El código social del préstamo de dinero

El dar efectivo no es una decisión del corazón, sino una empresarial, dice David Navarro Martínez; algún día puedes verte en la necesidad de pedir efectivo o ser quien decida si darlo o no a alguien.
prestar-dinero-prestamo-lana.  (Foto: Jupiter Images)
David Navarro Martínez*

En algún momento de nuestra vida cada uno de nosotros ha estado en algunas de estas dos situaciones: pedir dinero prestado o ser elegido por alguien que necesita que le prestemos. En ambos casos muchas veces se desconoce el protocolo que debe seguirse.

En México, y algunos otros países latinos, no sabemos decir que "no" por pena o sentirnos presionados. Creemos que es una obligación moral ayudar al otro. Cuando en realidad deseamos decir que no, mentimos para salir bien librados: "quisiera pero no puedo ayudarte", damos una razón, y lanzamos una mentira piadosa que nos haga proyectar una imagen de "soy un ser humano sensible a tu necesidad, pero no puedo".

En términos de negocios, y no observando el hecho desde un punto de vista moral, tú debes saber elegir muy bien a quién le prestas dinero y a quién no. Es como elegir a un socio de negocio, decisión que no puede tomarse sólo por el simple hecho de decir "me cae bien".

Si hay algo que he aprendido en los negocios es que éstos son fríos, que nada en la vida es gratis y que los préstamos entre amigos no regresan casi nunca, y hasta pueden poner en riesgo la amistad. ¿Qué protocolo debe conocerse y seguirse entonces? Como Consultor en Imagen Pública, recomiendo lo siguiente:

Si eres tú el que pide el préstamo

1. Tu reputación entra en juego y será una razón de mucho peso para lograr que la otra parte acceda a darte el dinero. Si los demás saben de tu irresponsabilidad al cubrir tus deudas pasadas, es muy probable que se nieguen a arriesgar su dinero. De antemano saben que no pagarás. Si tu imagen pública es el ser percibido como alguien responsable que cumple sus compromisos monetarios te será más fácil obtener el efectivo. Si no es así, necesitarás reivindicar tu imagen y demostrar con hechos que eres alguien en quien se puede confiar. Si este es tu caso, propón fijar un plazo de pago y tasa de intereses.

2. No inventes historias trágicas para conseguir la compasión de la otra persona. Siempre la verdad sale a la luz, aunque consigas el préstamo con mentiras, sólo podrás contar con el apoyo de esa persona una vez. Toda acción tiene una reacción. Tú eliges si deseas contar con una relación de largo plazo o no. Otra regla que aprendí en los negocios, y que en verdad funciona, es el ser sincero. Si explicas con sinceridad la situación por la que atraviesas, pero aseguras que asumes el compromiso de pagar, lograrás que la otra parte esté abierta a negociar contigo.

3. No seas perezoso y no siempre esperes obtener el 100% del dinero con una sola persona. Busca más prestamistas y de esa manera hasta para ti será más fácil cumplir con tu deuda, pues podrás negociar plazos de tiempo de pago distintos con cada uno.

Si eres tú el que otorgará el préstamo

1. Nunca olvides que un préstamo monetario implica una decisión de negocios. Si decides hacerlo es tu responsabilidad marcar las reglas del juego. Suponer que la otra parte entiende su obligación de pagarte es uno de los grandes errores.

2. Evalúa la capacidad de pago de quien solicita tu ayuda y pregunta por su plan para retornar ese capital. Una de las respuestas que recibirás más comúnmente es "te lo juro", sin embargo, no te asegura nada. Una de las tácticas que recomiendo es devolver la responsabilidad de pago pidiendo a la otra parte que sea ella quien establezca la fecha del mismo y qué ofrece o a qué se compromete si le es imposible cumplir su compromiso. Pide una garantía a cambio.

3. Una de las tácticas para no comprometerte al 100%, pero sí de ayudar, es prestar sólo una parte de lo que se pide. Para la persona que lo necesita siempre será mejor recibir algo, que irse con las manos vacías.

4. Si la persona que te pide dinero es muy importante para ti y no deseas negarle tu ayuda, sabiendo de antemano que no te pagará, entonces tú mismo ve el préstamo como un "regalo" que le haces. Es muy importante que no le digas que es un obsequio. Nunca sabes si después serás tú el que necesite ese efectivo. Promoverás la lealtad de la persona a la que le prestaste dinero si cuando pueda pagarte le dices que fue un regalo.

5. Si decides no prestar dinero, la clave está en la manera en que explicas el porqué no te es posible hacerlo, y no inventar una excusa que suene creíble. La otra parte, aunque de momento pueda molestarse, agradecerá tu sinceridad y no le haces perder su tiempo. En cambio puedes ofrecerle tu ayuda para conseguir ese préstamo (siempre y cuando tú sepas que es una persona responsable pero tú en este momento no cuentas con ese dinero).

Nunca olvides éstas máximas en toda negociación de préstamo:

- Los préstamos no sólo pueden pagarse con dinero, puedes pedir a cambio que la otra persona te pague con trabajo.

- Todo préstamo es negociable en cuanto al monto, fechas de pago, intereses, etc. La persona que lo otorga pone las reglas.

- Una buena negociación siempre es aquella en la que ambas partes ganan.

*El autor es instructor y consultor en Imagen Pública, Director General de Imagen Excellence, experto en la creación y proyección de la Imagen Pública de empresas, marcas, servicios y altos ejecutivos. Es Comunicólogo por la Universidad del Valle de México y Maestro en Imagen Pública por el Colegio de Consultores en Imagen Pública y cuenta con un Diplomado en Creación de marcas poderosas.

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