¿Consideras que te pagan lo justo?

La remuneración laboral es un factor esencial de satisfacción, recuerda Miguel Barber Kuri; el académico opina que las empresas no pagan sólo por tu trabajo, sino por los extras que aportes.
mano-dinero-monedas-bolsillo-JI.jpg  (Foto: Jupiter Images)
Carlos Miguel Barber Kuri*
CIUDAD DE MÉXICO -

En alguna ocasión, el periodista Roberto Morán explicaba la relación que existe entre el amor y el dinero.  ¿Realmente tienen relación?  Y sorpresivamente su discurso se centró en el tema cultural.  Para él, el dinero tiene implicaciones más allá de los tangibles que se puedieran generar.  El dinero es para él un elemento que conforma nuestros paradigmas, costumbres, hábitos y por qué no decirlo, incluso la manera como concebimos y nos relacionamos con el medio ambiente, con nuestro entorno.

Para una persona común y corriente podría parecer que el simple hecho de ir al cine es algo común y sin trascendencia, mientras que pueden existir familias completas en donde este acto sea simplemente un lujo difícil de acceder. ¿Qué pasa entonces cuando al crecer económicamente las familias, la situación cambia a favor? 

Aunque pareciera también curioso, hay estructuras mentales difíciles de cambiar en su óptica.  De ahí que de manera inconsciente, de forma muy escondida, las personas reaccionemos también ante esta nueva posibilidad con una actitud reservada, que si bien no estaría justificada por el nuevo estadio, sí refleja una realidad de la cual se hizo vida en algún momento.

Esto lleva a meditar en el tema de que una persona realmente pueda sentirse bien pagada.  La respuesta podría variar.  En realidad, algunos autores afirman que el sueldo no es un elemento de satisfacción constante.  Que si bien es necesario, uno se acostumbra a "gastar más".  Lo difícil es cuando se va en sentido contrario, cuando falta el dinero.

Luego entonces sería díficil reconocer que la remuneración que uno genera llegaría a ser suficiente.  Lo cierto es que las empresas deben encontrar los caminos adecuados para detectar aquellas estrategias  que realmente motiven a sus trabajadores y que no sean necesariamente pecuniarias, pues con la motivación se genera esfuerzo, y a su vez, el esfuerzo genera desempeño y mejores resultados.

Lo anterior no desmiente el hecho de que a mayor responsabilidad mayor debería ser el salario.  Pero también es cierto que las empresas no pagan sólo por el trabajo que uno realiza, o por la responsabilidad que uno tiene.  También hay que reconocer que existen personas a las que se les paga por su competencias, es decir, por su capacidad para generar y  aprovechar los contactos, su habilidad para negociar, su habilidad para resolver problemas, por citar algunos cuantos.

Finalmente, deberíamos tener presente, fuese cual fuese el motivo de la percepción del salario, que todo ser humano tiene el derecho a recibir un salario correspondiente al trabajo que uno devengue.  Probablemente este sea un tema de justicia.

No obstante, una vez que se reciba el salario, la pregunta debería ir más allá, pues cierto es que no sólo podrá cuestionarse la forma cómo se obtuvo dicha remuneración, sino también en qué nos gastamos cada centavo que nosotros generamos.

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Posiblemente este sea el corolario de este artículo: una salida al cine, una comida en un buen restaurante, un paradigma que podemos tener como fijo sin darnos cuenta, pero al final de cuentas, no es más que el reflejo de lo que entendemos como la forma correcta para aplicar dicho dinero de manera consciente y sin remordimiento, y por el contrario, con razón y con la voluntad abierta.

*El autor es Vicerrector Académico de la Universidad Anáhuac México Sur. El texto fue dirigido por la Mtra. Liliana Ruíz Fuentes.

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