, 2008", publicada por el  INEGI, con antelación a la profunda crisis que enfrentamos 51.8% de los hogares no tenían computadoras por falta de recursos económicos, en otras palabras porque no tenían el poder adquisitivo suficiente para adquirirlas. Por otra parte el mismo documento señala que un 24.9% no las necesitaba, mientras que al  7.2% no le interesa comprarlas o desconoce su utilidad.  

De igual forma debe mencionarse que 53.8%  de gente con computadora no tenía acceso a Internet por falta de recursos económicos, en tanto que el  24.3% indicaba no requerir el servicio.

La información comentada permite establecer que la propuesta de crear un impuesto a las telecomunicaciones sin duda provocaría que la mayor parte de la población que no utiliza computadoras o el servicio de Internet difícilmente tendría la capacidad de adquirir dichos bienes y servicios, provocando que las empresas proveedoras de los mismos enfrenten problemas para aumentar su mercado.

Relacionado con los argumentos previos se encuentra el hecho de que la mayor proporción de personas utilizaba las computadoras e Internet fuera de su hogar (52.3 y 62.3% respectivamente), reflejando que no es un producto que los usuarios consideren como necesario tener en su domicilio, por lo que sin lugar a dudas pueden prescindir de ellos o disminuir su consumo en dado caso de que su ingreso o empleo se vea afectado por la crisis o por mayores impuestos.

Lo que parece claro es que la economía mexicana requiere de apoyos y no de impuestos para fomentar el uso de la tecnología, la cifra de 92.2% de personas que no ha realizado transacciones financieras por Internet es una muestra de lo anterior.

Bajo dicho escenario, es preocupante que estimaciones preliminares del INEGI ya indican la existencia de una desaceleración en la adquisición de la tecnología asociada a las telecomunicaciones y de los servicios de Internet, es decir aún antes del nuevo impuesto propuesto.

  • La adquisición de telefonía móvil pasó de aumentar su número de usuarios de 20.2% en 2007 a 13.1% en 2008, pero en el primer trimestre de 2009 el incremento respecto al cierre del año previo es de únicamente 1.7%.
  • El número de usuarios de radiolocalizadores personales bajó 13.7% en 2007, 24.4% en 2008 y 9.1% hasta el mes de marzo de 2009.
  • La radiocomunicación especializada para flotillas incrementó sus usuarios en 37.5% en 2007, 25.3% en 2008, pero en los primeros tres meses de 2009 su variación has sido de únicamente 4%.
  • La televisión por cable exhibe una situación menos positiva, ya que después de aumentar sus suscripciones en 9.6% y 11.1% en 2007 y 2008 respectivamente, para marzo de 2009 solamente reporta una variación marginal de 0.6%.
  • De igual forma se puede afirmar que la televisión por microondas se encuentra en una fase negativa al pasar de un aumento de 0.6% en el número de suscriptores en 2007 a caer 5.1% en 2008 y retroceder 2.6% en el primer trimestre de 2009.
  • La televisión vía satélite elevó sus suscriptores en 8.2% en 2007, 5.2% en 2008 y en el primer trimestre de 2009 la variación es positiva en 2.2%, muy probablemente por la aparición de nuevos sistemas de bajo costo, situación que se revertiría con un aumento en los impuestos.

Como puede observarse, la situación no es homogénea ni de bonanza en cada uno de los elementos que conforman el sector de las telecomunicaciones. De hecho es muy probable que exista una reubicación de usuarios que cambian de un sistema a otro, lo cual indica que no solamente existe una creación de mercado, sino también un crecimiento asociado al incremento de la población, del PIB en los años previos, la baja en precios y el aumento marginal del empleo, todo lo cual se ha revertido por la crisis y que será igualmente afectado por el incremento en impuestos y precios propuestos por el Gobierno.

Finalmente, se encuentra el lado de las inversiones en donde evidentemente existen cifras y estimaciones que indican que las empresas están disminuyendo: más de 7,600 desaparecieron entre junio de 2008 y el mismo mes de 2009. Contrario al aumento de la inversión en telecomunicaciones de 23.1% en 2008, hoy se espera una baja de 24.3%. En telefonía el paso será de tener un aumento de 5.1% en 2008 a una caída de 10.1%. Por tanto el resto de las telecomunicaciones  sufrirá una merma estimada 53.6% en  2009.

En este contexto es justamente en donde se propone un aumento de impuestos en telecomunicaciones de 4%, de mayores precios de bienes y servicios generados por el sector público, de aumento al ISR, al IETU, de no permitir la consolidación fiscal y acreditación del IETU por ISR que  hasta hoy existen, situación que en su conjunto genera múltiples dudas sobre el efecto en términos de crecimiento económico y bienestar social de la política económica propuesta.

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Parece claro que las medidas afectarían un sector que potencialmente puede elevar la productividad y competitividad del país, por lo que sería recomendable revisar la propuesta del Gobierno antes de que ocasione una merma mayor a la economía nacional.

*El autor es profesor del Departamento de Finanzas y Economía del Tecnológico de Monterrey, campus Estado de México. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores y se ha desempeñado laboralmente en los sectores privado, académico y público, en este último como Subdirector de Análisis Macroeconómico en la Secretaria de Hacienda y Crédito Público.

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