Recursos del Conacyt causan discordia

Silvia Ortiz describe cómo firmas de aeronáutica acusan malos manejos en fondos para la innovación; la periodista se concentra en el caso de Eurocopter, un proyecto innovador ignorado por el Consejo.
aeronautica  (Foto: AP)
Silvia Ortiz*
CIUDAD DE MÉXICO (CNNExpansión) -

La innovación, un tema nodal para el fortalecimiento de la economía mexicana, pone de cabeza una vez más al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Empresarios de la industria aeronáutica se encuentran molestos por la manera en que se ha conducido este organismo, encargado de administrar los recursos destinados para proyectos innovadores. Y es que la dirección de Desarrollo Tecnológico a cargo de Leopoldo Vilchis Ramírez decidió no incluir en el Fondo de Cooperación Internacional de Ciencia y Tecnología (Foncicyt), que opera con fondos de la Unión Europa (UE) y de México, a diversos proyectos del sector aeronáutico a pesar de que éstos son innovadores, requisito indispensable para poder ser beneficiado con los recursos de este programa, el cual fue creado hace poco.

Uno de los proyectos corresponde a la empresa Eurocopter de México, filial del fabricante europeo de helicópteros del mismo nombre, dedicada en nuestro país a la comercialización, mantenimiento y modificación de helicópteros.

La compañía planteó la Optimización en el Diseño de Estructuras Aeronáuticas en Material Compuesto Mediante el Empleo de Evaluadores Tecnológicos Multi-Instrumentados, proyecto aterrizado al mercado, toda vez que plantea actividades que involucran trabajos de ingeniería, investigación aplicada así como elaboración de la documentación de procesos y de los procedimientos desarrollados a lo largo del trabajo.

Esta iniciativa de Eurocopter está diseñada para cumplir con uno de los objetivos primordiales del Conacyt que es el fortalecimiento de sinergias entre empresas y academia, ya que para su desarrollo propone trabajar con universidades de México y el extranjero así como con empresas de consultoría. "Iban a mandar a estudiantes del Instituto Politécnico Nacional (IPN) a capacitarse a Francia", dicen los expertos en aeronáutica que conocen el proyecto.

Y es que la fabricante de helicópteros propone trabajar con el Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Laboratorio de Ingeniería Mecánica de Toulouse (LGMT) de la Universidad Paul Sabatier (UPS) de Francia con amplia experiencia en investigación aplicada al campo de las estructuras propiedades mecánicas y procesos de fabricación de materiales compuestos poliméricos.

Asimismo, incluye en este proyecto a la universidad de Bélgica y  el Composites Expertise et Solutions (S.A.R.L) también de Francia, firma de ingeniería y consultoría sobre el diseño prueba y fabricación de materiales compuestos, quienes en conjunto con el LGMT de la UPS son los creadores de la filosofía de desarrollo de componentes mediante el uso de los Evaluadores Tecnológicos Multi-Instrumentados; todos ellos en calidad de socios.

Un proyecto innovador, único en el mundo

Este proyecto innovador no existe en ningún lugar del mundo. "Plantea reforzar la panza del helicóptero a través de materiales compuestos, pero utilizando un método nuevo", detallan los expertos.

En el documento del proyecto se lee que éste busca "reducir costos de desarrollo en el diseño de componentes estructurales y contribuir al desarrollo de metodologías de diseño de componentes en materiales compuestos con la finalidad de aumentar el valor agregado tanto científico como tecnológico".

También se explica que uno de los objetivos es "dotar al IPN y a sus equipos de investigación de un saber hacer en el campo de la investigación y desarrollo de estructuras aeronáuticas en materiales compuestos que permita el diseño de componentes estructurales tomando en consideración la mejor relación costo-desempeño, con el fin de formar profesionistas de alto nivel y de poder participar en plenitud en futuros proyectos europeos".

Es más, este proyecto goza de la calificación positiva de los evaluadores que se encargaron de analizarlo y darle el visto bueno.

Marcelo Funes es uno de los tres evaluadores que dio luz verde a la iniciativa de Eurocopter. Él trabajó en British Aerospace y Rolls-Royce Engines, además de ser académico, y sus áreas de especialidad son matemáticas, ingeniería y física aplicada.

