Empresario: la extorsión sí tiene salida

La línea entre la extorsión y el soborno es difusa, pero son igual de dañinas, dice Marco Escotto; varios municipios y delegaciones no tienen la capacidad tecnológica para atender estos problemas.
pistola-esposas-placa-policia-extorsion  (Foto: Jupiter Images)
Marco Iván Escotto Arroyo*
CIUDAD DE MÉXICO -

La extorsión a empresas ha ocupado un lugar importante de la opinión pública durante las últimas semanas, tanto por el crimen organizado como por la corrupción a que existe a nivel administrativo para "regular" empresas y establecimientos comerciales.

Se entiende por extorsión a la exigencia de dinero u otra dádiva para dar a cambio un trato favorable a alguien, o simplemente para hacer aquello que se tiene obligación de hacer. La característica de la extorsión es que hay una amenaza por parte de quien extorsiona y el grado de libertad de la persona extorsionada se ve disminuido.

Por soborno se entiende, el ofrecimiento a una persona investida de poder para que, contra justicia o derecho, haga o deje de hacer lo que se le pide. En el soborno existe un "acuerdo" entre ambas partes para hacer o dejar de hacer algo que por justicia o derecho corresponde. Hay un beneficio específico para las dos partes.

Recientemente la Asociación Nacional de la Industria de Discotecas, Bares y Centros de Espectáculos,  denunció que el monto por sobornos, para que no los clausuren, puede llegar a ser de hasta un millón de pesos. Aunque la denuncia menciona el concepto soborno, es extorsión en el caso de que los establecimientos, funcionando conforme a la ley, fueran obligados por algún servidor público a pagar un monto para no verse obligados a cerrar.

Sin embargo, si los establecimientos, fuera de la ley o no cumpliendo toda la normatividad, se les solicitaran este monto a cambio de no cerrar, estaríamos frente a un soborno.

¿Es relevante esta distinción o simplemente es un apunte académico?

Me parece que es muy relevante distinguir el tipo de corrupción y su causa para poder resolver el fenómeno que analizamos. Si es extorsión, la causa de la corrupción estará en la elección, control y procedimientos de los servidores públicos que evalúan estos establecimientos. Si es soborno, la causa de la corrupción está en una dinámica de mercado entre los locatarios y las autoridades, donde hay un oferente y un demandante que obtienen beneficios para poder seguir operando un local aunque no se cumpla la normatividad establecida.

Usualmente los problemas de corrupción no se resuelven atacando la corrupción directamente, sino entendiendo cómo funciona el sistema, qué es lo que obtiene el demandante, qué el oferente, y qué es lo que facilita que se den estos actos.

Una de las variables que permiten la relación corrupta entre autoridades locales y establecimientos es la falta de medios adecuados y suficientes para que los funcionarios realicen su trabajo. El problema en muchas delegaciones y municipios es que no se tiene la información suficiente y confiable como para tomar decisiones. ¿Sabemos cuántas delegaciones del Distrito Federal tienen la infraestructura y personal necesario para responder ante estas necesidades?

Dotar a las delegaciones y municipios de computadoras y sistemas de información ágiles, ayudaría a disminuir el problema de corrupción en estos lugares.

Por ejemplo, entre los trámites que se deben realizar en la apertura de una empresa está la Licencia de Funcionamiento, permiso que extiende la autoridad local. Las Licencias de Funcionamiento son un mecanismo de control del tipo de establecimientos que se tienen y se quiere tener en una localidad.

En el estudio Municipal Scorecard, realizado por el Centro de Estudios para la Gobernabilidad Institucional del IPADE para la International Finance Corporation, nos dimos cuenta que muchos municipios (incluyendo algunas delegaciones en la Ciudad de México) tienen una infraestructura (computadoras y sistemas de Tecnologías de la Información) muy pobre.

Esto impacta directamente en una información poco confiable, además de lentitud y atrasos a la hora de consultar esa información. Si no se tiene la capacidad de capturar esa información en computadoras y administrarla por medio de un sistema de consulta, el tenerla físicamente (el papel que se llena) vuelve ineficiente y costoso el sistema. Costoso porque el simple almacenamiento de documentos implica ocupar grandes espacios, además de contratar personal para su manejo. Ineficiente porque consultar esa información requiere mucho tiempo si es que el documento no está perdido o dañado.

No hay mejores condiciones para que prospere la corrupción que un sistema lento e ineficiente. Ante la imposibilidad del municipio o delegación de responder de una manera efectiva a las necesidades de los empresarios, éstos buscarán maneras de hacer "eficiente" el sistema, es decir, ofrecerán sobornos para agilizar la consulta o trámite (esto no justifica su acción, pero la explica). Es lo que coloquialmente se llama "aceitar la maquinaria".  Si los empresarios tuvieran un sistema que respondiera a sus necesidades de manera eficiente la corrupción para conseguir el trámite no se daría.

Algunas de las acciones que ayudarían a resolver el problema en este caso, serían:

- Un mejor control en la contratación del personal que supervisa el cumplimiento en los establecimientos.

- Supervisión externa a las delegaciones en procesos y resultados en cuanto al cumplimiento de las normas legales (involucrar a las Universidades y a ciudadanos podría ser una buena opción).

- Hacer pública (internet) toda la información respecto a las normas vigentes y los resultados de la supervisión.

- Instaurar un buzón de denuncias de abusos de los supervisores a locales de la zona, que no depende de la Dirección directamente involucrada (incorporar a ciudadanos en esta medida también es una opción).

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El objetivo para lograr tener un mejor control sobre los establecimientos de las delegaciones, no pasa por la prohibición y limitación de horario, así no resolverá el problema; la gente va a consumir en otros lugares. Mejorar el sistema de supervisión, dotar con las herramientas suficientes a los funcionarios públicos, y transparentar la información de las supervisiones son algunas maneras como se podría empezar a reducir la corrupción.

*El autor  es profesor de Filosofía y Empresa y Director Adjunto del Centro de Estudios para la Gobernabilidad Institucional. Sus áreas de especialización son: Combate a la corrupción, Responsabilidad Social, Ética empresarial y Antropología filosófica.

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