La depresión laboral se contagia

Estar disgustado con tu trabajo, perjudicará tu desempeño y tu vida en general, dice Claudia Sotelo; en México existen cerca de 10 millones de personas que padecen el trastorno de la depresión.
empleado-triste-depresion-laboral-2  (Foto: Jupiter Images)
Claudia Sotelo Arias *

En México existen cerca de 10 millones de personas que padecen el trastorno de la depresión. Esta enfermedad emocional actualmente es calificada por Organización Mundial de la Salud (OMS) como la cuarta con mayor grado de incapacidad en materia laboral, sin embargo el mismo organismo estima que para el año 2020 será la primera en todo el planeta.

Durante muchos años, diversos investigadores han descrito cuáles son las motivaciones del mexicano en torno a su experiencia laboral y su íntima relación con sus estados de ánimo. Más del 90% lo califica como fundamental en su vida. En una escala sobre lo que motiva más al mexicano en su vida adulta, en primer lugar está la familia, es decir, la pareja, los hijos, sus padres, etcétera, y en segundo, el trabajo, por encima de la amistad.

Sin embargo, algunos estudiosos sobre la psicología del mexicano, como el Dr. Rogelio Díaz Guerrero o el Dr. Santiago Ramírez concuerdan en sus investigaciones: si el mexicano está motivado y satisfecho en su empleo, funcionará adecuadamente en sus otros entornos, como el familiar, el emocional y el amistoso. De lo contrario se frustrará, lo cual incidirá directamente en sus relaciones con su pareja, hijos o amigos.

Pero en Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social hemos detectados otros aspectos que vale la pena comentar.

Depresión y empleo

En México existen más de 10 millones de personas adultas que padecen un síntoma agudo de depresión en su edad productiva. La relación entre depresión y empleo, enseguida:

1.     Una historia de constantes depresiones que parten desde la temprana infancia, lo cual va edificando a lo largo de la vida una personalidad depresiva que afectará siempre en la toma de decisiones, desde la elección de pareja, de carrera profesional,  y por supuesto  el empleo. En este caso, el empleo conformará otra esfera adicional donde el empleado vertirá sus estados de ánimo; generalmente, se sentirá frustrado, triste y desmotivado, sin tomar en cuenta que obtenga un salario bien remunerado o una plaza laboral acorde a sus aptitudes e intereses. El vacío constante que vive, lo desplazará al trabajo, así que siempre sentirá una gran insatisfacción. En este caso, lo mejor es acudir algún tipo de terapia psicológica para resolver su vacío crónico.

2.     Una depresión causada por algún tipo de pérdida, es decir, el duelo - muerte de un ser querido o pérdida de la pareja, entre otros. En este caso se trata de un trastorno depresivo momentáneo, el cual trasladará directamente a su actividad laboral. Cabe precisar que un proceso de duelo, en gente emocionalmente "sana", tardará en asimilarse y trascenderse en un periodo de seis meses a un año. Si después de un año, no logra superarse la pérdida, será un foco rojo que se tendrá que atender.

3.     Por no sentirse satisfecho en su actividad laboral. Este punto está íntimamente con varios aspectos que vale la pena describir:

- Confusión Vocacional. En México casi 35% de los profesionistas estudiaron una carrera que no está acorde a sus aptitudes. Lo lamentable es que este porcentaje es muy similar si lo enfocamos a los estudiantes que en la actualidad están cursando una licenciatura. En consecuencia tampoco disfrutarán su empleo, porque no están preparados desde el punto de vista de sus aptitudes e incluso emocionalmente para sobrellevar una actividad incompatible. Aquí tendremos a empleados e incluso líderes faltistas, desconcentrados y sin ánimo de ir más allá de sus atribuciones.

-  Falta de Motivación. Puede ser que un directivo de una empresa esté desempeñando responsabilidades afines a sus intereses y habilidades; sin embargo, no está exento de padecer una crisis depresiva. Los motivos son amplios y diversos: falta de superación laboral, un salario que considera injusto, competencia desleal entre compañeros de trabajo, envidias, malos entendidos o bien, tener un líder que no tiene la capacidad de reconocer sus logros. En este caso, un empleado desmotivado puede ser un auténtico boicoteador de proyectos, generará mal ánimo entre sus compañeros de trabajo, hablará mal de la empresa y será un motor de malos entendidos "chismes" que pueden minar la motivación de otros elementos.

- Desempeño de un rol o puesto que no está ligado con sus capacidades. En México, la mayoría de las contrataciones o las promociones de puesto se dan por lo que llamamos coloquialmente como "por feeling", o bien, "por que me late". Por desgracia las pequeñas y medianas compañías carecen por completo de un departamento profesional de recursos humanos, lo cual puede  ocasionar un daño tanto al empleado que aspira tener un determinado puesto, como a la misma compañía que apuesta a una persona que probablemente no tenga los atributos necesarios para desempeñar cierto rol. A su vez, el empleado que "le queda grande o chico" tal puesto, se frustrará, minará su autoestima, ocasionando inmediatamente un cuadro de depresión laboral. Éste no rendirá lo que se espera de él.

- Estancamiento laboral. Falta de promociones, un sueldo que considera poco digno o dominar por completo sus responsabilidades provocan el síndrome tan mexicano del "Estancamiento Laboral". Claro, esto ocasiona frustración, porque se alcanza un techo económico y productivo difícil de superar.

Si usted como empresario o bien como empleado de una organización se sintió aludido con los puntos anteriores, lo más probable es que o una de dos: tiene una empresa "deprimida" o bien, usted está padeciendo un trastorno depresivo en su empleo. ¿Qué se puede hacer al respecto?

Existen varias alternativas, pero la primera en el caso de que sea usted un empresario o esté a cargo de un equipo de trabajo, es la capacidad de autocrítica. A lo mejor la posición de liderazgo también tiene todas las características depresivas. Un líder deprimido, trasladará depresión a sus empleados, al igual que líder frustrado, envidioso, que carece de vocación o autoritario e incluso laxo.

En cambio si usted es un empleado que se ha logrado identificar como "depresivo" tendrá que recomponer varios aspectos.

Resumiendo, un esposa o esposa deprimida, generará una pareja deprimida, un hijo deprimido, provocará una familia deprimida, un alumno deprimido una escuela deprimida, y por tanto un trabajador deprimido pertenecerá a una empresa o institución deprimida. Es aquí donde radica la importancia de extender la salud mental y erradicar la depresión.

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Un trabajador deprimido se nota desde su aliño y arreglo físico, viene sucio, poco aseado y eso se contagia y se transmite. Un su comunicación pre verbal transmitirá poco entusiasmo y energía. Interpersonalmente podrá ser un foco que extienda la depresión a la organización laboral.  Como empresa, conviene entonces la salud mental y la fuerza a nivel grupal, empezando en el uno a uno. Como jefe podrá inyectar un poco de entusiasmo, de motivación y de voluntad a  cada uno de sus trabajadores para tener como resultado una institución fuerte y con energía, lejos entonces de la depresión. 

La autora se formó en Psicoterapia Individual en el Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social.

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