Actualmente es miembro de la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial (Femia), la cual concentra 90% de las exportaciones mexicanas así como presidente del Consejo de Administración de la firma AVNTK (microempresa dedicada al desarrollo de alta tecnología para el mercado aeroespacial y software), la cual también presentó el proyecto denominado Cámara Multiespectral para aplicaciones de medio ambiente.

El cual, también forma parte de la lista de proyectos que se presentaron durante la convocatoria del Foncicyt cuyo plazo límite para presentar la documentación fue el 17 de septiembre de 2008; no obstante este programa apenas se encuentra en la etapa de la liberación de los recursos.

De acuerdo con copias de la propuesta del proyecto de AVNTK, esta empresa propone "generar una cámara multiespectral robusta y de bajo costo para la industria aeronáutica (área prioritaria para la convocatoria), particularmente teledetección remota utilizando vehículos no-tripulados".

"Esta tecnología resuelve el problema del alto costo, complejidad y tamaño que actualmente restringe el uso de cámaras multiespectrales para aplicaciones aéreas civiles usando vehículos no-tripulados", se lee en el documento.

Dicho de otra manera, "estas aplicaciones incluyen monitoreo del medio ambiente, mejoras a la productividad agrícola, minería, monitoreo de bosques, terrenos ejidales, ríos, playas y ciudades, así como otras enfocadas a la ecología y a la preservación del medio ambiente (otra área prioritaria para esta convocatoria), para lo que se requiere de la alta resolución que esta nuevas cámaras pueden ofrecer", señala la propuesta que solicitó al Foncicyt alrededor de cuatro millones de pesos, ya que el costo total para su desarrollo es de siete millones de pesos.

En el caso de Eurocopter, ésta pidió al Foncicyt 11 millones de pesos (mdp), pues el valor total del proyecto es de alrededor de 16 mdp y el Foncicyt puede apoyar hasta con 70% del costo del proyecto, según las reglas de operación del fondo que, por cierto, cuenta con 20 millones de euros, 10 de ellos fueron aportados por la UE, según confirma el propio director adjunto de Desarrollo Tecnológico y Negocios de Innovación del Conacyt, Leonardo Ríos.

Transparencia a medias

No obstante, en la lista de proyectos que fueron aprobados por el Foncicyt para ser sujetos a apoyo, no figuran los relacionados a la industria aeronáutica, así lo reconoce el propio Conacyt a través del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI).

Y aunque a través de esta vía se le pidió copias de cada uno de los proyectos y detalles de los mismos, así como los montos con los que serán apoyados; la respuesta fue a medias. Sólo enumera los proyectos que fueron seleccionados y a los promoventes de los mismos dejando de lado las otras preguntas.

En total el Conacyt tiene en sus registros 34 proyectos, 10 de ellos con la modalidad de redes, entre los que destacan: Investigación en desarrollo social y económico del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social; Agricultura, Forestación y Pesca del instituto de Acuacultura del Estado de Sonora e Investigación en Medio Ambiente incluyendo la observación de la tierra de la Universidad de Guadalajara.

En la lista de la modalidad de proyectos dados a conocer en junio pasado destacan: Agricultura, Forestación y Pesca del Colegio de la Frontera Sur; Biotecnología de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM); Energía no Nuclear del Centro de Investigación en Energía así como Investigación en Electrónica, Materiales y Metrología del Centro de Investigaciones en Materiales Avanzados (Cimav).

Conacyt, a la guerra sin fusil

Otro aspecto que llama la atención es que el Conacyt ni siquiera cuenta con personal suficiente para evaluar los proyectos, tan es así que en febrero pasado el director adjunto de Desarrollo Tecnológico y Negocios de Innovación del Conacyt, Leopoldo Vilchis solicitó a través de una carta a la Femia, dirigida al director de este organismo, Carlos Bello "apoyo técnico para la evaluación individual de las propuestas presentadas en este sector en el marco de la convocatoria Foncicyt".

