El eslabón verde que genera valor

Las compañías deben cuidar su imagen desde cómo eligen a sus proveedores, dice Miguel Estrada; una empresa que exige ciertos estándares a su cadena de suministro, entiende cuál es su ética.
verde-luz-foco-idea-planta  (Foto: Jupiter Images)
Miguel Estrada Guzmán*

Las empresas no compiten de manera independiente; lo hacen junto con toda la cadena de suministro de la que forman parte. Es por ello que podrán ser tan competitivas en conjunto como se los permita la unión entre éstas.

Cada actor en lo individual busca maximizar su propio beneficio sin reparar en ver el impacto que tienen sus decisiones en sus clientes y proveedores, haciendo que a veces se generen fenómenos no deseados como el efecto látigo y la descoordinación de las operaciones. Según demuestra la experiencia, las cadenas que más valor generan no son las que menores costos tienen, sino las que reúnen las siguientes características:

- Agilidad para poder responder rápidamente a la demanda.

- Adaptabilidad para competir en mercados que tienen cambios estructurales (reconfiguración de las redes de proveedores, nuevos productos y tecnologías).

- Alineación de los incentivos de cada eslabón orientando su desempeño al objetivo común.

Cadenas responsables

Las cadenas de abastecimiento deben de considerar no solamente los intercambios económicos, además deben ser evaluadas y alinear sus medidores con  la responsabilidad ética, social y ambiental. Aunque esta visión no es nueva, algunos estudios recientes muestran como mejores sistemas de medición con enfoques más holísticos, flexibles y dinámicos muestra como un mayor énfasis el aspecto social puede llevar a las empresas a un plano superior.

Cadenas como Gap pide a sus proveedores estrictos estándares de responsabilidad social para poder aceptar a una fábrica como proveedora; Samsung ha decidido diseñar sus nuevos aparatos electrónicos bajo un concepto de "diseño verde".

Como se ha demostrado, la percepción de la reputación de las firmas en lo referente a su responsabilidad ética en la gestión de la cadena de suministro tiene un impacto positivo indirecto en su desempeño además de proveer una ventaja estratégica de marketing.

Esto significa que debemos repensar el diseño de cómo surtir a lo largo de la cadena, redefiniendo el papel de cada cliente y proveedor, para alinearlos de una forma adecuada a todos los actores con los mismos objetivos. Implica tener una mayor transparencia y coordinación de la información.

Las mejores prácticas para el desarrollo de nuevos productos y de sus cadenas de aprovisionamiento muestran que deben de ser colaborativas, y basadas en las relaciones sociales que compartan el conocimiento entre los distintos eslabones-empresa. Desde esta perspectiva no solamente deberíamos de pensar en cadenas ágiles, adaptables y alineadas, sino además, éticamente responsables y colaborativas para el rediseño de las mismas.

México tiene una posición privilegiada para responder de manera más ágil al mercado estadounidense, pero el desarrollar dichas características tiene más relación con la gestión del conocimiento de las cadenas de suministro, y la cultura de innovación, que con lograr costos menores. Esto último desafortunadamente es la cultura predominante en las empresas medianas y pequeñas. Así, es necesario   cambiar de paradigmas reenfocándonos en la creación de valor y no a la reducción de costos.

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*El autor es aspirante al Doctorado en Ingeniería de la Universidad Anáhuac México Sur. El texto fue revisado por el Dr. Carlos Miguel Barber Kuri.

   

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