En la misiva, Vilchis Ramírez da cuenta que la convocatoria que se cerró a finales de 2008 se presentaron cuatro propuestas que corresponden al sector aeronáutico de un total de 218 propuestas.

Señala que los rubros de estas propuestas en aeronáutica tienen que ver con diseño de estructuras aeronáuticas, capacidades científicas y tecnológicas, aplicaciones al medio ambiente y desarrollo de satélites y reconoce: "Nos hemos encontrado con la dificultad de identificar evaluadores adecuados para algunas de estas propuestas".

Y cita dos propuestas haciendo hincapié que para la evaluación de las mismas el Conacyt requiere de cuatro evaluadores. Una de las propuestas es la de Eurocopter y otra que se llama Investigación y Desarrollo de Satélites Pequeños Estabilizados con Comunicaciones de Banda Ancha Para Aplicaciones en Percepción Remota y Atención a Desastres Naturales.

A pesar de que la FEMIA respondió a la petición del Conacyt positivamente enviando evaluadores para cubrir estas necesidades de personal técnico, al final la dirección de

Leopoldo Vilchis determinó no dar apoyo a estos proyectos que a decir de expertos en materia aeronáutica son totalmente innovadores, los cuales, dicen, harían al país más competitivo y atractivo para este sector

Para los expertos en aeronáutica, nada asegura que los proyectos aprobados sean los más viables para el desarrollo de México y su economía, incluso, ante la falta de transparencia con la que ha actuado el Conacyt afirman que "en la selección de proyectos hubo mano negra y corrupción de los funcionarios que laboran en este organismo (Conacyt)".

El caso llegará a la UE

Con el respaldo de la Femia los directivos de Eurocopter y Marcelo Funes acudirán a la Comisión Europea, organismo cofinanciador del Foncicyt, pues dicen que "nuestras empresas son de capital europeo y con nuestros impuestos pagamos parte de ese fondo (Foncicyt) y cómo es que nos niegan el apoyo". Este hecho resulta preocupante ya que hay que tomar en cuenta que la denuncia la hará uno de los evaluadores del propio Conacyt como es el caso de Marcelo Funes.

De hecho, el mismo Leopoldo Ríos reconoce que al menos 80 proyectos que son viables quedaron fuera de los apoyos del Foncicyt y se compromete a hacer las gestiones necesarias para incluirlos dentro de este programa en el que se requieren, dice, más recursos.

Ante el descontento de los empresarios de la industria aeronáutica, seguramente la UE pedirá una explicación al Conacyt, el cual deberá justificar sus decisiones de lo contrario se corre el riesgo de que se retiren los apoyos internacionales de este fondo.

Cabe aclarar que no sería la primera vez que esto sucediera, ya que el Foncicyt estaba obligado a tener los resultados de la convocatoria mencionada en noviembre de 2008 y no lo hizo, por lo que la UE le retiró parte del dinero, pues correspondía al presupuesto de ese año.

Con todo ello, también se corre el riesgo de que las empresas se lleven sus proyectos a otros países y México, a pesar de que necesita de este tipo de iniciativas, se quede con las manos vacías y sin posibilidades de acelerar el paso en este rubro de la innovación en el que, incluso, ya hubo un llamado de atención por parte de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), quien a principios de este año sugirió a nuestro país crear una amplia y ambiciosa agenda nacional de innovación.

Y aunque el Conacyt reestructuró algunos programas para apoyar a las pequeñas y medianas empresas (Pymes) innovadoras y no solamente a las grandes como lo venía haciendo en el pasado, la falta de transparencia en el manejo de los recursos y selección de los proyectos desincentiva a las empresas a participar en los programas dejando que los recursos se concentren sólo en unos cuantos.

Esto, no ayudará para fomentar el desarrollo de clusters regionales de innovación ni mucho menos para construir un poderoso sistema de innovación centrado en las empresas, entre otras cosas, como lo recomienda la OCDE.

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*La autora es periodista de negocios y manufactura de Grupo Editorial Expansión, tiene más de 12 años de experiencia en periodismo de investigación. Ha colaborado en medios como El Universal, Proceso, el Día, W radio, "Don dinero" en Radio Centro, entre otros.

 

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